camino santiago

AMORES DE VERANO; DESPEDIDAS DE ESTACIÓN…

Buenos lunes y a por la semana!!!

Me gusta observar. Y ayer vi algo que me rompió los esquemas. Yo sentado en un banco junto al bar de la estación de autobuses de Estella. Esperando al mío. 19,45h. Ellos en una esquina. Pareja joven. Chico y chica. Unos 16 años. Se abrazaban y besaban con fuerza. Con pasión. Apoyados contra una pared. Frente a un autobús con el motor arrancado. Puerta de pasajeros abierta. Esperando a uno de los dos. Presto a partir. Y hasta desde la distancia se veían esas cadenas indestructibles que unen a quienes se aman y se desean…

Sus gestos, su forma de mirarse, su forma de apretarse el uno contra el otro como si no quisieran separarse jamás…

El final del verano...

El final del verano…

Pero en cambio, algo me tenía descolocado…Porque ambos se besaban, sí…Pero se besaban y lloraban… Y sus caras se veía sufrimiento. No amor. No, un: “cariño, nos vemos pronto”. No un: “amor, llámame cuando llegues a casa para saber que has llegado bien”. No un: “qué días más bonitos juntos, mi vida, te llamo mañana…”. NO. Sus expresiones no eran de nada de eso. Sino de sufrimiento. De pena. Pena inmensa…

Como si ese autobús no tuviera retorno. Como de miedo a decirse adiós…Como si todo lo que ocurriera en esos instantes en que se separan, como si todo lo que ocurriera en ese paréntesis que se da entre un encuentro de amor y el otro, entre un fin de semana y el siguiente…fuera sufrimiento…Me llamó la atención…Se veía todo tan contradictorio a la vista…’Chirriaba’… Un amor así de bonito y, en cambio… Se les veía sufrir…A los dos…A él y a ella… Sufrir…De amor…

Y me volví de mi viaje, pensando en ellos dos…Y en la escena… ¿Y no sería el miedo? ¿Y no sería el miedo a todo eso que transcurre en las vidas de uno y del otro mientras no están juntos? ¿A ese tiempo vacío que no se cubre? ¿Y no sería la angustia de quien no sabe si uno mismo y el otro serán capaces de vencer las distancias? No hablo de kilómetros…Hablo de silencios…De lejanías emocionales…O de dudas…O de miedos…De nuevo los miedos…

¿Y no sería ese temor a no poder ganarle la batalla al día a día? ¿A distraerse en este camino tan largo y vertiginoso

Never say goodbye...

Never say goodbye…

donde todo lo sólido se vuelve a veces voluble? ¿Y no sería miedo a sí mismos? ¿Desconfianza en poder mantenerse fuertes en este Camino? No sé…Era todo tan bonito y a la vez tan contradictorio…Que de ese amor y de esa pasión inmensas manara un sentimiento tal, que les hiciera sufrir de aquella manera…Se besaban…Y se abrazaban hasta hacerse daño… Y lloraban…Y se miraban muertos de pena….Y se besaban más fuerte…Y lloraban de nuevo…

Y la chica tomó ese autobús. Y él se fue en dirección opuesta. Y ambos se buscaron con la mirada desde lejos…Y ojalá ese amor venza a esos miedos. De verdad. Ojalá. Y ese autobús vuelva a Estella. Y ambos sonrían de nievo. Y triunfe ese amor que se veía en sus miradas y que lo llenaba todo…Y que venzan a la vida y a las dudas. Y mantengan la fe. Y se esfuercen. Porque el amor en estos tiempos, y que nade se engañe, también requiere de trabajo y de esfuerzo. Y de compromiso…Siempre fue así…Siempre lo fue…Quizás hoy en día tanto hedonismo y tanto existencialismo nos haya difuminado esos valores que nuestros padres y abuelos sí que tuvieron…Esos principios morales sólidos y admirables que se han ido diluyendo en nuestras generaciones… MUJERES HOMBRES Y VICEVERSA. / VIVE RAPIDO, MUERE DEPRISA Y DEJA UN BELLO CADAVER / SALSA ROSA… Si ese es el espejo del mundo actual, yo cada día tengo más claro que quiero bajarme…Salir de esa gargantúa que trata de engullirnos y de arrastrarnos a esos perfiles de vida vacíos. Cortoplacistas. Frívolos. Superficiales… Sé de lo que hablo… Lo sé muy bien…

Pero ojalá NO… Ojalá en este caso ellos venzan…Ellos ganen la batalla. Y su amor. Y que esos besos arrebatados sean más y mejores…Y todos de plenitud y felicidad… Fuere como fuere ellos los estaban viviendo. INTENSAMENTE!! Y eso es la vida…Acierto-error…Y seguir…Pero jugarla…Pase lo que pase jugarla… Mi viaje de regreso a Bilbao, volví a comerme las uñas…De ganas de llegar y ponerme a escribir…Sobre aquella pareja…Y aquel amor…De una tarde de domingo cualquiera de verano…Atardeciendo en Tierra Estella…

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DESCANSEN EN PAZ, PEREGRINOS…

Mañana se cumple una semana de aquel  trágico viernes que nos dejó a todos con el estómago encogido. Día 20 de septiembre. 14:50h aproximadamente.  Mientras unos cantábamos, bailábamos y reíamos en La Casa Verde, justo en el mismo instante…A escasos 3 km de distancia, este destino perro y traicionero quiso arrebatarles la vida de cuajo a dos compañeros peregrinos.  H.R. de 43 años de edad, y L.W.G., de 49, ambos de nacionalidad alemana.

Esa macabra fuerza del sino o lo que carallo sea que dicta el momento exacto

peregrinos

Peregrinos

en el que se nos elimina del juego, quiso que un camión se cruzara en su camino. Ni un segundo antes ni uno después. Justo en el momento exacto para golpearles a ambos provocándoles heridas mortales de necesidad. Amigos probablemente. Familia quizás. Caminantes al fin y al cabo queriendo llegar a Santiago. Peregrinos que como nosotros, habrían hecho sus mochilas y preparado sus viajes unos días antes. En sus casas. Con el mismo entusiasmo, la misma excitación y probablemente los mismos nervios de quien se dispone a emprender una nueva aventura. Con sus objetivos y sus porqués. Con sus ilusiones y sus anhelos. Peregrinos que a buen seguro habrían pasado por La Casa Verde y reído con nuestras payasadas o con quienes habríamos coincidido en algún albergue o cruzado un gentil “buen camino” mañanero.  Y con quienes también probablemente habríamos compartido litera esa misma noche. Quizás… Y solo quizás… Porque ya nunca lo sabremos.

Se nos suele olvidar. Que nos morimos. Desde que nacemos. O más bien solemos elegir obviarlo para poder seguir caminando por la vida con dignidad y sin volvernos demasiado locos con pesos existenciales sobre las espaldas ante los que poco o nada podemos hacer. Porque siquiera minimizar los riesgos supone garantía alguna de ir esquivando el fatídico momento y de poder disfrutar más tiempo de este paso por la existencia terrenal.

Morirse hay que morirse, nos ha jodido Mayo. De cajón. Pero qué putada.  Y más morir así. Porque nos quitan el caramelo de la boca. Cuando le da la gana a quienquiera que sea el que pone la fecha y el lugar.  Y aunque habrá que entenderlo como gajes del oficio, lo que decía…Que morirse es , entre otras cosas, una putada. Así que nunca me cansaré de pregonarlo a los cuatro vientos, incluso pecando de neurótico con el tema:

Carpe diem ¡oh, capitán, mi capitán!

Expriman el tiempo, aprovechen cada instante, no dejen nada por vivir, no abandonen ninguna lucha en curso. Llévense todo lo que puedan arrebatarle a este regalo que es la vida. Desde que nacemos hay un reloj puesto en cuenta atrás y que no nos va a avisar nunca de cuando se para…

A ellos les tocó aquel viernes 20 de septiembre a las tres menos diez de la tarde. A escasos minutos de llegar a Arca-Pedrouzo, el final de etapa. De soltar la mochila, quitarse las botas, pegarse una buena ducha, curarse las ampollas y disfrutar de la tarde previa a la llegada a Obradoiro tomando unas cañas. Quién sabe…Quizás a pesar de todo, lo estén haciendo…

Este escrito es mi homenaje para ellos y sus familias. Buen camino, peregrinos.

EL CAMINO DE SANTIAGO…O DE LA TRANSFORMACIÓN…

Una cosa es evidente: quien hace el Camino de Santiago una vez, casi siempre repite. Y además la huella que deja en él o ella, no suele ser para nada superficial ni flor de un día. Y ya saben ustedes lo que dicen…Algo tendrá el agua cuando la bendicen…

Pero, ¿qué es entonces “eso” que tiene el Camino que engancha a tanta gente? ¿Qué es lo que hace que tantas y tan diferentes personas de todo mundo que viven esa experiencia, vuelvan?

 

Pues yo se lo cuento. Se llama TRANSFORMACIÓN. Transformación, sí. O al menos esa es la convicción que uno tiene después de varias

Caminante…

experiencias y largas horas de conversaciones de albergue en albergue. Y no es nada fácil alcanzarla; no se confundan…Pero aquí, in The Way, en el Camino; un día antes o uno después; consciente o inconscientemente; desde muchos cientos de kilómetros antes de llegar a Santiago o poco antes de atravesar la Puerta de Obradoiro…Sucede…Simplemente sucede… Y no hablo del concepto “transformación” en ningún sentido místico o iluminado propio de quien se haya fumado medio Jamaica, sino de algo mucho más simple y más cercano. Más real. Les cuento:

 

La pasada Semana Santa tuve la oportunidad de llegar de nuevo a Compostela en calidad de peregrino mochila a la espalda y bastón en mano. Esta vez, además, con la mejor de las compañías del mundo: mi señora madre. Y todas mis teorías se corroboraron una vez más.

 

Pude comprobar, de hecho, que además es algo masivo. Y que el cambio se da incluso entre aquellas personas que comienzan su trayecto más a la defensiva blandiendo esas corazas y esas caretas que todos traemos impuestas por la ley de la selva imperante en nuestras vidas en la city. Constreñidos por este modelo de sociedad moderna primermundista erigida sobre valores deshumanizados y que nos sumerge en esa rueda del hamster de competitividad, desconfianza y miedo al prójimo.

 

Y es que todos esos prejuicios y esos estereotipos dañinos que todos traemos lastrando nuestras mochilas, van poco a poco desapareciendo. Y todos vamos despojándonos de ellos de una forma casi inconsciente. A cada paso. A cada ampolla. A cada madrugón. Aquí da igual que uno venga de Madrid, Bilbao, Lisboa, Barcelona, Vigo, Berlín, Venezuela, California o de la conchinchina. Nos la trae al pairo a quién vote cada cual, con quien se acueste o de qué equipo de fútbol sea hincha. Porque simplemente nos olvidamos de todas esas cosas que nos separan y nos dejamos llevar por las muchas que nos unen y nos acercan… Y que siempre son muchas más y mucho más valiosas que las que nos alejan. Pero que a veces no siempre sabemos ver. Fruto la ceguera que muchos traemos de nuestras Sodomas y Gomorras particulares.

 

Señal del Camino

Y después, la transformación, como todo lo demás en la vida, va llegando sola… Con cada paso al frente. Con cada nueva etapa. Con cada ampolla o cada sonrisa. Y entonces empezamos a ver al otro simplemente como lo que es. No como lo que parece. Si no como lo que es. Como un compañero de viaje. Como otro peregrino más. Como un semejante. Con sus por qués como los nuestros; con el peso de su particular mochila sobre las espaldas como la nuestra; con sus dudas y sus incertidumbres; con sus miedos y sus inquietudes; con su cansancio y sus ilusiones… Un ser humano sin más roles ni etiquetas que las que se nos suponen a los peregrinos. Simples caminantes en una misma dirección. Simples seres humanos con sus virtudes y sus defectos. Todos en el mismo Camino y todos expuestos al sol inclemente del verano o a los días de lluvia y frío del invierno. Todos compañeros de un viaje con sus momentos inolvidables y con sus momentos de penitencia. Como la existencia. Como la vida misma. No hay rosa sin espinas…

 

Y de repente si saber muy bien por qué, te ves compartiendo cazuela con un tipo barbudo al que no habías visto antes en tu vida, o poniéndole unas tiras de Compeed a la señora de la litera de al lado en sus ampollas, o prestándole tus chancletas para la ducha al americano que las perdió en su etapa de Astorga…Suma y sigue…

 

Todo a años luz de lo que suele ocurrir en nuestra “otra” realidad cotidiana. Donde muchos ni siquiera saludamos a nuestro vecino de toda la vida, y mucho menos le dejamos sal; o donde escondemos el reloj si nos piden la hora caminando por la calle, no vaya a ser que nos lo quieran guindar. Este es el mundo que hemos construido. Con mucha materia y poca verdad. Con muchos bienes y pocos valores. Con mucho bienestar material y poca humanidad. Con cuerpos muy sanos y almas muy enfermas…

 

Fuere como fuere uno ya habrá experimentado lo que es transformarse; lo que es acercarse a uno mismo; al de verdad. Y lo que es convertirse en otro peregrino más. De paso por una existencia efímera que a veces nos desconcierta y nos desorienta; que nos agota y nos maltrata; y que otras veces en cambio nos regala amaneceres de sol radiante y nuevas oportunidades para enmendarse y para luchar por todo aquello que soñamos…Para reencontrar el camino. Si uno sabe dar los pasos en la dirección correcta, Si uno sabe liberarse de esas corazas que lo alienan. Si uno simplemente camina…

 

 

La llegada a Santiago siempre es agridulce. Dulce por el objetivo cumplido. Por el reto alcanzado. Por haber vencido. Por habernos vencido.

Plaza Obradoiro

Por las plegarias y las esperanzas puestas en cada paso…Por la promesa cumplida… Amarga por las despedidas. Por el adiós. Por saberse de nuevo de vuelta a una realidad que no siempre cubre las necesidades de nuestras almas. Por deshacer la mochila por última vez y colgar las botas. Y dejar de ser para siempre peregrino…O no…Quizás no… Porque el Camino y las señales están ahí…Solo hay que saber verlas; y caminar, amigos, caminar… Porque siempre hay algún Santiago esperando…

 

 

PD- Aviso a navegantes. En mi próximo Camino, al desgraciado de peregrino (por llamarlo de alguna manera) al que pille tirando latas, botellas, o algún desperdicio basura o similar, y ensuciando este bien sagrado y maravilloso llamado naturaleza, le pienso romper mi bastón con sumo placer y con casi un orgasmo en las costillas. Siempre habrá tiempo de comprarse otro. La causa lo merece. ¡Putos cerdos sinvergüenzas!

¿EXISTE LA CASUALIDAD O ES EL DESTINO?; ¿TODO PASA POR ALGO?

 

Serendipity= Del inglés. Acto de descubrir algo por casualidad.

Serendipia= Neologismo derivado. Hallazgo afortunado e inesperado que se produce cuando se está buscando otra cosa distinta. Se puede denominar así también a la casualidad, coincidencia o accidente.

En la historia de la ciencia se afirma que son frecuentes las serendipias. Por ejemplo, Albert Einstein reconoce esta cualidad en algunos de sus hallazgos.

En 1922, Alexander Fleming estaba analizando un cultivo de bacterias,

¿Suerte?

¿Suerte?

cuando se le contaminó con un hongo. Ese episodio dio origen al descubrimiento de la penicilina; Isaac Newton descansaba bajo un árbol de la Universidad de Cambridge cuando le cayó cierta manzana… Julio Verne se dejaba llevar por la imaginación años antes de que todas las fantasías de sus novelas se hicieran reales…

Pero ¿son estos y otros acontecimientos de nuestras vidas, meras casualidades o existe algo más?  ¿Son ciertas coincidencias increíbles de las que nos ocurren a lo largo del camino, solo accidentales o todo pasa por algo?

Seré breve. Yo no creo en la serendipia. Rotundamente. No creo en las casualidades. Creo en los actos. Creo en los pasos que hacen camino. Creo en el destino. Ninguno sabemos a ciencia cierta decir lo que es, ni podemos definirlo con exactitud y precisión, pero sabemos que existe. Que está ahí… Que hay algo mucho más poderoso que nosotros funcionando en algún lugar…

No creo en la serendipia. Creo en que hay que estar ahí en el momento justo y

¿Destino?

¿Destino?

adecuado para que todo pase…Para que ocurran esas cosas inexplicables; para que se den esas señales que unos llaman casualidades y que yo prefiero llamar destino… Pero no un sino como algo aleatorio y caprichoso forjado a su gusto y libre albedrío; sino uno modelado en cierta forma por nosotros; por nuestros actos; por nuestros pasos; por nuestra capacidad de catalizar y atraer todas esas energías misteriosas y enigmáticas que hacen que todo se de…Creo en un destino que nos echa un capote y que se va plegando, como arcilla entre las manos, si sabemos llamar a su puerta e ir en su busca. Si sabemos plegar las velas en la dirección correcta para que su vendaval poderoso nos arrastre y proyecte con fuerza hacia delante…Pero para eso hay que salir al mar. Ponerse en marcha… Después todo va aconteciendo…

Este viaje de peregrinación que acabamos de terminar por el Camino de Santiago así me lo ha vuelto a corroborar, reafirmando mis convicciones. ¿Qué habría pasado si, como estaba previsto, hubiéramos partido dos días antes en lugar de dos después? ¿Y si hubiéramos empezado el Camino desde Astorga, como teníamos pensado al principio, en lugar de desde Ponferrada? ¿Habríamos vivido las mismas experiencias? ¿Habríamos conocido y compartido viaje con las mismas personas? ¿Habríamos visto y sentido las mismas “señales”? ¿Habría pasado todo lo que ha pasado? o extrapolando… ¿qué habría ocurrido si yo no le hubiera pedido un pedazo de bocadillo a Raquel aquella madrugada bilbaína de hace seis años?, ¿si hubiera pasado de largo? , ¿o si mis amigos Iker y Juan Carlos por ejemplo, hubieran decidido en su día no hacer su peregrinación a Santiago, con todo lo que ello les supuso? …

La respuesta es de dudosa contundencia pero casi con toda seguridad nada habría sido igual…

Por eso creo que todo pasa por algo… Y que la clave de todo lo que va

¿Serendipia?

¿Serendipia?

aconteciendo en nuestras efímeras existencias, es generar acciones desencadenantes de otras…Ponerse a andar. En Santiago, como en la vida… Emprender el camino…

Y el sino hará el resto. Esa fuerza misteriosa que nos ayuda en la senda…Que nos va dejando señales que nos guían…Unos también lo llaman suerte, otros lo llaman Dios, otros lo llaman universo… Otros incluso creen en cierta energía que nos aportan los seres queridos que se marcharon…Fuere como fuere nunca lo sabremos…

Pero será entonces cuando las casualidades dejarán de ser casualidades y se convertirán en señales y en recompensas; ya sea en forma de manzana sobre la cabeza de Newton o en forma de encuentro casual del amor en el camino; ya sea en forma de hongo en las bacterias de Fleming o en la consecución de un sueño incumplido…

Somos nosotros los que hacemos que todo ocurra; somos los Einstein, Julio Verne, y los Newton…Somos tú y yo… No existen los accidentes. Existe la acción; existe el esfuerzo; existe el sacrificio; existe la fe; existen los pasos que hacen camino…Serendipia somos tú y yo. Llamarlo casualidad es demasiado fácil…Hay mucho más…   Así que, caminen; porque nunca se sabe dónde nos llevan los pasos…Pero siempre hay un lugar esperando al que llegar… Y después todo ocurre…Unos lo llamarán serendipia…Otros lo llamaremos, incluso sin saber muy bien lo que es: destino…

Camino de Santiago. Agosto 2012

 

 

Bibliografía

Traducción inglesa: http://www.wordreference.com/es/translation.asp?tranword=serendipity

Definición completa: http://es.wikipedia.org/wiki/Serendipia

Trailer película “Serendipity” (2001): http://www.youtube.com/watch?v=9iIF2sQkZ9U

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