LA VIDA ES DUELO

LA VIDA ES DUELO (Agosto 2022. Mientras camino por el Pirineo.)

Hacía mil que no publicaba nada en la web. Las redes acaban acaparando todas nuestras reflexiones rápidas (y no por ello de menor calado) del día a día. Pero este verano tocaba. Hace unas semanas nos dejó mi padre. Apenas pasados los 70 tacos.  El proceso ha sido muy jodido para toda la familia. Y revuelve muchas estructuras dentro de ti. Así que siempre hay temas que piden algo más de tiempo, permanencia y caracteres.

Dice Coldplay en una canción de su último disco que “duele dejar marchar a alguien…”  Y es cierto…No sabemos dejar marchar… Y a veces hay que dejar marchar…  Let somebody go….

Así pues este texto nace en el Pirineo, tras su muerte. En unos días de oxigenadas y maravillosas conversaciones y de desconexión-conexión bajo mágicos cielos nocturnos atravesados por Perseidas y deseos…  Quienes me habéis leído alguna vez ya sabéis que yo casi siempre proceso, reflexiono y escribo en movimiento. Pateando sendas, corriendo por la urbe, perdido con la bici, haciendo kilómetros en el coche… Meditación en acción yo llamo yo. 😉

Y de este contexto especial parte este diálogo, primero interior, y ahora en voz alta. Mientras descendemos de una cumbre en el Valle de Hecho, me aparto unos minutos del grupo y empiezo a grabar notas de voz en el móvil en modo tormenta de ideas. Como os decía hace muy poco nos dejó mi padre. Tras un diagnóstico demoledor y un reloj en una cuenta atrás incierta. Podían ser tres meses o podían ser tres años. Al final fueron tres años. Duros. Pero aleccionadores.

Así que hablo sobre el duelo. Y sobre la pérdida. Pero no solo sobre la de mi padre. Hablo sobre la PÉRDIDA de todas esas cosas a las que tenemos APEGO y que dejamos o que nos van dejando a lo largo de la vida. Y que nos causan sufrimiento y tristeza. Nos pasamos la existencia perdiendo cosas… La vida es duelo. Ustedes y yo, ya habremos perdido o perderemos con probabilidad algún amigo…. Perderemos un amor… Nos dejará o dejaremos una pareja y sufriremos como perrakos y perrakas (a veces no hace falta que alguien se muera de facto para que la distancia sea tan insalvable y perpetua como la que supone fallecer); perderemos un trabajo o un proyecto que nos apasionaba;  perderemos un paciente al que le habíamos cogido especial cariño… incluso un día nos daremos cuenta de que hemos perdido la infancia o la adolescencia, o de que se nos ha pasado la vida y de que ya no volverá… Sí… porque la vida y todo lo que aquí se queda también lo perderemos

Pérdidas. Vivimos en la constante pérdida… Ninguna variable más invariable ni más orgánica. Nada más natural…Y sin embargo…Sin embargo no por ello parecemos estar prevenidos. Ni entrenados…Ni alertados… Es como si todo el rato quisiéramos negar la mayor con la estrategia del avestruz. Mirando siempre hacia otro lado… Nos faltan herramientas… Hay que dejar marchar…La vida es duelo…Y sobre ello va este texto… (CONTINÚA…)

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