pasteles de belem

CINCO CONSEJOS PARA SABOREAR LISBOA Y OPORTO A BUEN PRECIO

Dónde comer, dormir y escuchar fado sin pagar precio ‘guiri’. Y trucos para funcionar por el país.

Un juego rápido: dime tres cosas que te vengan a la mente si te hablo de Portugal. ¿Toallas, Cristiano Ronaldo y mano de obra para construcción? Si algo de eso te ha rondado, ¡sal de la caverna! Hablamos del país del Nobel de Literatura José Saramago, del poeta universal Pessoa, del Fado y del buen comer y beber. Riqueza cultural y gastronómica por todas partes. Y ese encanto bohemio que te ‘agarra’ y que descubrirás cuando te patees sus mil rincones.

El país de la Revolución de los Claveles  es además “bueno, bonito y barato”. Si escapas de las calles más turísticas fliparás: cafés y “choripanes” a 0,70 €, bolinhas (croquetones) a 0,80 y cañas a 1,10 €.

Si viajas modo mochilero o simplemente no te gusta que te cobren precio “guiri” aquí te comento lugares donde estuvimos y donde disfrutarás a buen precio. Para que no se te quede cara de tonto al ver la cuenta.

Plaza Rossio- Lisboa

OCHO COSAS A SABER ANTES DE IR:

  1. Ganarás una hora de vida. ​Portugal t​iene horario canario. Una hora menos.
  2. ​Lleva zapas cómodas. Tanto Lisboa como Oporto tienen muchas cuestas y suelo adoquinado irregular. Ambas citys te van a poner patas y glúteos en forma. ​
  3. Para comer rico y barato fuera de fast foods. Los restaurantes portugueses tienen “pratos do dia”. Legumbres, carnes y pescados baratos y caseros. Algunas comidas típicas: las “franceshinas”, las tripas estilo Oporto, las “bolinhas” de bacalao (el bacalao no falta en ninguna carta) y los pasteles de nata (pastel de Belem), las sopas de verduras (deliciosas, densas y contundentes)
  4. Aunque el portugués y el español tienen muchas palabras similares, hay alguna que te será útil. Un café cortado se llama “café pingado”; los trenes se llaman “comboios”; y el autobús “expresso”. Gracias se dice “obrigado”. Y cerveza se dice cerveza. Idioma universal.  😉
  5. Los hoteles cobran una tasa de “turista” de 2 € por persona y día. (a añadir a lo que pagues por tu reserva)
  6. En tiendas souvenir tipo “todo a 100” no es raro renegociar precios. ​E​llos mismos dan pie si te ven ​en ​duda para comprar. Así que el “regateo” es ​posible​.
  7. Las propinas ​NO son​ “tasa obligada” como en México​ u otros países​. ​ A tu libre elección.​
  8. Jamás. Jamás. Jamás. Hables, ni comentes la jugada mientras se canta Fado. No es música. Es religión. Sabrás por qué en cuanto lloren las guitarras y cante​n​ el primer verso. Eriza la piel.

Adoquín de aceras públicas

OPORTO. CINCO RECOMENDACIONES

Ciudad del vino, la arquitectura y los puentes sobre el Duero. A 3,30h de Lisboa en bus o tren. Al norte de Portugal, relativamente cerca de Galicia. Segunda ciudad más grande del país.

Oporto huele y sabe a historias de marinos, comerciantes, emigrantes, de barcos. A mezcla de lenguas y de ríos y océanos que se cruzan. De adoquines y callejuelas que suben y bajan. Nos ha sorprendido para bien. Preciosa para callejear, husmear, curiosear, probar…

  1. Hotel Vera Cruz. Muy céntrico. Junto Ayuntamiento. Dos paradas de metro en la puerta. Desayunos en terraza exterior con vistas. 43 €/noche, habitación doble con desayunos incluidos. El trato es exquisito. Baños grandes y calle tranquila.
  2. Restaurante Arco Iris en Gaia (a la otra orilla frente a Oporto cruzando

    Rest. Arco Iris

    el puente). Comida casera y platos del día. Comimos “franceshinas” (plato tradicional en todo Portugal. Bomba calórica. Chorizo, carne, bacon y lomo entre pan y pan y todo cubierto de queso gratinado tipo lasaña) y las “tripas a moda” que son “callos” con alubias al estilo Oporto. Exquisitos y muy potentes ambos. Pero los quemarás en esas cuestas que te esperan. Este plato tiene un origen e historia muy interesantes. Ver https://tierrasinlimites.com/2010/10/10/platos-tipicos-de-oporto/ 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 3. Bar-Bollería “Sabores da Invicta”. Frente a parada metro y estación tren San Bento. Con terraza exterior. Bolinha de bacalao a 0,80 € (Gigante. Riquísima. Típica. A base de mezcla de bacalao, patata y perejil. Tipo croquetón. En Bilbo a eso le llamamos  pintxo y te cobran mínimo 2€ en Plaza Nueva. Con dos de estas casi comes. Hay también de camarones y de carne) Un café cortado 0,70.

4.Mercado Bolhao. Mercado tradicional de frutas, verduras, carnes, pescados, pasteles… Ojo al “choripán” artesano y con buen pan por ¡¡0,70 €!! (yo soy de los que suelen pecar de vez en cuando con estas tentaciones y por uno de ese tamaño pagamos en Bilbo entre 1,80 y 2,50

5.Café MAJESTIC.  NO VAYAS. O al menos a tomar café. Para hacer la “tolayada” del siglo, sí. Es mítico y bonito pero prepara 4€ para un café. En el centro de Venecia eso sería un atraco pero en Portugal es un crimen. Aunque te los sirva un mayordomo trajeado. 😉 No olvidemos que aquí los cafés “pingados” cuestan 0,80 €.

Vistas de Oporto

 

LISBOA. CINCO RECOMENDACIONES

Yo estuve hace 20 años y ha cambiado mucho. Para bien. Ciudad más grande de Portugal. Muy bien comunicada por metro, tranvía y tren. Mezcla de aires y culturas por sus ex colonias en Angola, Sudáfrica, Brasil. Sede de la Expo 1998 con edificios de arquitectos de renombre. Aire embriagador de ciudad bohemia y cuna del fado.

Elevador Santa Justa

 

  1. Bar de la esquina junto a Monasterio de Jerónimos (Belém) Una pena no poder deciros el nombre. Pero es el primero de la esquina donde comienza la calle. Es otro limbo dentro de la jungla de establecimientos con precios-guiri en esta zona. Tasca de barrio donde comen los currelas. Nosotros pillamos lluvia y frío y me pedí un plato típico que me supo a gloria: sopa/crema de verduras por 1,80 € (es por sí sola un señor primer plato. Deliciosa.) El camarero amable, conversador y chapurrea español.

 

  1. BARRIO DE ALFAMA. Imprescindible. No habrás vivido Lisboa si no has alternado por aquí. Me declaro literalmente enamorado y rendido a los pies de este barrio. Es la judería de Córdoba de Portugal pero versión con cuestas serpenteantes, fados arrebatados, tinto de la casa y sardinas a la brasa. A los pies del Castelo de Sao Jorge.
  2. Mirador de Santa Luzia. GRATIS. Para mí el atardecer más bonito después del de Albaicín viendo la Alhambra. Tienes numerosos miradores desde donde ver Lisboa desde las alturas pagando (elevador de Santa Justa, Arco de la Plaza del Comercio…) Pero este es GRATIS.  Quizás contribuyó a mi debilidad por este lugar el tener de fondo el Wicked Games de Chris Isaac y el Simply The Best de Tina Turner tocados por un músico callejero con guitarra española. Momentazo.

Mirador

  1. Asador “Grelhador de Alfama”. Calle Remedios 137. Nos cenamos por fin nuestros dos antojos del viaje: sardinas a la brasa y pulpo. Todo sabroso y barato. A menos de 10 € cada plato. Raciones generosas. Local pequeño pero con mucha esencia y la señora muy simpática. Cuando te sirven con una sonrisa, todo sabe mejor. Con la brasa a la vista.
  2. Fado en “A tasca Do Chico” de Alfama. Calle Remedios 83. En este local solo pagas por lo que tomes. La verdad es que tuvimos suerte. Mucha gente canta Fado. Bien, mal o regular. Nosotros fuimos paseando y nos paramos de casualidad frente a una pequeña puerta de madera. Porque lo que sonaba dentro pintaba bien. Y acertamos. Dos guitarras, un solista masculino y otra voz femenina. Ambos de mucho mucho nivel. El buen fado hechiza. Tiene ese algo de cantar llorando o de llorar cantando que te enmudece. Arte ‘jondo’ que diríamos en España. Las finlandesas que cerveceaban a nuestro lado estaban también fascinadas. Si nosotros que somos latinos y más relacionados con esta cultura lo flipamos, imaginad la gente nórdica.

 

PD – REFLEXIÓN FINAL DEL VIAJERO. Para tratar de no convertirnos en turistas chungos.

A veces nos fijamos más en lo que encuadra la pantalla de la cámara y nos perdemos la esencia de los lugares. “Lo importante de viajar no es VER. Sino saber. Aprender. Absorber. No las FOTOS. Si no la Historia. Y las historias”.  Volver si cabe con tu mochila más llena. Y esas cosas se encuentran, no tanto en los lugares de las postales, si no en los rincones menos transitados; en las gentes que no salen en la instantánea. En la vendedora octogenaria del puesto del mercado más lleno de polvo y menos fashion. O en la pequeña librería de la calle menos iluminada.

Para ello hay que perder miedos, salir de la corriente y mezclarse. Mezclarse con la gente. Preguntar, hablar. Más con la gente y menos con Google Maps.

E intentar ser menos turistas y más viajeros. Y volver con la mochila cargada de SABER. Historia e historias. Jamás se vuelvan de un viaje llenos de fotos pero vacíos de conocimiento. ¡¡Muito obrigado Portugal!! Y, amiga Mafalda, por tus consejos y gran acogida.

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