carrera de fondo

EL SÍ ESTARÁ DETRÁS DE LA DÉCIMA PUERTA. NO DEJES DE APORREARLAS.

Qué duro es a veces escuchar la palabra NO ¿verdad?

Depende del día un rechazo te golpea en mayor medida, como un mazazo. El NO. El temido NO. El que te cierra una puerta. Y te genera mil dudas. E inseguridad. E incertidumbre. El que hace temblar por un momento tu convicción…

Sobre todo cuando le pones toda tu fe a algo. Y toda tu energía. Y energía, y energía, y energía… Y le echas horas y horas de curro y esfuerzo. Y de pasión. Y te vacías. Y pones tus sueños y toda tu alma en lo que haces… Hay días que esos NOES te hacen pupa. Y hasta se te escapa alguna lágrima. A veces de puro agotamiento, más que nada. Cuando vas en quinta cada día a por tus ideales, a veces el motor va fundido. Y llega el kilómetro 30. Y el cerebro (cabrón racional, él) te pone a prueba. Porque la extenuación te pone en ese estado de “a flor de piel”.

Cuando la cabeza te dice no, el corazón aún puede un poco más…

¿Pero sabéis? Un NO siempre es una oportunidad. Para repensar. Para un replanteo. Y después del disgusto inicial has de hacerlo un aliciente. Un espoleo. Una prueba mental. Para salir reforzado y aprendido ¡¡y volver a la carga con más herramientas y más armas!!  La vida está llena de ellos. De rechazos. Y de NOes. Y hemos de estar preparados. ¿Porque sabéis? Dice cierta estadística de barrio que existen nueve NOes antes de llegar llegar a un SÍ. Nueve puertas que se cierran hasta encontrar la que se abre.

Así que mientras yo viva, JAMÁS voy a dejar de intentarlo. De buscar esa décima puerta. Luego quizás querré otras nuevas, quién sabe. Nuevos retos. Y todo volverá a empezar. Es el bucle de quien bregue en guerras nuevas que se encuentren fuera de su zona de confort. Buscando otros lugares y otros retos. En mí eso es una especie de adicción. Y con esto del cine y de la televisión, que además es vocación, además de vicio, es pura necesidad. Debo hacerlo. Debo apretar aquí. Nací redactando y quiero morir igual. Y además soy bastante hábil detectando y atrapando las buenas historias. Lo que “vende”. Lo que interesa. El negocio. No en vano fueron más de quince años de vida comercial en muy distintos sectores entre sí y reuniéndome y viajando con cientos y cientos de personas de mayor o menor cargo y estatus. A algunos me los habría llevado a mi casa y a otros les habría puesto una merecida litera en algún calabozo de comisaría.  Por mucha corbata que llevaran. Pero entre todos ellos me dieron cierta visión y perspectiva de la vida. Por eso creo que de lo mercantil sé, fíjense, hasta demasiado. Aunque he visto su lado oscuro. Porque el dinero suele contaminarlo casi todo. O al menos la esencia sana e idealista de cada cosa. Pero no todo. No todo.

Soñar es un poderoso motor de cambio…

Así que lo lograremos. Permanezco invicto y convencido. Porque esta es la carrera de fondo más bonita y motivadora a la que me enfrentado en toda mi vida. Y no pienso hacerle caso al cerebro. A la razón. Sino a todo el resto de mi cuerpo. Y a energías que no sé explicar. Y que me empujan a no rendirme. A seguir. Aunque haya días en que se note el desgaste psicológico. De esa siembra constante y afanosa sin ver aún tomates.

Porque hay días grises en el camino, sí. Pero la mata sigue creciendo. Y ya no vamos a dar ni un paso atrás. Hay que seguir regando y mimando. Y creyendo. Yo los veo. Aunque todavía no estén. Tomates rojos. Oliendo a dulce. Maravillosamente irregulares e imperfectos.  Yo los veo. Y si puedes soñarlo, puedes lograrlo. Eso leí algún vez en una #tazaconmensaje de esas de tienda de souvenirs… O quizás me lo dijo algún profesor del colegio cuando yo era pequeño, ya no recuerdo. Y yo como soy tan iluso…me lo creí.

NI-UN-PASO-ATRAS. Renuncié una vez a mí…Y a soñar…Una vez. Pero dos, jamás… Ya no.

Abrazo grande, oh capitanes y capitanas!! No hagan caso de las dudas. Aporreen hasta la décima puerta. Y todas las que hagan falta. Sueñen!!  Es el motor para vencer al NO!! Y hacer de ese fantasma, aprendizaje, fortaleza y oportunidad!!

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