DE AMOR VIDA Y REVOLUCION

POEMA HOMENAJE A PAU DONÉS.

Morir es una putada, sí. Pero eso significa que hemos sido elegidos por ese milagro que es vivir. Toca integrar y naturalizar. Hay ejemplos que nos siguen recordando una y otra vez cómo irse de aquí con la mochila llena de vida y con la cabeza alta ante el destino. PAU DONÉS fue uno de ellos. Él, además, nos dejó generoso un gran legado en forma de canciones y en forma de lección sobre cómo encarar ese proceso de final de vida. «Vivir es urgente», nos recordó. Y a la gente sabia y con ese corazón tan grande, hay que hacerles caso.  Gracias, maestro. Y que el universo te colme.

 

«POR UN BESO DE LA FLACA»

La vida pasa y aprendemos,

con los años a mirarnos más de frente.

Y a aceptarnos las arrugas, y los fallos,

y el desamor, con un poco de suerte.

El espejo no hace trampas.

Te sabe seguro inseguro.

Te sabe cobarde valiente.

Carne soñadora hasta en los huesos.

Aunque a veces, como la vida, duelen…

 

Dijo el Flaco, no lo olviden, que aún con todo,

vivir es lo urgente…

Y vivir es soñar, y soñar es luchar,

y aunque cueste:

Vivir.

Es.

Lo urgente.

No dejen jamás de creer.

Solo a quien renuncia, lo vencen…

C.F.R – A día 14 julio del año extraño…

«HISTORIAS DE HOSPITAL EN TIEMPOS DEL COVID»

«EL SILENCIO MÁS PRECIOSO DE TODAS LAS PLANTAS COVID DEL MUNDO»

Tomaba un café el otro día con mi amigo y querido Pablo Piñeiro debatiendo justamente de algo relacionado con esto que nos ha pasado hoy en el hospital. Porque esta vida es la hostia. Y te da las más grandes lecciones en las más pequeñas cosas. Buscando tu guardia bajada. El mentón descubierto. Ella lo sabe. Y así me ha pillado. Gancho directo. Touché.

Subía yo a una amama con Covid positivo de urgencias a planta. Esto vuelve a llenarse poco a poco. En eso también nos equivocábamos. El virus no se cogía vacaciones en verano. Ella venía de su casa. Sola. Pachucha y débil. Cerca de 90 años. Sin apenas responderme en esa breve conversación de ascensor donde intentas como puedes enchufar un poco de energía y de fuerza al enfermo vía sonrisa o vía ánimo. Un poco de esperanza. Si fuera mi abuelo le diría un «Tranquilo aitite. Te vas a curar. Estás en buenas manos». Y se lo diría aunque fuera un paliativo. La esperanza es una luz a la que aferrarse. Incluso cuando apenas quede luz.

Al llegar a la habitación alguien (mil benditas gracias!!) se ha dado cuenta de que su marido, ajeno a todo, estaba también ingresado en esa planta. También enfermo de este puto bicho desalmado y cabrón que se sigue llevando al más débil. Ninguno de ambos era conocedor. Es una cama de hospital, con esa edad y doblado por la insuficiencia respiratoria o por la fiebre no es fácil comunicarse con el mundo. Y ellos dos menos. Porque había un dato que aún ninguno sabíamos. Y que nos iba a dejar aún más noqueados. Porque la emoción llega y no te avisa. Y a veces conecta con algo que tú ya tenías ahí dentro y arrasa. Para bien. Abre esas compuertas que a veces nuestras capas y barreras chapan a cal y canto…

Mi compañero celador y yo metemos a la anciana a su habitación. Y seguido nos vamos jubilosos a buscar a su marido. Goliat y el sistema no siempre son tan tiranos. Y a veces la humanidad se impone al corsé de los protocolos. ¡¡Vamos a ponerles juntos en una habitación!! Os juro que nos estaba haciendo más ilusión a nosotros. Casi corremos. Entramos a la habitación y se lo decimos. «¡¡Tu mujer está aquí!! ¡¡Te vamos a poder llevar con ella!! Para que estéis juntos». Pero parece no entendernos. Él está plenamente consciente. Pero estas putas mascarillas que nos han robado media cara no le dejan entendernos. Se lo gritamos casi. Pero nada. Y nos quitamos las mascarillas un segundo con la suya puesta y un metro y medio. Protocolo de seguridad. Es sordo. Las personas sordas no son mudas. No todas. Algunas articulan con dificultad.

Izaskun Marín podrá explicarlo mejor. El caso es que él nos lo hace saber con esos sonidos guturales. «NO HABLAMOS». Y mi compa y yo nos miramos y le miramos a él. Y de lejos, con los labios vistos y vocalizando con todas las ganas del mundo volvemos a informarle: «¡Tu mujer está aquí!! ¡¡Te vamos a llevar con ella!! ¡¡Vais a estar juntos!!». Joder. Este curro y esta puta situación loca tiene a veces momentos que te atraviesan. Y que de repente compensan todos esos otros días de agobio o de tristeza. Porque esta movida te cala. Aunque te pongas el chubasquero. Esto está siendo un goteo sutil que te va dejando poso. Jodida e inevitablemente….

Y le llevamos corriendo. Casi compartiendo su alegría. Y le metemos en la habitación. Y les ponemos las camas a alturas diferentes para que puedan verse. Mirarse. Saberse. Ella sigue muy grogui. La pobre. Pero él no. Él estira el cuello. Y la ve. Y la mira. Y nos mira. Y la vuelve a mirar. Y os juro por dios que hay cosas que es difícil contarlas y fácil sentirlas. Porque en ese instante él vuelve a tener quince años. O veinte. O los que fueran cuando se conocieron. Y su sonrisa y sus sonidos guturales sonríen a carcajadas. Su cuerpo postrado en una cama. Su ser entero dando saltos de alegría y de felicidad. Y su mirada se enciende de vida. A pesar de todo. Están jodidos sí. Pero están juntos. Están juntos. Y no hablan pero no hace falta. Ella está ahí. A su lado. Y aunque sea a metro y medio va a poder mirarla. Y cuidarla desde esa distancia. Y porque ya pase lo que pase se están mandando su energía y su amor.
A este hijo puta metro y medio se le vence así. Y solo así.

Y nos vuelve a mirar. Y su mirada y esa sonrisa que no vemos nos dice cine mil millones de cosas. Y todas bonitas.

Qué cabrón. En el último segundo del round. Justo antes de salir del turno. Con mi defensa baja y el hígado descubierto. Touché. Llorar debería estar prescrito por los médicos. Me he eskakeado como he podido. A esconderme en un baño y echarme agua fría por la cara. A cortar esta hemorragia de cuando se abre una compuerta y no eres capaz de cerrarla. La guardia baja, lo sé. Y muchas cosas dentro de mí que han conectado con esta historia. Con su historia. Con mi historia. Soy consciente. Estoy muy rodeado. Bien rodeado. De amigos, de mujeres maravillosas a las que quiero mucho y de muchas maneras diferentes…Y sin embargo no he sabido o no he podido cuidar o mantener el amor cuando lo he tenido en mi vida. Mis ex parejas podrán dar buena fe de ello. Siempre acabé volando todo por los aires. Mariposas, libertad, independencia mutua o final. No sé si fue porque no encontré alguien de quien yo tuviera que correr detrás, si fue por gilipollas o si fue por simple y llana incapacidad… El caso es que así fue.

Pablo Piñeiro y yo debatíamos en aquel café sobre si en realidad somos yonkis de esa drogada brutal de química que genera el enamoramiento. Y de si tenemos dependencia de ella o no. Ya tenemos una edad, muchas experiencias y el culo bastante pelao pero es como para darle una vuelta…

Porque creedme que ha sido algo sublime. Y ojalá todas vosotras, vosotros y yo tengamos la suerte de contar con un amor así de incondicional maravilloso y poderoso cerca cuando nos toque marcharnos de aquí. Ojalá alguien os mire y me mire así. U ojalá podáis ser vosotros o yo el que mire así alguien. Con esta maravillosa y leal reciprocidad. Maravillosa y leal reciprocidad. Nuestros abuelos eran otro ejemplo de ello. Yo tengo tarea mía pendiente. Por hacer. Soy consciente. Estamos trabajando en ello. Aquí no se firma ni una sola rendición. Y si ha de llegar de nuevo el otro tsunami que nos pille con nuestros deberes hechos. Gracias pareja. Muchas gracias. Grandes!! Pase lo que pase os vais de aquí arropados de toda esa luz. Y eso os lo habéis currado vosotros. No existe ni un puto virus en toda la faz que os lo pueda arrebatar. Jamás. Ha sido el silencio más mágico y bonito del mundo…Como esas canciones viejas que uno no olvida jamás…

#Hospibosque. A día 20 de agosto del año extraño.

De sus sacrificios venimos…Gracias se queda corto…

DIARIO DE CONFINAMIENTO. PANDEMIA CORONAVIRUS

DÍA 1. “TRAS DECRETAR EL PRESIDENTE EL ESTADO DE ALARMA”.

Epílogo: Lo primero primero de todo darle las GRACIAS en mayúsculas a las trabajadoras de la panadería, el chico del kiosko y las del QUOP. EL APLAUSO de esta noche debería ser no sólo para quienes curramos en hospitales sino para TODAS las personas que en medio del caos siguen acudiendo a DARNOS SERVICIO y currar. Vendernos el pan, poniendo una tuerca en la fábrica, sirviendo gasoil o limpiando la habitación del enfermo. ¡¡BRAVO!! SOIS UN ORGULLO!! Y MIL GRACIAS!! Mi aplauso de esta noche  a las 21h irá para todas y todos vosotros!!

 

Acabo de venir de comprar el pan y el periódico. E impacta. El silencio atronador. En las calles y entre las personas. Supongo que es normal. Aún estamos muy en “shock” y en el principio de un contexto que siquiera sabemos a ciencia cierta cuánto durará. (aunque estoy seguro de que lo venceremos pronto) Todas asimilando algo jamás vivido antes tras la prohibición oficial de salir a la calle ni socializar a toda la población salvo para cuestiones mínimas. China, Italia, España y los países del mundo que vendrán. Pandemia no entiende de fronteras. El mundo a nivel global y cada uno de nosotros a nivel personal nos enfrentamos a una situación de excepción. Vivo solo. Y no tengo perro ni gato. Soy muy ansioso e hiperactivo y suelo necesitar la calle y HACER. HACER. HACER. Así que estos días voy a necesitar escribir más que nunca. Y a la música. Más que diversión siempre he sentido ambas como una necesidad. No sé cómo explicarlo. Es como si me conectaran con canales en los que fluyo. En los que conecto con el otro yo de mi géminis. El de la quietud. El del SER. No el del HACER. Sino el del SER. Aquí frente a la página en blanco me siento tan libre y tan abstraído como en la cumbre de una montaña… Así que ahí va:

 

Seguramente los días venideros todo se normalice bastante más, pero hoy día 1 quiero contaros y contarme lo que he sentido al bajar a la calle. Porque ha sido extraño. Compartir es vivir. A mí me ayuda leeros. Y sentiros. A vosotros. Así que devuelvo el guante. Un silencio acongojante lo impregna todo. Y eso en el país del grito pelao, impacta más todavía. Carreteras y calles antes repletas, casi desiertas. Como en esas películas de ciencia ficción sobre el juicio final que nos han metido por los ojos decenas de veces. Las tiendas de alimentación con colas largas por el metro y medio de distancia social. Quizás todo esté un poco más en silencio por ello. Y quizás las caras estuvieran un poco más serias a pesar de ser un domingo soleado de casi primavera por eso. El miedo, la tensión y ese metro y medio. Nos iremos acostumbrando. Seguro. En dos días estamos como los italianos. Bailando la Carrá. Pero hoy a primera hora no. Y ha sido extraño. Y la prisa. La cero prisa. Sin niños y niñas con sus familias yendo a jugar los partidos, gente haciendo deporte… Toda la gente en las pequeñas colas y acudiendo a las tiendas caminando y procediendo sin prisa. Como queriendo asimilar lo que está pasando. Digerir.

¿Y sabéis con qué me quedo, además de todo lo dicho? Con los pequeños gestos. Ceder diez personas con amabilidad y empatía el paso a la anciana que ha llegado la última para que no esperara tanto tiempo de pie y expuesta.

vincero!!

Con eso me quedo. Porque sí, lo sé. Que el ser humano posee esa dualidad dramática por la que es capaz de cometer los más horribles actos y tropelías y ser un canalla infame. Pero también somos esos que vamos a salvar vidas de forma voluntaria al Mediterráneo o a quitar chapapote a las costas galegas. Así que hoy me quiero olvidar de lo borregos que somos cuando compramos papel del culo por toneladas o cuando escapamos corriendo a Denia o a Marbella. No somos perfectos. Tenemos aún cerebro reptiliano. Y a veces ni eso. Pero prefiero quedarme con la parte positiva y solidaria. Con la del “pase usted delante, no importa”, y con la del “mil gracias compañeras dependientas (casi todas mujeres por cierto las que me han atendido hoy), por estar ahí, dando el callo y al pie del cañón. Y que tengáis buen día”

 

Vincero, decía Nessun Dorma. Y en esa lucha de luz y oscuridad. Siempre prefiero mirar hacia la luz… Abrazo y seguimos en contacto estos días.

 

ESTRENO NUEVO POEMARIO. UNA DÉCADA EN SUS PÁGINAS.

No hay dos sin tres. Y algún otro llegará. La poesía es un defecto de serie. «DE AMOR, VIDA Y REVOLUCION» (Editorial Caligrama) recoge en sus páginas diez años de vida interior y de crónica social. Diez años de muchos cambios y de mucha convulsión en España y el mundo. Dentro y fuera de este que escribe. Y ya está por fin en AMAZON, CASA DEL LIBRO, FNAC, etc.
¡¡GRACIAS MIL a quienes vinisteis al estreno en FNAC Bilbao!!  ¡Fue emocionante! Sin todas vosotras al otro lado no tendría sentido. Se comunica para compartir y para vivir. Y hoy me habéis dado cariño y vida. Vosotras y vosotros!! MIL MIL MIL GRACIAS!!  Muchos abrazos, mucho amor y mucha poesía. MILA ESKER. Cuelgo fotos y vídeo aquí.

SINOPSIS

La poesía es un arma poderosa. De amor y revolución. No hay planeta B. No hay humanidad B.

Han pasado diez años. Intensos. Y sobre ellos he escrito. Sobre la plenitud de existir. Sobre el amor más bonito y arrollador. Porque tuve la suerte de volver a encontrarlo.

«…Y vas tú y llegas y me enseñas…
a hacer con arte un huevo frito.
A atarme bien loscordones.
A quitarme la arena de los tobillos.
A amar sin guardarse nada.
A que aquí no hay vencedores ni vencidos.»

También sobre el desamor cuando duele profundo. Sobre la soledad. España cayó en una crisis sin precedentes. Y yo caí con ella. He escrito sobre perder la autoestima. Y hasta la fe. Sobre ese poderoso agujero negro. Sobre derribar casi todo para construirlo de nuevo.

El mundo se sostiene sobre cimientos materialistas y despiadados. Patriarcales. Lejos de toda justicia y humanidad. Generando graves desequilibrios. Esto no funciona. Todas lo sabemos. No hay planeta B. Ni humanidad B. Y será feminista o no será.

«…Hombre nací mas reniego del macho.
Ser humano antes que nada.
Si te matan a ti yo también sangro…
HERMANA..

Pero existe la esperanza. La viví junto a otros muchos. En las plazas. En un mundo así alzarse es casi un deber. Y también sobre ello escribí. Mayos de luz y de insurrección.

«…y que Dios me dé valor para honrar los que se fueron…
y preñar las bayonetas de claveles nuevos.
Hoy alzo yo, como David, mi honda al viento.
Vaya esta piedra y mis versos por ellos..

Han pasado diez años. Con momentos duros. A ellos les doy las gracias. Haber sufrido es haber aprendido. Desaprendido. Crecido. Y jamás lo olviden: «Si existen las sombras… es porque hay una luz».

Un abrazo enorme.

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