Declaración Derechos Humanos

“DIARIO DE MIS ÚLTIMOS MESES- El ahora o nunca” – Capítulo 2

CAPÍTULO 2 – “Romper con el opinódromo de las plazas. Del ‘Partido X’ al nacimiento de Podemos”

(Viene de capítulo 1…) Comienzo este capítulo recordándoles el final del que le antecedía: “política es el precio de las alubias, del pan, del zapato, de las medicinas” (Bertolt Brecht) Porque un servidor, habiendo asumido esta reflexión como propia incluso antes de haber leído al poeta alemán y habiendo rodeado ya el Congreso en varias ocasiones, participado ya de mareas de colores, de plazas, megáfonos y de otras muchas causas que el estómago le pidió reivindicar cuando estimó oportuno movido por unas migajas de sentido común y exigencia de justicia, tuvo claro desde el minuto siguiente a aquellos debates ‘quince emeros’ que con la indignación no bastaba. No era suficiente. Ya el mismísimo Sthépane Hessel (diplomático y escritor francés que participó en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos) había dado un paso más allá de su “¡Indignáos!” (Ed. Destino. Barcelona. 2011) marcándonos la senda: ¡Comprometéos! , nos instó después (reprochó , diría yo).

Y yo, que soy muy crédulo y muy iluso, creí en todo aquello que cantábamos. En ese mundo mejor. Y en que sí que habrá arena de playa bajo los adoquines, compañero Ismael Serrano. No sé durante cuánto tiempo. Ni si durará mucho. Pero la habrá. Protestar ya no bastaba. Había que vencer los complejos y los miedos y jugarles en un tablero ensuciado a posta para que nunca quisiéramos ni acercarnos a él. Y de esa forma tenernos donde querían. Donde siempre han querido. Lejos de donde hacemos daño. Lejos del activismo. Lejos del poder. Para poder hacer y deshacer tranquilos. Cheque en blanco contra nuestras libertades y nuestro futuro. La banca gana.

Nos costó. Pero hubo quien afortunadamente lideró esos primeros pasos desde lo social y las plataformas ciudadanas hacia lo político. El Partido X-Red Ciudadana fue esa primera luz que abrió camino. En Enero de 2013. Simona Levi y Sergio Crespo tirando del carro. Con valentía. Con convicción. Con un trabajo titánico para reinventarlo todo. Los conceptos pervertidos de tanto ‘malusarlos’, las dialécticas desgastadas y obsoletas. Desaprender para reiniciar el futuro. Porque “El futuro es ahora”. “Democracia y punto”. La declaración de intenciones estaba clara. Y llegó el primer programa de elaboración 100% abierta y colaborativa y un ideario que dejaba patente que llegaban otras formas de hacer. Nuevas. Participativas. Y otras exigencias. Consultas a la ciudadanía, presupuestos participativos, transparencia, poner nombres y apellidos a los culpables y sentar en el banquillo a los corruptos… Ideas del futuro para cambiar el presente. Lógica y sentido común frente a izquierdas y derechas. Muchos nos aferramos desde el minuto uno a aquella herramienta porque sabíamos y éramos conscientes de que jugábamos a contrarreloj y de que había que superar la fase debates sobre el sexo de los ángeles y el opinódromo asambleario. Ya íbamos tarde. Muy tarde. Jugábamos en los tiempos del “ahora o nunca”… Y seguimos jugando en ellos…

Y toda herramienta de ruptura junto a la que poder bregar y a la que poder aportar todos nuestros recursos era acogida como agua de Mayo. Había que quebrar de una vez por todas el statu quo bipartidista estatal (en Euskadi el casi ‘monopartidista’) y reiniciar la democracia. Sin dilación. Pero fueron más sus miedos y los nuestros que las ganas de tod@s. Y ninguno lo vimos claro. Los cómos. Los cuándos. Muchas dudas. Pocas certezas. Horizontes difusos. (y así , de hecho, debió de ser la percepción a nivel general porque desgraciadamente no tuvieron el apoyo que muchos les habríamos deseado para las europeas) Quizás porque aún necesitábamos desaprender muchas cosas para volver a aprenderlas. Solo agradecerles su primer paso porque estoy seguro de que algo tuvo que ver en que otros vencieran también sus ‘taras’ y dieran por fin pasos al frente. Uno de ellos se llamó Podemos.

Y dicen las malas lenguas que surgió de una noche de verano segoviana entre cervezas, conversaciones profundas, pensamiento crítico y una visión anti capital. El capital como causante de muchos de los males que nos asolan. Materias grises funcionando en una misma dirección. Todas muy capacitadas. Pero sobre todo, todas muy hartas e indignadas. … (SIGUE EN CAPÍTULO 3)

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