bizkaia

«HISTORIAS DE HOSPITAL EN TIEMPOS DEL COVID»

«EL SILENCIO MÁS PRECIOSO DE TODAS LAS PLANTAS COVID DEL MUNDO»

Tomaba un café el otro día con mi amigo y querido Pablo Piñeiro debatiendo justamente de algo relacionado con esto que nos ha pasado hoy en el hospital. Porque esta vida es la hostia. Y te da las más grandes lecciones en las más pequeñas cosas. Buscando tu guardia bajada. El mentón descubierto. Ella lo sabe. Y así me ha pillado. Gancho directo. Touché.

Subía yo a una amama con Covid positivo de urgencias a planta. Esto vuelve a llenarse poco a poco. En eso también nos equivocábamos. El virus no se cogía vacaciones en verano. Ella venía de su casa. Sola. Pachucha y débil. Cerca de 90 años. Sin apenas responderme en esa breve conversación de ascensor donde intentas como puedes enchufar un poco de energía y de fuerza al enfermo vía sonrisa o vía ánimo. Un poco de esperanza. Si fuera mi abuelo le diría un «Tranquilo aitite. Te vas a curar. Estás en buenas manos». Y se lo diría aunque fuera un paliativo. La esperanza es una luz a la que aferrarse. Incluso cuando apenas quede luz.

Al llegar a la habitación alguien (mil benditas gracias!!) se ha dado cuenta de que su marido, ajeno a todo, estaba también ingresado en esa planta. También enfermo de este puto bicho desalmado y cabrón que se sigue llevando al más débil. Ninguno de ambos era conocedor. Es una cama de hospital, con esa edad y doblado por la insuficiencia respiratoria o por la fiebre no es fácil comunicarse con el mundo. Y ellos dos menos. Porque había un dato que aún ninguno sabíamos. Y que nos iba a dejar aún más noqueados. Porque la emoción llega y no te avisa. Y a veces conecta con algo que tú ya tenías ahí dentro y arrasa. Para bien. Abre esas compuertas que a veces nuestras capas y barreras chapan a cal y canto…

Mi compañero celador y yo metemos a la anciana a su habitación. Y seguido nos vamos jubilosos a buscar a su marido. Goliat y el sistema no siempre son tan tiranos. Y a veces la humanidad se impone al corsé de los protocolos. ¡¡Vamos a ponerles juntos en una habitación!! Os juro que nos estaba haciendo más ilusión a nosotros. Casi corremos. Entramos a la habitación y se lo decimos. «¡¡Tu mujer está aquí!! ¡¡Te vamos a poder llevar con ella!! Para que estéis juntos». Pero parece no entendernos. Él está plenamente consciente. Pero estas putas mascarillas que nos han robado media cara no le dejan entendernos. Se lo gritamos casi. Pero nada. Y nos quitamos las mascarillas un segundo con la suya puesta y un metro y medio. Protocolo de seguridad. Es sordo. Las personas sordas no son mudas. No todas. Algunas articulan con dificultad.

Izaskun Marín podrá explicarlo mejor. El caso es que él nos lo hace saber con esos sonidos guturales. «NO HABLAMOS». Y mi compa y yo nos miramos y le miramos a él. Y de lejos, con los labios vistos y vocalizando con todas las ganas del mundo volvemos a informarle: «¡Tu mujer está aquí!! ¡¡Te vamos a llevar con ella!! ¡¡Vais a estar juntos!!». Joder. Este curro y esta puta situación loca tiene a veces momentos que te atraviesan. Y que de repente compensan todos esos otros días de agobio o de tristeza. Porque esta movida te cala. Aunque te pongas el chubasquero. Esto está siendo un goteo sutil que te va dejando poso. Jodida e inevitablemente….

Y le llevamos corriendo. Casi compartiendo su alegría. Y le metemos en la habitación. Y les ponemos las camas a alturas diferentes para que puedan verse. Mirarse. Saberse. Ella sigue muy grogui. La pobre. Pero él no. Él estira el cuello. Y la ve. Y la mira. Y nos mira. Y la vuelve a mirar. Y os juro por dios que hay cosas que es difícil contarlas y fácil sentirlas. Porque en ese instante él vuelve a tener quince años. O veinte. O los que fueran cuando se conocieron. Y su sonrisa y sus sonidos guturales sonríen a carcajadas. Su cuerpo postrado en una cama. Su ser entero dando saltos de alegría y de felicidad. Y su mirada se enciende de vida. A pesar de todo. Están jodidos sí. Pero están juntos. Están juntos. Y no hablan pero no hace falta. Ella está ahí. A su lado. Y aunque sea a metro y medio va a poder mirarla. Y cuidarla desde esa distancia. Y porque ya pase lo que pase se están mandando su energía y su amor.
A este hijo puta metro y medio se le vence así. Y solo así.

Y nos vuelve a mirar. Y su mirada y esa sonrisa que no vemos nos dice cine mil millones de cosas. Y todas bonitas.

Qué cabrón. En el último segundo del round. Justo antes de salir del turno. Con mi defensa baja y el hígado descubierto. Touché. Llorar debería estar prescrito por los médicos. Me he eskakeado como he podido. A esconderme en un baño y echarme agua fría por la cara. A cortar esta hemorragia de cuando se abre una compuerta y no eres capaz de cerrarla. La guardia baja, lo sé. Y muchas cosas dentro de mí que han conectado con esta historia. Con su historia. Con mi historia. Soy consciente. Estoy muy rodeado. Bien rodeado. De amigos, de mujeres maravillosas a las que quiero mucho y de muchas maneras diferentes…Y sin embargo no he sabido o no he podido cuidar o mantener el amor cuando lo he tenido en mi vida. Mis ex parejas podrán dar buena fe de ello. Siempre acabé volando todo por los aires. Mariposas, libertad, independencia mutua o final. No sé si fue porque no encontré alguien de quien yo tuviera que correr detrás, si fue por gilipollas o si fue por simple y llana incapacidad… El caso es que así fue.

Pablo Piñeiro y yo debatíamos en aquel café sobre si en realidad somos yonkis de esa drogada brutal de química que genera el enamoramiento. Y de si tenemos dependencia de ella o no. Ya tenemos una edad, muchas experiencias y el culo bastante pelao pero es como para darle una vuelta…

Porque creedme que ha sido algo sublime. Y ojalá todas vosotras, vosotros y yo tengamos la suerte de contar con un amor así de incondicional maravilloso y poderoso cerca cuando nos toque marcharnos de aquí. Ojalá alguien os mire y me mire así. U ojalá podáis ser vosotros o yo el que mire así alguien. Con esta maravillosa y leal reciprocidad. Maravillosa y leal reciprocidad. Nuestros abuelos eran otro ejemplo de ello. Yo tengo tarea mía pendiente. Por hacer. Soy consciente. Estamos trabajando en ello. Aquí no se firma ni una sola rendición. Y si ha de llegar de nuevo el otro tsunami que nos pille con nuestros deberes hechos. Gracias pareja. Muchas gracias. Grandes!! Pase lo que pase os vais de aquí arropados de toda esa luz. Y eso os lo habéis currado vosotros. No existe ni un puto virus en toda la faz que os lo pueda arrebatar. Jamás. Ha sido el silencio más mágico y bonito del mundo…Como esas canciones viejas que uno no olvida jamás…

#Hospibosque. A día 20 de agosto del año extraño.

De sus sacrificios venimos…Gracias se queda corto…

Sobre la fina linde entre la vida y la muerte

Hace unas noches vivimos algo que no se nos va a olvidar a mis amigos Eneko, Xabi y servidor en la vida…

Así que hoy, como siempre, pero más que nunca: Carpe diem, oh capitanes y capitanas…Exprimid el momento y los racimos de la vida como decía Withman…Porque la vida se va…Sin avisar y cuando le da la real gana…De la forma más silenciosa y sutil o de la más estridente y dolorosa… Así es ella. Nos la dieron sin preguntar y nos la quitan de la misma forma…El eterno e irresoluble drama de la existencia…Esas son sus normas.

Solo que hay ocasiones en que ‘sus maneras’ pueden dejarte más ‘tocado’. Y aquella noche vivimos un suceso que, a quienes estábamos presentes, aún nos tiene ‘shockeados’. Y que seguro nos ha dado bastante que pensar a todos y todas. Y que a más de uno no le dejó conciliar sueño con facilidad aquella noche después de lo vivido…

Porque lo que es el destino…O la casualidad…O vayan a saber Ustedes… (Eneko hablaba de ‘señal’). Y es que

Luchar es nuestro sino

Luchar es nuestro sino

podíamos haber quedado cualquier otro día porque la verdad es que justo ese andábamos todos muy pillados de tiempo; o podíamos cenado finalmente en el ‘Pollito’ como comentamos al principio en lugar de en esa cervecera en la que acabamos al final; o habernos sentado dentro del bar en lugar de en la terraza de fuera como nos tocó decidir cuando el camarero nos preguntó; o habernos marchado algo antes para que Xabi descansara antes de levantarse a las 5 de la mañana para entrar a trabajar…Pero NO. El caso es que no fue así. Ninguna de las decisiones tomadas fueron esas. Y todas nos condujeron a sentarnos en aquella cervecera, en esa terraza, en esa mesa justo pegada a la suya ese día y a esa hora…

Yo no soy especialmente un creyente dogmático  de las fuerzas místicas o de que todo pasa por algo…Pero fuere por lo que fuere allí nos encontrábamos los tres. Y hay casualidades que a uno le dejan la duda de si no serán más bien causalidades…

Estábamos en una cervecera de Bizkaia. A punto de pedir la cuenta. Cuando gritos desesperados y vasos de cristal que se caían al suelo nos pusieron a todos en alerta. Y de todo lo que pasó después podría narrarles con detalle mil matices, mil sensaciones interiores, mil imágenes que se me quedaron grabadas en la retina…Pero no conseguiría transmitirles el drama y la angustia de lo allí vivido. Del sentir en la piel lo fina y frágil que es la línea roja que separa la vida y la muerte…Esa invisible y vaporosa linde… El estar aquí rodeado de tu gente, con tus alegrías y tus penas, del desaparecer fulminantemente de la faz de la existencia hacia, quién carajo sabe dónde…

La muerte es la única certeza de esta vida…

Gritos de desconcierto de su mujer cuando de repente, mientras conversa con él, ve que algo le está ocurriendo a su marido…Un infarto o un ictus. Ninguno allí lo teníamos claro. Desconocimiento. Caos. Miedo. No saber qué hacer. Todos los presentes. Llamadas desesperadas al 112. Más miedo. Y entre todo eso el valor de un amigo. Tenderle en el suelo mientras le empieza a hacer un masaje cardíaco…Con todas sus fuerzas. Con toda su alma. Con toda su fe…

Lucha…Lucha…Lucha…Aguanta…Aguanta…Aguanta…Algunos paralizados, otros reventando la la línea de Osakidetza. ¡¡Rápido, joder!! ¡¡Esa puta ambulancia!! ¡¡Esa puta ambulancia!! 20 minutos que parecieron un siglo sin parar de bombearle el corazón e intentado mantenerlo aquí. Luchando contra ‘quienquieraquesea’ eso tan poderoso que tiraba de él hacia el otro lado…Hacia el otro lado…Joder…Qué puta vida esta…

Y la ambulancia llegó, y el desfibrilador detectó que estaba de nuevo en parada y que hacía falta ayudarle. Y le ayudaron. Con una profesionalidad y un temple de admirar. Y Javi, (nunca podré olvidar ese nombre ni el amor con que su mujer se lo repetía una y otra vez para ‘mantenerlo aquí’. Conectado a este lado. Escuchando una voz que ponía la piel de gallina…) y Javi, respiró de nuevo.

En la camilla…Inconsciente…Luchando…Luchando por no rendirse y por no dejarse arrastrar a ese lugar del que nunca volvemos…Por él, por su mujer, por sus amigos, por sus hijos que gracias a la providencia estaban jugando dentro del bar ajenos a todo el drama de fuera…

Y así se lo llevaron…Vencedor. Como un espartano…No conozco al amigo y a la chica que estuvieron manteniéndolo

Vencedor...

Vencedor…

vivo esos 20 o 25 minutos interminables…Pero sé que gracias a ellos, aquella noche ese hilo sutil que separa la vida y la muerte y la sonrisa del drama, no se llegó a traspasar…¡Y que se joda la existencia por un día! Y que a nadie se nos olvide que estamos vivos. Y que hay que luchar. A pesar de los pesares… Es nuestro sino. Luchar. Intentar sobrevivir… Como sea…

Un abrazo enorme hoy como siempre, pero más que nunca. a mi gente. Y a la gente. A toda la gente de buena fe. A todos y todas. Que al final estamos hechos de la misma piel y de los mismos huesos…Y de los mismos días de sol. Y de las mismas tormentas…Carpe diem, oh, capitanes y capitanas…Buena vida y largos vientos…Se les quiere. Cuídense.

PD- Días después pudimos saber que el paciente cogió el alta y pudo volver a casa. Con los suyos. Pudiendo contarla. Habiendo vencido aquel ‘round’ al ataque a traición de la perra existencia. Nos alegramos por él allá donde esté. Y un abrazo gigante a él y los suyos.

ENTREVISTAS A EX MIEMBROS DEL ATHLETIC: JOSEBA ETXEBERRIA

(* Contenido propio redactado para la revista mensual en papel YOSOYUNLEON. Estracto del mismo ya publicado. www.yosoyunleon.com)

 

Tercer jugador con más partidos disputados en la historia del Athletic, 104 goles, 53 veces internacional, bota de oro Mundial Sub-20 de Qatar…Su palmarés habla por sí solo. Pero ‘Etxebe’ es más que cifras.

“Venir aquí me cambió todo. No solo mi trayectoria deportiva sino toda mi vida”

@CesarFdezRollan. Al Athletic se le reconoce en el mundo entero por ser un club con ‘señorío’. Y no es por casualidad. Un concepto difícil de explicar pero a veces ocurre que alguien llega y da sentido a esos términos intangibles. Los encarna y los hace reales. “La velocidad se demuestra corriendo” y así lo hacía ‘El Gallo’ cuando se lanzaba como un cuchillo por la banda de La Catedral. Y el señorío, como la velocidad, también se demuestra así. Con actos. Joseba Etxeberria Lizardi (Elgoibar, 1977) no solo permaneció 15 años fiel a un club que considera “su familia” desoyendo cantos de sirena de otros Clubs internacionales sino que además se fue regalando al Athletic el salario íntegro de su último año. En estos tiempos que corren. Por cariño. Por agradecimiento. Es de justicia recordarlo. Porque en esos valores habrán de forjarse las generaciones venideras. Porque eso es lo que nos hace diferentes. Y resistir en la élite con esta filosofía anacrónica y romántica frente al fútbol de talonarios. Se llama sentimiento. Se llama amor a los colores.

 

En un aspecto extra futbolístico , una cuestión que afecta a todos los jugadores de élite: gente muy joven, con fama, presencia constante en los medios y con un estatus económico muy importante, (“millonarios prematuros” afirmaba Bielsa) ¿Cómo hace uno para no despegar los pies de la tierra con toda esa espiral extra deportiva alrededor?
Pues desde fuera parece como muy fácil que se te vaya la cabeza pero si tú al final vienes de una familia, de un entorno, de unas costumbres ya arraigadas y con una base pues lo tomas como algo normal. Hay que ser consciente de que no eres solo jugador cuando entrenas y cuando juegas. Lo eres todo el día y te tienes que comportar como tal aunque hay ejemplos de todo lo contrario. Pero eso al final va en uno mismo. No creo que haya motivos como para sentirte más que los demás por el hecho de salir en la televisión o de ganar más dinero que otra gente.

Se ha achacado en ocasiones de forma crítica que la cantera bizkaina no estaba dando jugadores y que el Athletic ha ‘pescado’ demasiado en

El Gallo

Tajonar, Donosti, etc. ¿Qué opina al respecto?

Yo ahora como entrenador les considero a todos gente ‘de los nuestros’. De hecho le doy más valor al compromiso y la fidelidad que a la procedencia. No creo por ejemplo que hoy en día haya quien dude del compromiso de gente como Gurpegi o Iraola. Ni creo que haya que potenciar especialmente el futbol bizkaino sino esperar y tener paciencia con él. Considero exactamente igual un jugador navarro, que uno bizkaino que uno alavés. El Athletic tiene una filosofía muy clara y no podemos ser tan ortodoxos como para además querer que todos los jugadores sean bizkainos. Se da la casualidad de que en el partido de la ‘Youth League’ (la Champions League juvenil) frente al Shakhtar Donetsk fueron todos bizkainos pero es anecdótico. Yo creo que nos debemos de exigir tener a los mejores jugadores vascos.

Repasando sus inicios. Los primeros ‘toques’ a un balón los da en Elgoibar, de ahí a la Real y con 17 años Bota de Oro como máximo goleador del Mundial Sub-20 de Qatar y es ahí cuando el Athletic hace una apuesta convencida por ficharle con toda la controversia que eso generó en el entorno realista. ¿Cómo vivió Ud. aquellos momentos, a buen seguro nada fáciles, y cómo recuerda esa llegada al Athletic?
Pues fue un verano muy movido porque en Mayo me llama Andoni Goikoetxea y con 17 años juego aquel Mundial junto con jugadores consagrados como Iván de La peña y Raúl. Allí soy máximo goleador con 7 goles pero a la vuelta veo que la apuesta de la Real no es clara por mí, habiendo hecho méritos. En ese momento aparece el Betis queriendo pagar la cláusula y cuando ya tenía intención de marcharme surge el Athletic. Estimé que lo mejor para mi carrera deportiva era venir aquí y me cambió todo. No solo mi trayectoria deportiva sino toda mi vida. ¿Mi llegada? Pues tanto yo como mi familia, sin conocer de primera mano al Athletic, ya sabíamos que era un club muy importante y con mucha tradición pero cuando lo ves desde dentro te das cuenta de que el Athletic es mucho más. Los compañeros, la gente del club, los empleados… Desde el primer momento me sentí muy a gusto y sobre todo muy protegido. (incide en este concepto) Porque al final yo era un ‘mocoso’ de 17 años que empezaba a jugar y ese sentimiento de pertenencia, como si fuera una gran familia, me dio mucha ayuda y confianza. Desde el principio me sentí como uno más.
En un momento dado, fue noticia que Real Madrid, Barcelona y algún otro club internacional llamaron a su puerta aunque Ud. no abandonó el

Agur eta ohore

club. Tuvieron que ser momentos difíciles en la toma de decisiones. ¿Cómo vivió aquello? ¿Qué le llevó a quedarse?
Al contrario. Para mí no fue una decisión difícil. Yo desde el principio he estado muy a gusto y me he sentido muy realizado aquí. En el verano en el que J.A. Camacho era entrenador del Madrid hubo rumores porque él confiaba mucho en mí pero la verdad es que se quedó en rumor porque no tuve llamada ni de él ni del Madrid. Pero luego tuve en dos etapas diferentes dos ofertas concretas: una del Barcelona cuando Fran Reikjaard era entrenador a la que yo respondí que agradecía el interés pero que tenía muy claro que mi camino seguía en Bilbao, y después más adelante en la época de Fernando Lamikiz el Everton inglés preguntó por mí pero ni siquiera quise entrar a negociar. Nunca tuve dudas.
Pero ha de ser tentador para cualquier jugador a nivel personal y profesional, vivir experiencias en históricos de otros países, jugar habitualmente competiciones europeas, la posibilidad de ganar títulos… ¿Cree que está en manos del Athletic poder hacer algo para intentar retener los talentos o al final es una cuestión del jugador en la que no se puede influir?
Yo creo que todos tenemos parte, por muy pequeña que sea, de influir en nuestros jugadores. Evidentemente los que están en el día a día, compañeros, presidente, técnicos, etc. Pero desde ellos hasta los que acuden a San Mamés y del comportamiento que tenemos todos alrededor de nuestra idea. Al final somos diferentes porque queremos y porque elegimos serlo, esto no es una imposición. Y es comprensible que cada uno tiene sus ambiciones e inquietudes pero a mí me convencería más el hecho de jugar aquí por esa gente a la que represento. Y no solo en número de aficionados sino en el concepto que quiero representar. Al final está claro que lo económico influye pero depende de cuáles sean tus prioridades. Yo tuve oportunidades de salir a otros equipos y ganar más dinero pero, ¿qué me va a dar más felicidad? ¿El seguir representando a los que yo quiero o a tener más dinero? Si esto al final se trata de identificación. Y todos tenemos parte de responsabilidad en eso. Para que esta idea dure tenemos que convencer a los jugadores de que somos el mejor equipo en el que pueden estar.

Actualmente forma parte de cuerpo técnico de Baskonia y del juvenil División de Honor además de ser tercero en la primera plantilla. Desde la amplia perspectiva que le aporta el conocer a los futbolistas que vienen, ¿cómo ve a las nuevas generaciones? , ¿es Ud. optimista respecto al futuro del club?

Muy optimista. Por mis competencias técnicas actuales tengo controlados más o menos a todos desde el cadete hasta el primer equipo y veo a dos generaciones muy fuertes: las del 95 y del 97. Muchos de ellos son internacionales. Y en medio de esas está también Jurgi Oteo del 96. En cuatro o cinco años esas generaciones pueden estar tocando la puerta del primer equipo añadiendo a todo esto que él ya hay jugadores muy jóvenes como Iturraspe, Muniain, Laporte, etc. Todo ello, junto con esta estabilidad que está logrando el club a nivel institucional y deportivo, me hace pensar que nos esperan años muy buenos para el Athletic.

Hablando de esa ‘Youth League’ (Champions League de juveniles). ¿Cómo están viviendo poder viajar por Europa junto al primer equipo y disputar

Nueva etapa como míster

este torneo, usted y sus jugadores? ¿Ilusionante, no?

Sí claro. Esto es un premio que nos ha traído el primer equipo. Además nos va a ayudar a enseñarles a los jugadores a que vean que en Europa se juega a la máxima velocidad. El Athletic siempre va a tener una exigencia máxima y queremos que los jugadores vean de primera mano cómo se trabaja al máximo nivel porque les ayudará en el proceso de aprendizaje de cara a lo que se pueden encontrar en el futuro. Los entrenadores en Lezama somos muy ‘pesaos’ en que queremos conseguir que los jugadores que lleguen arriba sean lo más completos posibles y que puedan jugar: con la máxima precisión posible a la máxima velocidad (se detiene en esta oración enfatizando). Porque eso es lo que se van a encontrar en primera división.

Tema elección de San Mamés Berria como una de las sedes de la Eurocopa 2020. ¿Qué valoración hace al respecto?
La elección del nuevo San Mamés entre otras muchas otras candidatas hace que nos sintamos orgullosos, lo primero del nuevo campo y de cómo lo hemos hecho. Yo destacaría más que esa noticia, que ya es muy positiva, con la naturalidad con que nos hemos cambiado de casa. Ha sido muy natural y yo felicitaría a los responsables reales de ese día a día y de este traslado porque esta elección porque también es fruto de ello.

Viajemos en el tiempo: 15 de Mayo de 1998. San Mamés. Última jornada de Liga contra el Zaragoza jugándonos la Champions y anota el gol decisivo que deja al Athletic segundo en la tabla y lo clasifica por primera vez en su historia. Hoy 16 años después, ¿cómo recuerda aquel momento? Y, ¿cómo está viviendo el regreso del club a la competición desde fuera?

Evidentemente ese partido va a quedar en la memoria y yo tuve la suerte de hacer ese tanto pero yo creo que ese gol lo metimos entre toda la afición porque ya en la semana previa con la locura que había se veía que era imposible que el Athletic no ganara ese partido. Fue más agradable aun porque años atrás veníamos viviendo unas situaciones deportivas muy malas y salió todo perfecto: coincidió con el año del centenario, aquel año solo se clasificaban los dos primeros… Recuerdo que ese momento nos sirvió además a los jugadores para darnos cuenta de a cuánta gente representábamos realmente. Porque tú al final estás jugando, estás metido en tu vorágine del día a día pero cuando tienes la suerte de vivir una experiencia así es cuando te das cuenta de cuánta gente hay pendiente de ti. Fue un fin de semana muy emotivo. Aquel desfile en camión por las calles… (sonríe recordando). Y ahora, ya desde fuera, lo que veo es que dentro de esta preciosa ‘locura’ nuestra por jugar solo con jugadores de aquí se confirma que si tú haces bien las cosas, por muy grande que sea tu reto, todo se puede conseguir. Somos un territorio muy pequeño y han pasado 16 años con altibajos pero ahí seguimos. Con 116 años de historia y año tras año nos reafirmamos. No hay más que ver el ambiente del partido de la previa contra el Nápoles de la previa. Eso va a dejar un poso hasta en los años menos buenos. Que ojalá tarden mucho pero podrán llegar.

 

Si tuvieras que contarle a alguien que no conozca absolutamente nada de lo que es el Athletic de Bilbao y su filosofía, ¿cómo se lo describirías? Cuáles son los valores diferenciales que destacarías.
Principalmente que nosotros representamos a un pueblo. A una forma de pensar. A una tradición, a una idea que, vista desde fuera, parece una locura, pero que va de generación en generación independientemente de situaciones deportivas. Y que esto va más allá del deporte. El Athletic no es un equipo: es un modo de vida. Una sensación que yo tengo en Bilbao es la de que hay mucha gente que no te podría explicar ni lo que es un fuera de juego pero que aun así es del Athletic. Esto no pasa en muchos sitios.

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