prosa

ADELANTO DEL «PRÓLOGO» DE MI PRIMERA NOVELA – «Summer of 1992»

Días de máxima producción. ¡¡Gracias ciática. Karma es sabio!! Llegado al cénit de la novela ahora ya sé que acabaré. Si pandemias o la vida no nos matan antes, 2021 alumbro de nuevo. Es toda una ilusión adelantaros el prólogo recién escrito (primera versión) de mi primera novela:  «Summer of 1992: el verano en el que todo comenzó»
CUIDAROS MUCHO!! Abrazo.
 
«PRÓLOGO.
Y de repente un día crecimos. Sin darnos cuenta. De niños siempre queriendo “ser mayores” y cuando nos quisimos dar cuenta esa patria de la niñez y de la adolescencia ya se habían quedado atrás para siempre…
 
Esta novela comenzó a escribirla un chaval de catorce años en un montón de hojas de cuaderno cuadriculadas y con un bolígrafo de cuatro colores allá por el verano de 1992. Cuando él tenía catorce años. Hoy la continua y la remata un adulto que ha pasado ya de los cuarenta. Casi 30 años después. Rescatada de un cajón recóndito. Ha sido un trabajo tedioso, eterno y por momentos desesperante. Pasar todo aquello (más de doscientas páginas con mala letra) a ordenador, reordenar, reescribir, descartar… Caos. Pero reto. Merecía la pena “salvar” parte de aquel material tan puro. Con la voz, la perspectiva y el lenguaje «en vivo y en directo” de aquel chaval de catorce primaveras. Se lo debía a aquel niño que ya por entonces sentía y procesaba la vida siempre con un papel y un boli en la mano. Con la necesidad de compartir con el mundo su ilusión o su tristeza, su amor o sus inquietudes. De dejar en este efímero paso por la existencia un pequeño “yo estuve aquí”…En el fondo muy poco ha cambiado. Hay rasgos muy definidos en cada uno de nosotros y nosotras que, sin saber por qué, nacen con uno y mueren con él.
 
Pòrque en 30 años cambiado muchas cosas, sí. Pero la gran mayoría de los de aquel entonces, de los protas de estas páginas, aún seguimos por aquí dando guerra. Más viejos, más calvos, con alguna arruga más, pero con la misma esencia. Bajo las capas de la vida siguen estando aquellos niños. Dos cervezas y emergemos todos de nuevo. 😉
 
La historia que vais a leer, aunque no es cien por cien real y se permite muchas licencias, tiene mucho de autobiográfico. Pero también tiene mucho de universal. Todas las generaciones del ayer y del hoy hemos sido esos adolescentes queriendo comerse el mundo a toda velocidad. Y experimentando las mismas cosas por primera vez. Con ese chute de intensidad y esa pasión de quien explora por primera vez una casa abandonada, o una cueva misteriosa; o se lanza al mar desde un acantilado; o de quien siente por primera vez la fuerza de la amistad, o la magia del primer beso; o el tsunami arrasador del primer enamoramiento. También del primer desamor, claro. Porque esa máxima de “la primera vez no se olvida jamás” es una verdad indiscutible. Y transversal. Común a todas generaciones, países, religiones y culturas del mundo. Todas y todos bajo el mismo sol. Todos y todas inmersos en la misma batalla. Vivir. Con sus días de luz y con los grises. Que eso es así lo vas corroborando más aún a medida que van pasando los años: esas primeras veces no las olvidas nunca. Porque las segundas, terceras o cuartas podrán ser mejores. O no. Pero ya no serán nunca la primera. Esas primeras solo ocurren una vez. Una única vez…
 
Y de eso va esta novela. De ese maravilloso y apasionante verano de nuestras vidas en las que empezamos a crecer y descubrimos todo un mundo dentro y fuera de nosotros. A veces como lo habíamos soñado y a veces no tanto. Pero en el que nos ocurrieron muchas de esas inolvidables primeras veces. Porque todos y todas tuvimos un verano así. Estas páginas hablan solo de uno de ellos. Del nuestro. Del de 1992. Del de las Olimpiadas de Barcelona, la llegada de un chaval llamado Julen Guerrero al primer equipo del Athletic de Bilbao, la Expo de Sevilla… En un pueblo con mar del norte de España. Pero bien, podría hablar de cualquier lugar y de cualquier año… Del tuyo también…
 
¡¡Juventud divino, tesoro, ya te vas para no volver!! diría el poeta Rubén Darío.
 
 
PD- Cuando retomé del cajón aquellas todo aquel material me percaté de que, a veces de forma consciente y a veces inconscientemente, la gran mayoría de los recuerdos o vivencias en los que se basa esta novela, iban acompañados y asociados en mi mente a alguna canción. Como si se tratara de una especie de banda sonora grabada a fuego en mi memoria emocional. Generando una especie de simbiosis indisociable entre ciertos recuerdos y canciones concretas de aquellos años. Pregunté a mis amigos, muchos de ellos co-protagonistas de estas páginas y les ocurría lo mismo. ¿Recordáis canciones de aquella época? Salieron por decenas. Y todas nos “teletransportaron” a algún lugar y momento concreto de aquella época. Porque la música es otro idioma universal. Como el de las emociones…Por ello la música tiene un peso crucial en estas páginas…Para volver a viajar…Juntos…
 
Sois mi patria y mis recuerdos. Un abrazo, larga vida y buenos vientos, oh Goonies, mis Goonies, oh capitanes, mis capitanes!!! «

Todos tenemos ese verano de nuestras vidas…

PRIMER PREMIO CARTAS DE AMOR GINES (SEVILLA)

Esta semana he recibido la gran noticia de ser el  en el Certámen de cartas de amor de GINES (SEVILLA) dotado con 200€ y diploma.

Grandísima ilusión por lo que supone de «empujoncito moral»,  y sobre todo porque se premia mi PROSA y no mi poesía como había sido hasta ahora. Me lo tomo como una señal…

Pero lo más importante y lo que más me ha emocionado es que se premia una carta de temática muy especial para mí.  Y es que esta carta la escribe un PALESTINO en el momento en que GAZA es bombardea da y cuando, creyendo que va a morir, le expresa lo que cree sus últimas palabras a su amor…Una enfermera ISRAELÍ.

Gracias de corazón a GINES y nos vemos en Abril porque haré lo imposible para poder incorporarme a vuestra semana del libro para presentar mi poemario allí.

LEMA: POR ENCIMA DE LAS BOMBAS…

Hola mi amor, mi vida, mi paz entre t anta destrucción…

¿Qué tal estás, ángel mío?  Te escribo esta carta porque si esto continua no creo que podamos vernos en un tiempo. O lo que es peor, ni siquiera se si podremos volver a vernos algún día…Cada minuto que pasa y que me mantengo vivo es un milagro dadas las circunstancias.

Te escribo estas letras desde el aula donde duermo con mi familia, aquí en este desangelado colegio de la ONU en el que nos hemos refugiado. Hace ya dos días que un proyectil destruyó por completo nuestra casa y los cascos azules nos trajeron aquí. Pero ni siquiera este lugar es seguro tal y como están las cosas, amor…Ayer atacaron un hospital justo aquí al lado…Los aviones no respetan nada…

Toda nuestra vida reducida a escombros, amor…

Ninguno hemos sufrido daños pero todo nuestro pasado, nuestros recuerdos, nuestra dignidad, estaban en ese hogar…Mi madre no ha dejado de llorar desde entonces. No se cuanto tiempo más durará todo esto. Ya llevamos dos semanas sufriendo los ataques indiscriminados y el cierre de las fronteras. El caos reina por todas partes…

Muchos de mis amigos han desaparecido. ¿Te acuerdas de Embarek? Hace tres días que su familia no sabe nada de él. Nos tememos lo peor.

qw

No lo entiendo…No entiendo nada…

Solo veo muerte y sufrimiento a mi alrededor. Familias rotas, hogares destruidos, madres que buscan a sus hijos entre los escombros, hospitales desbordados…Locura y terror por todas partes mi amor. Me hacen tanta falta tus abrazos…Ahora más que nunca. Me haces tanta falta tú…

No sabes cuánto te amo mi vida. Aunque vivas al otro lado. Aunque se empeñen en intentar convencerme de que eres mi enemiga. Para mí no eres diferente a nosotros. Tu piel se estremece como la mía cuando nos amamos, tu mirada es limpia y sencilla. Apenas nos separan unos kilómetros de tierra estéril por la que nuestros países se están matando. No entiendo nada…

¿Recuerdas? Nos conocimos en la frontera. Cuando todo estaba más calmado. Cuando esa verja maldita que nos separa permanecía abierta y los militares no nos tenían enjaulados como animales. Yo volvía con mi hermano mayor de comprar medicamentos para la diabetes de mi padre. Tú y tus amigas pintabais tanques de tiza en el muro de una casa atacada por Hamás. Y ya desde aquel día comenzó nuestro amor. Cuando nuestras miradas se cruzaron por primera vez. Nunca olvidaré aquella sonrisa tuya cómplice e inocente…Era la primera vez que yo sentía aquel intenso pero placentero dolor en el pecho. Aquella sensación desconocida e incontrolable…Mi corazón nunca más volvió a latir a su ritmo habitual desde aquel momento.

Después estuvimos unos años viéndonos a escondidas hasta que a mí me concedieron la beca para estudiar en Libia. Y regresé pensando que ya no estarías…Que una preciosa enfermera israelí como tú se habría casado y formado una familia.

Pero tú esperabas allí. En el mismo lugar donde nos conocimos…


Todos estos años hemos vivido furtivamente nuestro amor. En silencio. Como si estuviéramos cometiendo algún delito. Utilicé una y mil veces los túneles subterráneos excavados bajo la tierra para pasar a verte. Pero hoy ni siquiera eso es posible amor. Las excavadoras los han dejado todos anulados desde hace unos días. No entiendo nada mi vida… ¿Acaso existe algo más digno de ser proclamado a los cuatro vientos que el AMOR?,  ¿que nuestro amor?

Por eso hoy te escribo esta carta a pesar de que no sé si siquiera si algún día llegará a tus manos para que la leas…

Yo no se a quien pertenece este pedazo de tierra que nos separa y por el que nos estamos matando pero, ¿sabes?,  no me importa en absoluto…Como a la gran mayoría de quienes vivimos aquí. Me da lo mismo si esta tierra es santa o no. Lo único que se es que está empapada de sangre…Y que por ella tú y yo estamos separados…Y que nuestro amor es más grande y más fuerte que toda esta destrucción sinsentido, amor. Por eso mantengo la fe. La fe en que todo esto termine algún día… En que nos permitan vivir nuestro amor sin tener que escondernos, sin verjas ni controles policiales, sin túneles clandestinos… Y que podamos formar una familia y criar a nuestros hijos en un mundo mejor. En un mundo en paz…

Aunque tu vivas en Israel y yo en Palestina…

No entiendo nada…Qué absurdo es todo, amor…

Ahora he de despedirme. Los aviones vuelven…Escucho explosiones cerca…

Si esta carta llega a tus manos y ya no estoy yo, nunca me olvides mi vida…

No hay balas que puedan frenar este amor que siento…

Te quiere con toda su alma…

Salem Hatri

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