ACAMPADA BILBAO

ME DECLARO CULPABLE: DESAHUCIOS Y POLICÍA

Cierta mañana de Octubre me sumé, como individuo libre y parte de esta

Ni un paso atrás

sociedad harta y cansada, a los actos de protesta contra el desahucio de una familia en Galdakao. Creía que tenía que hacerlo. Me sentía en el deber. Para mí había llegado la hora de plantar cara a la injusticia y la barbaridad que supone el dejar a familias en la calle, desamparadas, indefensas y despojadas de toda dignidad. Con la mayor saña y crueldad. Y por parte de esos mismos bancos que hicieron negocio y que provocaron esta hecatombe que están llevando a la gente a quitarse la vida de la forma más horrible. Bancos que se siguen lucrando con todo esto y a quienes siguen inyectando millones ahora mismo, mientras nosotros nos quejamos o escribimos cartas al correo. Que siguen haciendo sangre con el más débil. Con el beneplácito de los poderes públicos. Con su “permiso”.

 

La consecuencia de mi osadía (y la de otro pobre cabeza de turco también

Indigno…

denunciado) es que esta semana me llegó una notificación del juzgado y el próximo 17 de Diciembre me enfrento a un juicio en Bilbao denunciado por el ministerio fiscal a instancias de la ertzaina por desobediencia y atentado a la autoridad. Por faltas y por daños (esguince creo) en un dedo meñique que dieron lugar a la baja laboral de uno de los agentes. Ni el mismísimo Valle Inclán habría imaginado esperpento mayor. En ese juicio ellos intentarán que se me condene al pago de una importante suma de dinero y que se me cargue de antecedentes para que me lo piense dos veces antes de ir al siguiente. Si reincides en tus actos en el futuro, la pena impuesta será mayor y así exponencialmente. Un bucle de coacción y represión ideado para quitarte las ganas de disentir. De expresarte. De actuar como ciudadano inteligente que discrepa ante Goliat. Con sus herramientas. Con sus armas. Con las del miedo. Con las de las multas y las de las condenas. Porque con la de la razón no pueden…

Pero no celebre juicio, su señoría. Déjese de pamamés. Ahorre tiempo y dinero a los ciudadanos. Y use esa sala del juzgado para cuestiones más importantes. No dudo que las habrá. Soy consciente de que mi palabra y la del otro chico, contra la de un agente de policía, vale poco o nada. Y, además, ¡qué coño!. Que me declaro culpable. Plenamente culpable. De llamarles indignos, cobardes y vergüenza a los agentes allí presentes. A todos. Por la actitud mostrada en el desahucio. Por su complicidad con los buitres carroñeros y en contra del

Vergüenza

pueblo. Ese al que supuestamente y según su código ético han de servir y proteger. Y al que, en cambio, estaban dejando en la miserable calle esa misma mañana. Si llamarles todo eso constituye delito; soy culpable. Si gritarles con toda la rabia e indignación del mundo y casi con lágrimas en los ojos de impotencia, cabrones con todas las letras y alguna otra lindeza mayor a la banca y a los políticos (ausentes todos en el acto, muy a mi pesar) constituye delito soy culpable. Lo siento. Sé que he obrado mal. Y rezaré varios avemarías por ello. Pero no me arrepiento. De corazón. Poco me parece en proporción a lo que está pasando. Violencia y atentados son la gente suicidándose e intentar coaccionarnos con sus argucias legales para que nos callemos como corderitos. No lo nuestro. Que seguimos dando ejemplo cuando quizás se merecieran una revolución con todo lo que ello conlleva…

Esta es la realidad. Y habrá de saberla la gente. Ni un paso atrás!!!

 

PD1- Con lo que no trago es con lo del dedo meñique…Por ahí no paso. De eso soy-somos inocentes. Con el enorme tamaño y peso de nuestras convicciones seguro que se habría lesionado algo mucho más grave al intentar movernos del portal. Otra vez me acuerdo de Inclán… Y esta vez también de las películas de

¿Para esto están?

Santiago Segura. Torrente es un genio comparado con este…

 

PD2- Y un detalle nimio pero importante, por cierto. Que no se nos pase por alto. Ni a ti ni a mí. Porque sale de nuestros bolsillos. Esa misma mañana del 17 de Diciembre se celebrará por tanto un juicio al que se dedicará un secretario, un juez, una sala, un fiscal y unos preciosos recursos judiciales del estado y nuestros, para esta cuestión. Y que cuestan un ojo de la cara. Telita. De nuevo recuerdo al gran Inclán… This is Spain, ladys and gentlemen. Este es el país (me da igual vasco que ibérico, visto lo visto) en el que vivimos…Por si se nos olvidaba…

“CON TODO MI CARIÑO Y RESPETO: QUE LES DEN POR CULO”

En la vida podemos clasificar a las personas en un sinfín de categorías. Me van a permitir ustedes que hoy, flamante lunes de Agosto al sol, y de bastante mala hostia con el mundo, yo las clasifique solo en dos: Las que se mojan; las que se implican; las valientes (el valor no es sino miedo bien disimulado), las que no están de paso por la vida… Y las demás. Las otras. Las que se quedan mirando. O lo que es peor; las que miran hacia otro lado. Como si nada estuviera pasando. A todos esos y esas con todos mis respetos y con todo el dolor de mi corazón, les deseo todo aquello que vaticinaba sabiamente el alemán M. Niemoller en los versos que cierran este artículo. Porque, sin duda, se lo merecen…

En base a tal criterio nos encontramos, por tanto, ante un escenario habitado

Estudiantes

Estudiantes

por dos tipologías de seres humanos diferenciados y opuestos. Por un lado tenemos a quienes piensan únicamente en su culo y sálvese quien pueda, y por otro a quienes arriman el hombro; a quienes solamente se mueven del sofá si lo que se quema es su casa o a quienes cogen un cubo de agua y echan un capote a su vecino; a quienes piensan que lo tenemos todo perdido y que no mueven ni un dedo y a quienes prefieren luchar por si hubiera quizás algo que ganar. No vaya a ser que, oigan ustedes, consigamos algo. Quita, quita…Déjate de historias que se está mejor tranquilito en casa viendo fútbol o el Sálvame. ¡Y además la revolución da una pereza que te cagas!

Además, diré que me es totalmente indiferente, cual sea el contexto en el que apliquen tales sujetos y sujetas su inaceptable doctrina de silencio y pasividad. Porque unas veces será en plena vía urbana cuando algún miserable gañán le pegue dos guantazos a su mujer antes sus ojos y en la acera de en frente y otras será en su barrio cuando dos adolescentes escupan a un indigente y lo graben descojonadas de la risa con el teléfono móvil; y porque cierta vez fue cuando ETA o el GAL, o Al Qaeda o algún estado “democrático” asesinaba vilmente en Euskadi, en Francia, en el metro de Madrid o en Irak, y había que salir a la calle a decirles que no estábamos de acuerdo; y otras veces serán mañana o pasado cuando nuestra clase política, que nos debe tomar a todos por gilipollas (bastante acertadamente, visto lo visto), una vez saqueados impunemente nuestros derechos laborales y sociales, deje al pueblo, como carnaza muerta, en manos de los poderes capitalistas; en manos de los buitres carroñeros…

Causas todas ellas insignificantes como para mover un dedo, oigan. Pecata minuta…

ni un paso atrás

ni un paso atrás

Y mientras hoy mucha gente las está pasando canutas, en su portal, en su barrio, en su familia, en su cuadrilla, en el mundo, y sino es hoy será mañana, ellos continuarán

inamovibles en su sosegado y egoísta mundo de mazapán escudados en los típicos “yo paso” , “para qué voy a moverme si no vamos a conseguir nada”, “a mí es que me viene fatal…” y toda esa retahíla de memeces siempre muy lógicas, con mucho criterio y muy fundamentadas.

Excusas baratas que uno ya no sabe si devienen, bien por que se tiene horchata en las venas (casuística esta, aunque igualmente injustificable, un pelín más potable), bien porque se es un escéptico y recalcitrante meahogueras, o bien (y estos serían los peores) porque se es un ser egoísta, acomodado, jeta, y por defecto y a mi modo de ver, bastante indeseable.

¿Se imaginan que habría sido de este mundo si por los tibios y los pasivos hubiera sido? Nunca habría existido Mayo del 68, ni primaveras árabes… Y hoy seguiría existiendo el muro de Berlín, el apartheid en Sudáfrica, y los negros seguirían siendo esclavos sin derechos en Norteamérica, y las mujeres no tendrían derecho a sufragio. (y que no les suene tan lejano; tiren de hemeroteca; no hace tantos años de todo esto.) Y Malala estaría sola ante los talibanes…Y así hasta infinito…

Así que no se desgañiten,  (a mí todavía me cuesta) : Seguirán existiendo ese tipo de personas per sécula seculorum. Nos guste o no. Estoy convencido de que ni siquiera fruto de estas letras, que se pretenden directas al mentón y que les interpelan directamente, harán acto de autocrítica alguno; ni reflexiones profundas al respecto; ni pensarán que quizás su actitud ante la vida y para con el resto, no es correcta ni moralmente aceptable. Ninguno de ellos despertará. Es una guerra perdida…

Lo cual supone una conclusión nada reconfortante…Y es que solo cuando

Se llama futuro...

Se llama futuro...

ellos, los que se mantienen al margen y a la sopa boba se movilicen con los demás, lograremos una sociedad mejor y más justa…Y esto se parecerá mucho más a una democracia y a un mundo que valga la pena…

Dicho lo cual y para concluir diré, con la boca bien grande, que a los primeros les profeso una profunda y sincera admiración. Y que yo me quedo con esos. Con los cuatro gilipollas de siempre. Los que lo intentan. Con los que creen que hay cosas ante las que no se puede ni se debe callar. Quienes siguen creyendo que luchando se puede cambiar el rumbo. Gente rara, friki y sin amigos; perroflautas, radicales y delincuentes (depende del diario que lean o canal que sintonicen); gente que invierte (vaya usted a saber porqué inexplicable misterio de la vida) su salud, su energía y su tiempo, sacrificando sus espacios personales y los de quienes les rodean en pro de algunas convicciones, de un puñado de sueños y quizás de algún ideal descabellado (y anacrónico, dirán algunos). Quienes creen que un mundo mejor y más justo es posible. No existe la utopía, compañeros. Lo imposible, solo tarda un poco más…

Rodea el Congreso

Rodea el Congreso

Por ellos no me tiro yo, haciendo la carpa, por el puente Róntegui; ni reniego más de lo debido de esta especie a la que pertenezco… Y a ellos les ofrezco mi más sincero y profundo agradecimiento .Por ellos no pierdo yo la fe. Y por ellos me resisto a creer que todo vaya a ser en balde. Y por ellos no creo, en el fondo, que todo esté perdido…

Gracias por existir. En mi nombre; y en el de mis futuros hijos…

A los otros y otras; a los que una vez más, se van a quedar en casa tocándose los huevos y los ovarios mientras otros hacen la guerra por ellos y por sus vástagos; con todo mi respeto y todo mi cariño… Y permítanmelo hoy que estoy de resaca y digo más tonterías de lo debido…Que les den. Que les den mucho por culo. Que os den mucho por culo. Desde el más profundo cariño y respeto.  Y Dios quiera que las llamas no asedien nunca sus casas; porque ese día puede que no haya nadie para ayudarles a apagar el fuego…

Vayan para ellos los versos del pastor luterano alemán Martin Niemoller, quien fuera confinado en su día en un campo de concentración nazi…

Cuando los nazis vinieron ” (traducción del alemán)

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
me callé,
porque yo no era comunista

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío

Cuando vinieron a buscarme a mí,
ya no había nadie que pudiera ayudarme…”

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