MAREAS CIUDADANAS

ELECCIONES 26J – SEGUNDA OPORTUNIDAD – REINICIAR SISTEMA- RESETEAR PAÍS

Creo que quizás sea por eso que lloro tanto en estos últimos tiempos, sí. Porque miro atrás y recuerdo de dónde vengo. De dónde venimos. Quizás también por todo lo que no lloraba antes. Guardando toda esa rabia. Era tristeza. Ese sufrimiento. Dentro. Al ver lo de fuera. Y al vivirlo. Y al sentirlo. Porque primero fueron otros. Pero después fui yo. No hay causas diferentes porque todos estamos en la misma causa. Solo hay una causa. Inherente a toda la humanidad. La injusticia de los que sufren. Mientras otros gozan de forma obscena por encima de sus posibilidades.  Y siempre son unos a costa de otros. Existe el tercer mundo porque existe un primer mundo. Ténganlo claro. Y nunca lo olviden. Y ahora extrapolen eso desde lo más global hasta su mismo municipio. Por eso lloro tanto. Porque me acuerdo. Me acuerdo de esa frustración terrible y perra del NO entender nada. Esa que se te aferra como una lapa tan adentro que, siquiera queriendo, ni sabes ni puedes sacarla. Durante años. Hoy miro atrás y recuerdo cuando vi la miseria de mi hermana saharaui en su cárcel de los campamentos de refugiados. Hace 20 años que estuve allí la primera vez. Ella tenía 12 años. Y allí sigue. Aplastada. Olvidada. Refugiada…

Campamentos de Tindouf. (Argelia). 2010

Campamentos de Tindouf. (Argelia). 2010

Secuestrada en esa cárcel de arena. Con barrotes que no se ven… Pero que están.  O de cuando mi país puso sus armas y sus soldados a disposición de la gran mentira de las armas de destrucción masiva en Irak. Y tomamos las calles todos a una. Y nadie nos escuchó. Porque nadie quería escucharnos. Asesinando a miles y miles de personas en mi nombre. Y en el del petróleo que les hizo ricos. También me acordaba de cuando había escoltas en los portales de los barrios de mi pueblo. Cada mañana. Esperando. Con miedo. Siempre con miedo. Y mi vecino se agachaba a mirar debajo del coche antes de arrancarlo hacia el trabajo. Y tendía la ropa dentro de casa. Por si alguien lo señalaba con el dedo. Por si lo mataban. Porque aquí te mataban. Y muchos miraban para otro lado. Y me acuerdo de mi otro vecina. La hermana de Josu Zabala. Torturado hasta la muerte y enterrado en cal viva para seguir matándolo hasta después de muerto. Víctima de otro terrorismo, este llamado de Estado. Y muerte. Y más miedo. Aquí. En Euskadi y en España. Una mañana y otra mañana. Y en la calle cuatro gatos diciendo basta. Y nadie nos escuchaba. En ninguno de los lados. Nadie nos escuchaba…

La lucha es el único camino

La lucha es el único camino

 

También me acordaba de aquel día en Galdakao. De Jose Luis Castaño y su familia saliendo por aquella puerta. Devastados. Arrebatado todo por un banco. Su vida, sus hijos, su hogar y el de Lara Paz Bermudez. Me acuerdo de la policía. De su indignidad. De su cobardía por no objetar. Y de la vergüenza. Me acuerdo de la vergüenza. Y me acuerdo del fiscal y del juicio. Y del banquillo de los acusados. Nosotros. Nosotros los malos. Y me acuerdo de la rabia. Y del miedo. Porque eso querían. Meternos miedo. Y casi lo consiguieron. Mentirosos. Desalmados. Eso nunca lo olvidaré. La verdad era nuestra y el poder era suyo. Ese es el sistema. No importa dónde quede la palabra justicia… Ni los suicidios, ni la miseria y el paro arrasando el país y llenándolo de tristeza y de familias pasando hambre.

El pueblo no olvida. No fueron suicidios, fueron homicidios.

El pueblo no olvida. No fueron suicidios, fueron homicidios.

Y me acuerdo de la primera vez que tomamos el Arriaga, y del bus la primera vez que rodeamos el Congreso cargados de razones y esperanza. Y de las otras veces en Celenque, en Sol, por Gran Vía y en Plaza España…Mareas humanas unidas y en pie y diciendo basta!! Más BASTA!! Y lloraba. Recuerdo que lloraba. Esa vez de emoción. De sabernos despiertos. De ‘no todo está perdido’… De recordar a mis pobres abuelos y de imaginar un día a mis hijos…De saber lo que les contaré, a unos cuando crezcan y a los otros cuando algún día vuelva a verles en ‘el cielo’…

El futuro es ahora. Se lo debemos.

El futuro es ahora. Se lo debemos.

 

Me acuerdo mucho estos días. Y lloro porque sé de dónde vengo. Me acuerdo de todo esto. Porque de TODO. Absolutamente de TODO. Me he sentido corresponsable, cientos y cientos de veces. Por omisión. Por saberme juez y parte. Por sentir que nunca se hace, ni hicimos mi generación, quizás lo suficiente. Que… quizás si todas y todos… Que… quizás si juntos… Que… quizás si luchando… Que quizás si… Y yo no quiero jamás otra vez un país así. Un país de “y si…” No quiero volver a sentirme jamás responsable de no haber hecho más. Algo más. No quiero seguir siendo parte de todo eso. Ni traicionar lo que sufrieron y lucharon mis abuelos, ni traicionar de igual manera el futuro que les deje a mis hijos.  He dicho mil veces BASTA. Y otras mil veces he tirado la toalla. Pero hoy hay una opción. Hoy tenemos una opción. De intentar cambiar el rumbo. Y el relato. Y la historia. Del país. Y la nuestra… De intentar construir algo mejor y más justo. Yo llevo esperando este momento toda mi vida. Quiero dejar de llorar de rabia. Y de vergüenza. Y quiero llorar de alegría. Y de orgullo. Volver a creer. Juntas y juntos. Se puede. Sé que se puede!! Y lo vamos a lograr!! Solo hay imposibles en tu cabeza!! La utopía está más cerca!! Nos dijeron que dejáramos las plazas y tomáramos la política y las urnas!! Y hoy estamos aquí!! EN PIE!! Frente a frente!!!  Ni un paso atrás!! Cuídense!! Larga vida y buenos vientos!! Se les quiere!!!

Robin-Williams

Solo la rebeldía hace avanzar al mundo. Oh, capitán!!

Dormíamos...despertamos...

Dormíamos…despertamos…

DIARIO DE ÚLTIMOS MESES- Cap. 3 – “Nació Podemos. Ocurrió el milagro. De cuatro necios a 1,2 millones”

(VIENE DE CAPÍTULO 2)
Y el 2014 llegó. Las mareas se fueron uniendo en las calles pero seguían diluyéndose en un océano que era inmenso. Las plataformas proliferaban desde todos los ámbitos sociales defendiendo la justicia social y contra las tropelías y los recortes de un Gobierno mentiroso y traidor (otro más de tantos) que rescataba con dinero de todos y todas a los bancos, mientras dejaba desamparadas a las familias que no podían llenar la nevera ni pagar sus hipotecas. Que se estaban comenzando suicidar tirándose por las ventanas acuciadas por las deudas. Consumidas. Desesperadas. (la semana próxima tenemos el

No fueron suicidios; fueron homicidios

fatídico aniversario de la vecina barakaldesa Amaia Egaña) Demencial. Sangrante. Pero ninguno de los movimientos tenía intenciones claras de querer ocupar esos espacios políticos, que la ‘casta’ había tomado como de su propiedad.

Y llegó Febrero. Y un tipo con coleta y habitual de las tertulias televisivas, y que bien pudo haber estado por Segovia aquella noche estival en la que se gestó la Revolución, lanzó un guante al viento. Si en una plataforma de internet se alcanzaban las 50.000 firmas de apoyo, un movimiento llamado PODEMOS se plantearía conformar colectivo para arrebatar la política de manos manchadas y de conceptos democráticos pervertidos. Y rebasó las cifras con contundencia. Mucha gente repartida por todo el Estado tenía ya muy claro que había que dar pasos al frente. Nuevos. Valientes. Recuperar lo que era nuestro por derecho. Y que estaba secuestrado: la democracia.

Olía bien. Pero había que ponerse en acción. Y a disposición de la causa. El sentimiento de que íbamos años tarde seguía muy presente en muchos de nosotros y nosotras. Y así nos enteramos, preguntando en colectivos de por aquí y por allá, de una primera reunión ciudadana en Barakaldo. 27 de Febrero de 2014. Da fe la fecha apuntada en mi libreta de aque día. Y por coincidencias del destino o por esas ‘fuerzas’ que existen pero que no se ven, aquel primer ‘Círculo’ (que es como se denominan las asambleas abiertas a las que puede acudir cualquiera) se desarrolló en un lugar llamado ‘LA ESPERANZA’. En mi barrio de toda la vida, junto al colegio público en el que todos mis amigos y servidor habíamos crecido. Buenas ‘vibras’ se dice en México. ‘Señales’ se dice por estos lares. Fuere como fuere algo que empieza en un lugar llamado así por fuerza mayor tenía que estar llamado a acabar bien. Solo que nadie en ese momento podíamos intuir lo que llegaría después.

Ese primer día asistimos ya un nutrido grupo de gente y mi sensación fue la de haber asistido a ‘otra cosa’. A algo que apostaba definitivamente por hacer

Eurodiputada Teresa Rodriguez en Barakaldo

política. En su tablero. En su fango. Para ponerlo boca abajo. Para cambiar las reglas del juego. Y ese primer día recuerdo que ya me llevé ‘deberes’ a casa. En mi libreta. Logísticos. Conseguir contactos de imprentas o de sillas, no recuerdo lo que fue exactamente…Pero si una Revolución ha de empezar de alguna manera, es currando. O no será revolución. Y así fue. Gente desconocida unida por la ilusión de saberse por fin trabajando de forma efectiva para cambiar las cosas. De ayudar a solucionar problemas. De pelear por la justicia social. De echar a los corruptos de sus cortijos.

 

Gente poniendo dinero de sus bolsillos para fotocopias, para pegatinas, para llamadas. Gente tirando de amigos para transportar sillas (gracias Emilio por tu camión de mudanzas y Fortu, Neli… Willy Toledo y Teresa Rodriguez os deben una) , o para conseguir plástico para hacer pancartas (gracias, Baku) , o para lograr megafonías (Unai y Joxean , grandes). Gente repartiendo folletos por las calles, gente poniendo pegatinas, gente pegando carteles, gente grabando las cuñas de radio, gente traduciendo al euskera los spots de tv que llegaban de Madrid , etc, etc, etc. Gente, gente y más gente. Trabajando. Sacrificándose. Por toda España. Ilusionados. Creyendo. Contagiando unos a otros este virus que se expandió por todos los rincones. En cada tertulia de bar, en cada casa a la hora de comer, en cada cafetería de universidad, en cada hogar del jubilado… Transformando su indignación poco a poco en cambio…Hasta lo que llegaría después…

(Sigue en CAPÍTULO 4)

DIARIO DE MI VIVENCIA EN LA REVOLUCIÓN. Capítulo 1. “De aquel Londres del 11M al PODEMOS de hoy”

“En la máquina del tiempo. Del aeropuerto de Londres el 11M al Podemos en la boda del otro día”

Por eso comparto esta historia. Porque ya llevaba meses pensando que era muy importante que la opinión pública supiera de todo lo que está pasando en

Poder civil

las entrañas de la revolución más allá de lo que ven en sus televisores o leen en los titulares de los medios de masas. Y de por qué. Y lo hago ahora espoleado además por la crítica de cierta amiga de infancia que me abroncaba en una boda reciente: “Hablas hasta diferente desde que estás en todo esto”, me decía. Y una de dos: o no me escuchaba antes o no me escucha ahora. ¡Parece mentira que fuera en un mano a mano con ella cuando, un par de días después de los atentados del 11M del metro de Madrid en el 2004 y mientras esperábamos en un aeropuerto de Londres el avión para volver Bilbao, yo le jurara, indignado ante la maniobra bastarda de las mentiras del PP, que si los populares volvían a ganar las elecciones (se votaba ese mismo domingo), me metía donde fuera y como fuera en política! Por vergüenza ajena. Por asco. Por desesperación. Para echarlos a todos. A todos esos políticos rastreros que me daban vergüenza. En mayúsculas.
En aquel Marzo del año 2004 yo tenía 25 años. Y tenía esa grima hacia ‘lo político’ que impregnaba a toda mi generación. Pero así se lo espeté a mi

Indignarse ya no basta

amiga. Muy enfadado. Aun consciente del barro. Fruto de la indignación o de la debilidad mental por el agotamiento de un fin de semana de ‘londineo express’ en cuadrilla, vayan uds. a saber. Pero así se lo juré. Y me lo juré a mí mismo. Y así de aliviado respiré cuando la sociedad española, que tantas y tantas veces me había decepcionado, optó por el mal menor y no tuve que cumplir mi temeraria auto promesa. ¿Lo recuerdas, compañera? En aquella terminal. Tú y yo despiertos. El resto dormidos como podían en los asientos. No sé si era Stanstead o Heatrow. Qué más da…
Por eso me ha espoleado escucharla. Ahora. Diez años después de aquello. Porque mi amiga, a pesar de lo años, aún mantiene un discurso similar al de aquellos tiempos. A la era prehistórica. Pre crisis. Pre apertura masiva de ojos. Porque sigue espetando que “la política es una mierda” y que pasa de ella. (análisis demasiado simplista para los tiempos que corren y para una tía ya treintañera y con formación y experiencia como ella) Y casi llegó a decirme (o eso le creí entender) que yo por tanto me acabaría convirtiendo en poco más de lo mismo. ¡Y eso que menos mal que un servidor de político a la fecha, rien de rien! El menda solo echa un capote, como buenamente sabe y puede, en prensa y atención a medios de Podemos Bizkaia sin oficio ni beneficio y con más voluntarismo, convicción y buena fe que oficialidad. Porque cree que ha llegado el momento. Y porque ya vamos tarde. Muchos años tarde.
Pero uno no es de piedra. Y reflexiona sobre lo que escucha y le dicen. Sobre todo cuando hay afectos de por medio. Y lo que creo es que, con todos mis

Movilízate. ¡Sí, se puede!

respetos, sigue en un esquema mental gravemente erróneo. O que después de todo esto que ha pasado no ha entendido nada. No se ha pispado. O que no ha leído a Bertolt Brecht. Por ejemplo. O que sigue donde ELLOS quieren que siga. Lejos de poder participar del mundo en el que crecerán sus hijos cuando los tenga. Lejos del lugar donde poder plantarles cara. Me da igual la calle que la participación política. Ambas servirían. Pero ni una ni otra. Se vive más cómodo así. En la negación. En el escepticismo. Pero esa filosofía de vida solo es la de un gigante con pies de barro. Una falacia en la que, después de visto lo visto, ya no es aceptable ni comprensible navegar. No estoy de acuerdo, amiga. Es nuestro deber intentar romper el statu quo cuando el statu quo no beneficia al interés de la ciudadanía. De las personas. Lo fue cuando éramos más jóvenes y lo sigue siendo hoy. Acabar con lo hegemónico cuando atenta contra los intereses de la gente es un deber y una obligación moral de todo aquel que no quiera mirar hacia otro lado. Da igual Podemos, que Ganemos, que Irabaziz, que Mareas, que las plazas de los pueblos… Todo lo que sea población civil recuperando el espacio político para la gente luchando por la justicia social siempre será loable.
Bertolt Brecht: “política es el precio de las alubias, del pan, del zapato, de las medicinas” y por ende del precio de tu alquiler, del colegio de tus hijos, de la mendicidad en las calles, del paro, etc.  Pero quien no haya entendido eso es que simplemente quizás no entienda el mundo en el que vive. O lo que es peor. Quizás no quiera entenderlo. Y elija mirar, como en muchas otras ocasiones, hacia otro lado.
Porque un servidor, habiendo asumido esta reflexión como propia incluso antes de haber leído al poeta alemán y habiendo rodeado ya el Congreso varias veces y participado de mareas de colores, de plazas y de megáfonos tuvo claro, movido por el estómago que…   (SIGUE EN CAPÍTULO 2)

CRÓNICA: MANIFESTACIÓN DE MAREAS 23-F MADRID

El invierno se quiso hacer fuerte el sábado 23 de Febrero. Una fecha más conocida en España como 23-F. El día en que el comandante Tejero entró pistola en mano en el Parlamento en un intento de golpe de Estado y de imposición de una dictadura militar en el país. Hoy no hay comandantes ni tanques en la calle; pero no hacen falta. Porque ya habido un golpe de Estado. Porque ya vivimos en una dictadura. Una invisible en la que nunca reparamos…Hasta ahora.

Una sin necesidad de Tejeros, ni pistolas. Un régimen dictatorial, esta vez de

Medios extranjeros cubrieron el acto

guante blanco, liderado por el capital y por los mercados. Nuestros políticos, aquí y en el mundo occidental entero han claudicado y han sido cómplices y comparsas de todo ello. Del GOLPE DE ESTADO DEL SIGLO XXI. El que somete y aniquila la dignidad y los derechos de los pueblos y los pisotea en beneficio de la avaricia; del poder y del vil metal. Clases débiles expoliadas. Democracia destruida. INFAMIA.

 

El invierno se quiso hacer fuerte el 23-F, sí. Tormentas de nieve, vientos inclementes y una ola de frio polar azotaron con fuerza toda la península. Pero no fue así en Madrid. En Madrid el cielo se negó a claudicar y llegó, venciendo a toda lógica, de nuevo la primavera. Y un sol radiante se apoderó de las calles inundándolo todo de luz. Y de esperanza…Mayo volvió a las aceras. Como nosotros y nosotras. Como las mareas de cuidadanos y cuidadanas llegadas aquí desde toda España.

 

Porque esta vez no iba a ser una más. Se esperaba la madre de todas las madres. La manifestación de manifestaciones. La suma de toda la indignación y el hartazgo de tantas y tantas marejadas dispersas por el país. De todos los sufrimientos y de toda la rabia acumuladas desde que empezara esta crisis. La gente ni puede más. No podemos más. Seis millones de personas y subiendo no tienen trabajo con que pagar sus hipotecas y alimentar a sus familias. Y esto no es literatura, ni retórica vacía, sres. La gente en este país se esta quitando la vida tirándose por las ventanas, ahorcándose; quemándose viva… Desquiciados y desesperados por esa sensación de desamparo, de

Mareas ciudadanas unidas

impotencia…De humillación de quien se sabe ignorado y traicionado. Arrojado como carne muerta en manos de lobos por parte de quien debería velar por ellos, de quien debería cuidarles y protegerles…Del poder político y el judicial que nos gobiernan. Democracia destruida. INFAMIA.

 

Pero aquí parece que todo eso a nadie le importa un bledo. Ellos, indignos, siguen a otra película. En su planeta. Enrrocados en su mundo viciado de datos y de cifras. Lejos, muy lejos de su pueblo. Cada vez a mas años luz del drama de la calle. Se ponen cachondos y tienen la desfachatez de sacar pecho con el deficit, la prima de riesgo y la balanza exterior. En el papel las curvas estadísticas les salen bonitas y eso les basta. Pero ¿en qué soluciona eso todos nuestros problemas, sres? ¿Cuántas familias menos se van a quedar en la calle gracias a que baja su prima de riesgo? ¿Cuantos parados van a encontrar empleo?

 

Otra manifestación más, sí. Más de lo mismo. Después de 5 años críticos , todo esto es un bucle sinfin y no aporta novedad. Pero este 23-F iba a ser distinto…La madre de todas las madres… Y en cierta forma sí que lo fue. Cincuenta ciudades españolas movilizadas y exigiendo un CAMBIO. Madrid entero tomado por la mayor cantidad de gente que yo haya visto nunca en una protesta de este tipo. Con cámaras de todo el mundo grabando en directo. Profesores, personal de Iberia y de agencias de viajes, bomberos, mineros, médicos, enfermeras, personal despedido de teleMadrid, policías municipales, parados, familias, indignados…Mareas y mareas unidas. Todas a una. Formando una gran marejada. No sé si la mayoría del país pero estoy convencido de ello… Porque todos y todas estamos, de una forma u otra, jodidos…

 

Gritando que queremos sanidad y educación públicas, que queremos trabajar, que queremos que se rescate a las personas y no a los bancos; castigo y humillación a los corruptos; ni un recorte más al débil; ni un desahucio más; ni un suicidio más. Una nueva transición y una nueva Constitución que sirva y proteja al pueblo y no a los buitres carroñeros. Y que devuelva la soberanía a los ciudadanos y no a los mercados y al capitalismo. Que nos permita participar y decidir a las personas el futuro de nuestros pueblos y países. Libertad. Verdad. Transparencia… Democracia y punto.

 

Y Madrid (como el el país entero) se llenó de gente reclamando y exigiendo todo eso, sí. Y de un sol radiante de primavera temprana. De Mayos anticipados. De gargantas hartas. Y cansadas… Cansadas , sí…

Porque… ¿se nos está escuchando, compañeros y compañeras?. ¿Nos están

Necesitamos partidos NUEVOS. No viciados

oyendo?. ¿Alquien está tomándonos en cuenta?. ¿Los gobernantes están escuchando a su pueblo?. ¿O les seguimos dando igual?, ¿o lo del sábado fue para ellos una excursión de perroflautas y subersivos más que no les causa mayor molestia que unas cuantas calles cortadas?. ¿O si están tan sordos y se la trae tan al pairo el drama de las familias que si no hay disturbios y mala prensa, nuestras movilizaciones se la soplan?

 

Porque sí, compañeros…El 23-F fue de nuevo primavera y todo un éxito de participación y de activismo social. Y de satisfacción por visualizar muchas más conciencias despiertas. Y muchos más ciudadanos sumados a la lucha en las calles. Todo eso es positivo , sí… Y necesario, sí… Y loable, sí…  Pero el día siguiente, al 23-F, todo fue igual.  Y nuestros gritos, y las canciones, y el grupito de música tocando en el escenario de Neptuno, como si fuera un día de fiesta , más que de indignación, no sirvieron tampoco para hacernos oír. Y aparte de unas cuantas portadas de prensa y de algunos minutos de televisión ; no nos tomaron en cuenta… La voz masiva del pueblo fue una vez más despreciada y omitida. Nada cambió. Una vez más…Otra vez más…

 

Y yo os pregunto, compañeros;  esperando vuestras respuestas como un

La democracia ha sido arrebatada…

salvavidas al que poder asirme para no ahogarme en este abismo de duda y para no golpearme una y otra vez contra esta pared sorda, ciega e inexpugnable que interponen nuestros gobernantes entre nosotros y la justicia:   ¿Alguien, está igual de confuso que yo? ¿Alguien está viviendo un conflicto interno sobre cual es el siguiente paso a dar? ¿Sobre cual es la metodología a seguir si continñúan sin escucharnos? ¿Alguien más empieza a reflexionar sobre lo que es violencia y lo que es legítima defensa? ¿Sobre si estamos legitimados o no para defendernos? ¿Sobre si hemos de seguir firmes en la vía  cívica o actuár con su violencia? ¿Alguien más está en una mezcla de frustración y de indignación que le haga recordar cómo fueron y cómo se fraguaron otras revoluciones históricas contra viejas dictaduras? ¿Alguien más vive una lucha interior entre sus firmes convicciones de respeto a los derechos humanos y una voz (cada vez más poderosa) que le pide contundencia? ¿Entre la voz de la razón y la voz del estómago que grita de indignación ante los acontecimientos?

 

Porque para mí, el 23-F fue un punto de inflexión… En mi mar de dudas… Y aquí sigo…Viendo en la televisión y leyendo en prensa cómo nos engañan, nos estafan, nos roban y cómo se ríen de nosotros. Hoy unos y mañana otros. Y cómo mis conciudadanos se quitan la vida desesperados y desamparados… Y aquí sigo…Solo ante el abismo…Con mis dudas. Con mi rabia…Conmigo…Y con ellas…

 

Espero un salvavidas. Una visión redentora. Estoy seguro de que las habrá…Y hoy;  últimamente, las necesito…

 

Abrazo y buenos vientos.

 

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