DEMOCRACIA REAL YA BIZKAIA

LOS GRITO PORQUE HAY QUE GRITARLOS…

Septiembre 2012. Madrid.
Movilizaciones contra una democracia ficticia.


Yo nunca conocí a Neruda.

Pero marché junto al pueblo traicionado

por La Castellana hasta Colón,

junto a un niño vecino suyo

llamado Aquiles…

Y a quién él llamaba Hércules…

¡Qué jodido el gran Neruda!

¡Qué cabrón…!
………………………….
Yo nunca coexistí con Blas de Otero.
No tomé café con él,
ni en Bilbao ni en La Latina…
Pero llegamos a Sol con sus versos…
Una tarde.
De Galerna…
Y de vergüenza. Con mayúsculas.
VERGÜENZA…
Y empuñamos sus letras frente a los escudos…
“Hojas de Madrid con La Galerna”
Veníamos del norte; como el otoño.
Traíamos en las gargantas la primavera…

César Fdez Rollán

CRÓNICA DE UN INFILTRADO EN EL 25S- OCUPA EL CONGRESO

Martes 25 de Septiembre. 12:00 am. Comenzamos a llegar con cuentagotas a Madrid, procedentes de toda España, los golpistas y neonazis que vaticinaba la descerebrada e infame Dolores de Cospedal. Como podemos. Unos en coches particulares, otros en autobuses de línea y algunos en autocares organizados ex profeso (estos últimos con problemas para llegar por registros y parones por parte de las fuerzas de seguridad) Todos extremadamente peligrosos. Todos armados hasta los dientes. Todos empuñando un arsenal poderoso y letal. Variopinto eso sí. Silbatos de colores, tuppers de plástico, pancartas de cartulina y libros de poesía. Sin olvidarme del más letal e invencible de todos ellos: LA RAZÓN; la inteligencia; las convicciones.  Tejero era un mísero principiante a nuestro lado. Si hay una forma de tomar el Congreso no es con una metralleta, por la fuerza y a tiro limpio. Sino con algo mucho más peligroso…EL SENTIDO COMÚN. Señora De Cospedal. Nos subestima…

Quienes veníamos de la zona norte, arribamos a Plaza España, lindante con

Plaza España

Plaza España

Gran Vía, donde esperaban ya para entonces el doble de periodistas y de policía, que de manifestantes. La estampa recordaba a un Madrid en estado de sitio. Emoción, nervios, ganas de empezar a saber. A dónde, cómo, por dónde, cuántos. Algunas declaraciones a prensa y ganas. Muchas ganas. Gente y más gente llegando. Gargantas y más gargantas. El vello erizado. Y ganas. Más ganas…

En una mano, la pistola con la que asaltar la parte proporcional que me toca de Congreso, mi libro de Blas de Otero. “Hojas de Madrid con la galerna”. Nada es porque sí. Mi conciudadano bilbaino, fue un poeta comprometido contra la dictadura que pedía justicia. Desde la paz y la palabra. Nosotros también. Y además en Madrid amenazaba ese día también galerna. En el cielo y en las calles. Nada es porque sí… En la otra mano la pancarta hecha la madrugada anterior. “Soy peligroso, tengo un arma: la razón” (gracias, Raquel; par mío…)

Gran Vía.

Gran Vía.

Y así partimos al atardecer, unos por Gran Vía dirección Plaza del Sol; otros, los que venían del sur de la península, desde Atocha para seguido confluir todos juntos en plaza Neptuno, el punto más cercano al Congreso al que permitía llegar el impresionante y creedme que muy acojonante, cordón policial de 1.500 efectivos antidisturbios (dicen las malas lenguas que solo se recuerda un despliegue similar durante el intento de golpe de Estado del 23F, de nuestra hermanita de la caridad Tejero…Que como decía antes no tenía ni puta idea…A quién se le ocurre entrar con un arma, teniendo El Quijote para darles en la cabeza…)

Una marcha multicolor, de gentes de toda edad, procedencia, sexo y color. Llenando Gran Vía entera. Que nadie os engañe. Hasta la bandera. Kilowatios y kilowatios de energía, rabia y disconformidad hasta entonces dispersas, catalizados por fin en un solo punto. Solo la unión hace la fuerza. Y pancartas, y megáfonos, y canciones coreadas al unísono y al viento. Alto y claro: “Lo llaman democracia y no lo es”; “al banco los millones; al pueblo los recortes”, “policía; únete”.Y gente joven. Y estudiantes. Muchos estudiantes. Futuro. Mucho Futuro. Esperanza. Mucha esperanza. Gracias a Dios.

Todo ello escoltados y acordonados en todo momento por una hilera de furgonetas a nuestro lado con agentes dentro y a pie. Descomunal. Escudos y cascos. Porras y escopetas contra libros y silbatos. Encajonados. Encorsetados. Encerrados. Allí podía haber pasado cualquier cosa. Como lo que finalmente pasó. El Gobierno demostraba tener aún más miedo que nosotros. Miedo atroz. Miedo a la voluntad del pueblo. Miedo a lo que no

Despliegue

Despliegue

quiere ver ni escuchar. Miedo a quienes exigimos que se gobierne para las personas y no para los poderes económicos. Que denunciamos que este modelo vetusto y obsoleto de democracia ha fracasado y se ha sometido a los agentes mercantiles. Y que se han olvidado del pueblo. O aún peor; que se lo está haciendo pagar a él. A nosotros. A todos. A los que estábamos en Neptuno y a los que no. La quiebra de la banca (surrealista cuando antes escuchábamos todos los años que tenían beneficios billonarios) la estamos pagando la ciudadanía. Con lo que es de fuerza mayor y de urgencia máxima revisar un modelo democrático que permite y alienta todo esto y cambiarlo de raíz. Entre todos. Con serenidad y madurez; desde la fraternidad y no desde la confrontación; contando con la opinión de los ciudadanos y con la experiencia acumulada en estos 35 años de democracia. Ya sabemos lo que falla y lo que no. Y la nueva Carta Magna debería recoger absolutamente todo ese aire fresco y ese aprendizaje fruto de la evolución y de los nuevos tiempos.

Miedo. Tienen miedo. Tanto que creo que el martes, si por ellos hubiera sido, habrían sacado los tanques a la calle. Menos mal que tenemos tuppers…

Llegada Neptuno

Llegada Neptuno

Una vez en la plaza Neptuno, a escasos metros del Congreso,  y mientras los ministros entraban y salían, ya sabéis todos lo que pasó. Los medios gráficos y nuestras cámaras lo recogieron casi todo afortunadamente. Las cargas potentes de las 21:15h nos pillaron de pleno. Un amigo y un servidor, estábamos a escasos metros del vallado y del cordón policial y a su vez al lado de los grupos que comenzaron los disturbios. No eran más de veinte. Organizados y con el rostro cubierto. Pero a esos tampoco los queremos. La violencia, venga de un lado o del otro de la valla es intolerable y prescindible. Aunque haya mucha gente a punto de llegar al límite y muchos estén en situaciones extremas.

Avalancha. Gritos. Pánico. Estampida. Gente desconcertada corriendo sin saber a dónde. Caos, miedo, locura, detonaciones de pelotas de goma y sonido de vallas metálicas cayendo, porrazos, lanzamiento de botellas (de los mismos energúmenos). Frustración, rabia. Pero ninguno nos fuimos. Intentábamos buscar un lugar fuera del radio de riesgo y corríamos de un lado a otro buscando a los nuestros. Imposible. Para entonces ya todo era una locura de gente corriendo en todas direcciones y móviles que no funcionaban.   Y en medio del caos un rayo de luz. Tres personas que se

¿Violencia de quién?

¿Violencia de quién?

arrodillan en medio de ese asfalto desierto en que se había convertido Neptuno mientras un grupo de docena de antidisturbios corre en brutal estampida hacia ellos. No se amilanan. Alzan sus manos abiertas al cielo; limpias; inofensivas… Enfrentándose a la violencia de las porras y las patadas. Desafiándola. Con entereza y con plena convicción en su bello desplante. Mirando de frente a la sinrazón. Directamente a los ojos. Y venciéndola. Y parándoles. Y generando a su alrededor una especia de energía que, como si de un escudo protector se tratara, frena radicalmente al grupo policial y lo detiene. Petrificado. Como si se estuvieran dando cuenta por unos instantes del sin sentido atroz que les estaba cegando. De la locura.

Y luego muchos más nos unimos detrás. En la misma posición. Arrodillados. Un ejército de almas irredentas y pacíficas desafiando a la violencia. Con las manos alzadas. “Estas son nuestras armas”, les gritábamos. Desde lo más profundo del alma. Con lágrimas en los ojos por lo emocionante e increíble de lograr por unos instantes vencer a la bestia. De ver a Goliat retrocediendo ante David. Vencido por unas armas mucho más contundentes que las suyas. Las del sentido común. Las de la razón.

El milagro no siempre ocurre. A veces esa estampida no se detiene y no sirve de nada responder con tamaño ejemplo de pacifismo, ante la sinrazón. Y los porrazos llegan igual. Pero en esa ocasión no fue así. Y se dieron la vuelta. Y volvimos a Neptuno. Y esta vez nos sentamos. Frente a las vallas. Con la cabeza alta. Mirando de frente a la hilera de policías que nos cercaban a escasos metros. Rodeados de esas sirenas mudas de un azul intenso que infunde temor a cada destello. Y al fondo el Congreso. Y de nuevo, vencimos al miedo.  Y cantamos juntos “El pueblo unido, jamás será vencido”. Porque si

Represión

Represión

algo tengo claro es que no nos vencieron. Que el Gobierno no solo perdió otra batalla el 25S sino que sumó, fruto de su brutal represión,  mucha más indignación y muchos más activistas a nuestra lucha por una democracia nueva y mejor. A nuestra lucha por un futuro mejor. A nuestra lucha por un mundo mejor.

Y una tímida galerna llegó entonces a Madrid…Como en el libro de Blas de Otero…Viento y algunas gotas de lluvia. Solo el preludio de algo mucho mayor que está en camino…De la gran galerna que llegará…Nada pasa porque sí…

Después, poco a poco, nos fuimos marchando.

Indignados por toda la represión y la violencia presenciadas. Por sentir una vez más que no se está escuchando nuestro mensaje. O lo que es peor. Que no se quiere escuchar…   Y también satisfechos por el deber cumplido. Porque eso es simplemente lo que hicimos. Ni más ni menos. Simplemente lo que debíamos.

Y pensando en que esto no ha hecho nada más que empezar. Y en que “RODEA EL CONGRESO” solo ha sido un paso más de un largo camino que ha de llevarnos, lucha y constancia mediante, a una sociedad mejor en la que vivir y a un mundo mejor en el que educar a nuestros hijos. No cabe otra alternativa. No la contemplamos.

Caminando hasta Sol. Es cerca de medianoche. Allí continúan las asambleas.No te rindas... Sigue lloviznando. Metro hasta la intermodal de Avenida América. Autobús de madrugada hasta Bilbao. Juntos. Agotados. Hay una huelga general esperando. La lucha continúa. Aquí y allí. Ni un paso atrás. Hoy me siento orgulloso de todos los que no se callan; de los que se implican; de los que buscan lo mejor para todos, además de para sí mismos. Hoy me siento orgulloso de todos ustedes; camaradas…

Un abrazo enorme y buenos vientos.

NOS HEMOS QUEDADO TODOS GILIPOLLAS…

Lo siento pero últimamente me cuesta escribir sobre otra cosa. Vivimos tiempos muy convulsos y más trascendentales aún de lo que pensamos. Aunque baje la prima de riesgo…Porque no hablo de esta cansina y omnipresente crisis, no. Hablo de todo lo que se está gestando al amparo de ese paraguas…

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CORREX-BOLIVIA-EVO MORALES-TUPAC  KATARI

Quizás no hayamos tomado conciencia aún de que el hoy, el presente; esta cómoda y mullida poltrona del estado del bienestar en la que hemos vivido siempre nuestra apática generación (treintañeros hoy), fueron nuestros abuelos quienes se la ganaron a pulso y nos la dejaron luego aquí para nuestro gozo y disfrute. Asimismo y por defecto, tampoco nos estamos coscando de que todo lo que acontezca en el mañana; en el futuro; depende de lo que hagamos hoy. Y depende, también, por supuesto, y en mayor medida, de todo aquello que dejemos de hacer. El futuro es ahora. Y nuestros hijos y los suyos heredarán lo que nosotros les hayamos dejado. Se dice pronto. Pero es un hecho que nuestros abuelos se dejaron la piel y algunos hasta la vida para nosotros sin que nosotros estemos haciendo lo mismo por nuestros hijos.Lamentable es un apelativo que se queda muy corto. Merecemos algo mucho más malsonante.

Porque una de dos; o nos hemos quedado todos gilipollas ya del todo o seguimos bajo los efectos de alguna potente y contundente droga que tiene fuera de juego nuestras neuronas…


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Y es que es ciertamente increíble pero creo que hemos perdido toda perspectiva de lo que ocurre a nuestro alrededor. Que no tenemos, a estas alturas, aún ni repajolera idea de todo lo que está pasando. Que todavía, después de múltiples asaltos a nuestros derechos más fundamentales como ciudadanos y como personas aún no hemos asimilado la magnitud de los hechos. Alpargatas de nosotros, aún no hemos dado esos dos pasos imprescindibles hacia atrás para ver el bosque…

Porque, no se me pierdan;  sigo sin hablar de esta crisis de la que ya estamos todos hasta los huevos y los ovarios y que han generado unos pocos  (los poderosos) para que paguemos las consecuencias los otros (el eslabón débil; la masa alelada; o sea todos: o sea tú y yo…) Y no, no. No hablo de la puta crisis.

Hablo de todos los atentados contra el pueblo y contra las clases más débiles perpetrados a su amparo; por este gobierno y por los anteriores. A estas alturas nos da igual el colorín de quien ocupa el sillón porque ya no creemos en ninguno de ellos. Se lo han ganado a pulso. Nos han demostrado que no hay ideologías cuando hay pasta por medio; los idearios sucumbieron a la economía. No hay convicciones, no hay ética, no hay valores, no hay derechos humanos mientras gobiernen la economía y los mercados sobre las personas. Sobre la humanidad. Sobre las ideas. Sobre la razón…

Pero, no sigo por ahí porque me caliento y me voy del tema…Dejo de ver el bosque yo también…Aunque este árbol del que hablaba sea parte crucial del problema.

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Yo hablaba de esos atentados contra todo lo que se ganaron nuestros abuelos; de esos atracos obscenos y sin que se les ponga siquiera la cara roja, a la ciudadanía. A nosotros. A ti a mí. Otra vez a ti y a mí. Al pueblo soberano. Otra vez despojando de toda protección al débil, al mileurista, al pensionista, al estudiante, a profesores, enfermeras, mineros, a las clases medias y bajas, dejando a todos a merced de Goliat…A merced de las hienas… Unos, los miserables, en la puta ruina, sin trabajo o de patitas en la calle por no pagar una letra mientras otros, los poderosos, son rescatados con miles de millones…Más los que se llevaron a los bolsillos en su día. Suma y sigue…Bendita justicia social…Bendita democracia esta…

Así que gracias, oh, gobernantes nuestros, por permitidnos el lujo de votar cada cuatro años y de poder sobrevivir en un sistema justo, participativo y legítimo como este…Un modelo de Estado en el que nadie nos estafa vilmente, ni nos toma por bobos, ni nos vacila sin pudor. En el que se nos tiene muy en cuenta y se vela siempre por el más débil.

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¡¡POR DIOS!! A la pobrecita y sagrada DEMOCRACIA, mancillada y destruida, se le tienen que estar revolviendo las entrañas en su propia tumba. Habéis perdido el rumbo…

Pero algunos (espero que muchos) no lo vamos a permitir…Nos asiste la razón. Nuestro estandarte son unos valores y unos principios universales e inquebrantables y no nos vamos a quedar mirando. Y la memoria de nuestros abuelos. Y el futuro de nuestros hijos. Contamos con toda la legitimidad, toda la convicción y toda la fe del mundo. Queremos un futuro mejor. Creemos en él. Y el futuro es ahora. Ha llegado el momento de despertar… ¡¡YA SOMOS MUCHOS Y MUCHAS!!! ¡¡NI UN PASO ATRÁS!!!!

Nos vemos en las calles…Abrazo enorme y cuídense mucho!!!

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