Poesias

CERO EN MATEMÁTICAS

Lleva esta cabecita inquieta mía (a cada cual le toca llevar una cruz a cuestas) , rumiando desde hace un tiempo sobre algo que acontece en mi vida. Y que seguramente habrá acontecido o acontecerá en las vuestras. Porque esto va por barrios y como dice un amigo mío, moteros solo hay de dos clases: los que se han caído y los que se van a caer.  Mi amiga Esther de Barcelona lo llama fuegos artificiales, otros lo llaman mariposas en el estómago…  Yo no sé muy bien lo que es… Pero sí sé lo que me hace sentir. Porque me zarandea a su antojo. A su entera voluntad. Como una fuerza mayor que a uno lo somete y subyuga quiera o no quiera…

   Así que en esas andaba. Masticando. Mediando en mi batalla interior (como

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tantas otras veces) entre las emociones y las matemáticas. E intentando firmar un armisticio entre lo que me dice la razón y lo que me exige el corazón. Porque a veces uno, iluso de sí, va creyendo con el paso del tiempo que por más perro, más viejo, y hasta más diablo, sabe un poco de cuatro cosas. Y es justo entonces cuando llega de repente algo a tu vida que te vuelve a recordar que no. Que no todo está bajo control.  Algo que pone patas arriba todos los ‘dos más dos cuatro’ a los que intentamos asirnos para seguir caminando en la certidumbre . Como la ráfaga de viento de otoño caprichosa e imprevisible que vuela el montón de hojas secas perfectamente apiladas contra la acera. Desordenándolas todas y proyectándolas a su antojo en mil direcciones distintas. Locas. Como con las emociones.  Certezas al pairo. Matemáticas al garete.

Esas mismas que a veces sí, he de reconocerlo, a veces nos salvan. Pero que otras tantas nos aburren. Por perfectas e inapelables. Que nos sumen (a mí al menos) en el tedio por exactas e indiscutibles.

  Pero he ahí que llega ese algo y rompe todas las reglas de tres. Porque uno

Esperando…

nunca sabe (ni sabrá) qué mecanismos rigen en ciertos actos irracionales en los que se impone la pasión al raciocinio. Pero un día aparece alguien,  doblando una esquina, en unvagón del metro,  en un pupitre cercano de la biblioteca o en la cola de un supermercado…Y sin saber cómo ni por qué e incluso contra tu propia voluntad o rompiendo todas tus planificaciones del futuro…Llega…Y revuelve tu montón de hojas secas y perfectamente ordenadas y quietecitas (que para una vez…) y las esparce por los aires.  Llenándolas de vida. De puro y apasionante descontrol.  De ciento volando.

  Y quizás haya quien en este tipo de casos, tenga la capacidad de gestionar toda esa química y de tenerla bajo control. Gente de pájaro en mano a quien unos días envidio y otros compadezco. A partes iguales.  Que se cuidan muy mucho de mojarse bajo la tormenta que te coge por sorpresa. De la caída libre. Pero que por contra se pierden el aroma de la senda mojada cuando llega la lluvia…Y la adrenalina cuando saltas del avión pensando en que quizás… El paracaídas… Vaya usted a saber…Estas cosas fallan a veces…Tiras de la cuerdecita y …   Todos esos no se mojan; ni se estrellan…Pero… ¿acaso la existencia no es un juego de acierto-error?

  Porque yo entiendo la vida igual que ese libro con las páginas en blanco. Por escribir. Esperando las elecciones que las vayan dotando de contenido. Y donde cada cual vamos avanzando a trompicones como buenamente podemos y sabemos.  Metidos hasta las trancas en ciertas historias y de puntillas por otras. Pasando de largo por unas puertas, eligiendo la seguridad y la certeza o deteniéndonos ante otras para asumir el riesgo de lo que espere detrás con lo bueno y con lo agrio…  Poesía o matemática. Ustedes eligen…

Porque conmigo lo tenéis a huevo. Canto a la legua. Cada cual tiene su cruz y carga su mochila. Yo tengo perdidas de antemano ciertas guerras. Cero en matemáticas. Uno, ya me conocen, es de puras.  Purísimas. Letras…

NUEVA REEDICIÓN DE “DE PUÑO,LETRA Y ENTRAÑA” TRAS 5 AÑOS DESAPARECIDO

Después de casi 5 años, sin que estuviera disponible para el público con los derechos de autor en manos de una editorial, ya está de nuevo disponible la NUEVA REEDICIÓN de aquel mi primer poemario “De puño, letra y entraña” (Ed. Beta. Bilbao. 2007) con todos esos poemas guardados tantos años en un cajón y escritos desde los 14 hasta los 22 años. 

Se van a vender de dos formas:


1- ENVÍO POR CORREO POSTAL a toda España por 12€ (ahí ya está incluido el pago de los portes y el libro dedicado a nombre de quien indiquéis) Para esta opción remitidnos un mail con vuestra dirección postal a cesarfernandezrollan@gmail.com (al recibir el libro se os indicará en el sobre número de cuenta para efectuar el abono)


2- En la librería de Barakaldo “MILOS PALENZUELA”.  En plaza Bide Onera. Allí cuesta 10 €.

Porque los libros solo son tales, cuando alguien “la otro lado”, les concede aliento y vida, abriendo sus páginas.

GRACIAS!!

 

NUEVO POEMA: “PEONES NEGROS”

“PEONES NEGROS”
Por puro egoísmo.

Por puro egoísmo.Te diría que te pienso.

Te diría que te pienso.

Que extraño los paseos.
De quienes antes de ser otra cosa, fueron primero amigos.
Y que se perdieron…
Que recuerdo muchas veces los recuerdos.
Nunca renunciaré a lo que fuimos.
A la verdad que reside en los recovecos…
A todo lo que no cabe en estas letras.
Incluso a lo agrio de la prosa
cuando ya murieron los versos…
A saberme yo toda tú y tú todo yo…
Con las luces y lar persianas rotas de defectos.
Sería arrancarme páginas de la memoria.
De cuajo. Y del alma.
Dejar de respirar es estar muerto.

Por puro egoísmo pagaría yo el café con leche.
Y la conversación, con doble de azucar,
que queda pendiente…
Por puro egoísmo te diría, que quien un día fue todo
me niego a pensar que ahora sea nada, para siempre.
Que sí. Que quizás aun es hoy ‘antesdeayer’.
Soy consciente.
Por eso, no escribo estas letras.
Ni las pienso…
Ni las verbalizo más allá de este pupitre de biblioteca.
Ni siquiera existe.
Ni existirá nunca, este poema…

Por puro egoísmo sigo en este estado de paréntesis.
De quien espera, ávido, que todo amaine.
De quien anhela todos los días que solo lo bueno te rodee…
Por puro egoísmo permanezco
bajo estas virutas retorcidas de goma de borrar.
Como trazo mal hecho de lapicero…
Solo si blancas avanzan, pueden moverse los peones negros.

Por puro egoísmo digo más de lo que hago.
Y escribo menos de lo que pienso.
Por puro egoísmo espero.
No queriendo…
Porque el tiempo…Solo el tiempo…”

C.F.R

GANAS DE VOLVER A LA ARENA…A BATIRME EL COBRE.

Qué recuerdos…Hace ya 3 años…

¡¡Qué subidón exponerse al público y a los lectores de nuevo!!! Compartir y debatir con ellos…Desnudarse cueste lo que cueste ante ellos con sus miserias y sus alegrías…Con las penas, las soledades, los amores, la melancolía…Con el entusiasmo de saberse vivo…

Ahora vuelvo a tener mono…Ansiedad de la mala, por todo el material que tengo acumulado y escrito sin tiempo para mimarlo y tratarlo como merece para darle vida y liberarlo de su presidio en esta carpeta raída… Y que vuelva convertirse en eso tan maravilloso y valioso llamado papel…Llamado LIBRO… GANAS DE VOLVER A LA ARENA… La carrera y los idiomas me tienen amordazado.

Aún…Porque todo llegará…Hoy queda un día menos…Y hay muchas cosas que decir…Alto y claro. Vivimos tiempos históricos de dramas diarios en las calles…De derechos robados y de familias rotas; de conciudadanos que se están quitando la vida… Las personas y más aún los autores hemos de posicionarnos con contundencia y determinación… Como un deber… NI UN PASO ATRÁS!! También habrá espacio para el amor (cómo no!!) , para la pasión…Porque la vida es eso. Un vayven constante en una cuerda floja de complejos equilibrios…De luces y de sombras…De ángeles y demonios…En lucha constante…

 

Este es el audiovisual (muy básico en la forma pero muy contundente en el fondo…) con el que quise ROMPER con todos los prejuicios al respecto de la poesía y con el que acompañé las presentaciones de mi segundo libro “REQUIESCAT IN PACE-DESCANSE EN PAZ” (Ed. Gomylex.2009) . Aquel que paseó de mi mano por todo lugar en el que quisieron darnos cobijo: CASA LIBRO Paseo de Gracia (Barcelona) , Gran Vía (Madrid) y  Zaragoza;  en las FNAC de Donosti y Bilbao; en Librería Santos Ochoa de Logroño;  librería ELKAR de Vitoria ; Aytos de Gines (Sevilla) , Alcazar de San Juan (Ciudad Real) , Torrelavega (Cantabria) , Ayto Marina de Cudeyo, y por supuesto, mi casa: Barakaldo…

 

 

RELATO FINALISTA SOBRE LA TXAPELA – BILBAO

Tengo el gusto de compartir con Uds. un relato escrito recientemente para el “CONCURSO DE RELATOS CORTOS SOBRE LA TXAPELA  2012” organizado por la Asociación de Comerciantes del Casco Viejo Bilbaino y por la tienda Ametsarte de regalos y objetos de recuerdo de Euskadi.  Este relato fue elegido entre los 6 finalistas y dada la temática que aborda relacionada con el drama de los desahucios y no siendo por tanto propiamente dicha de una txapela al uso, la satisfacción fue doble.

 

“VIEJA Y RAÍDA…PERO DIGNA… TXAPELA”

 

– ¡Cuánta añoranza de otros tiempos! ¡Dónde quedaron aquellos años de bonanza y comodidades! Sin apenas preocupaciones… – pensaba para sí.

 

Corrían los años setenta. Principios de década. El señor se codeaba con la flor y nata de la sociedad bizkaina y solía acudir de cuando en cuando a la Sociedad Bilbaina a tomar un vermú. Escaleras de mármol y pasamanos de cobre; una lámpara inmensa de cristal de bohemia presidiendo el recibidor; mobiliario rococó del mejor cerezo; amplios salones donde se jugaban a las cartas o al billar; aquel piano de cola que acompañaba con su cálida banda sonora la lectura de la prensa del día…Vida social y opulencia a partes iguales. Y allá que me llevaba a mí. Incluso entonces. Entre las altas alcurnias.  Desafiando a las modas modernas venidas de Gran Bretaña. A los bombines y a los sombreros de copa. Nada que envidiarles. Tradición y gallardía frente a modas pasajeras.

 

Después llegaron los ochenta. A toda prisa; sin preguntar; con su velocidad y

Txapela

con todos sus cambios vertiginosos y apasionantes. Tiempos de ilusión y de esperanzas renovadas. Tiempos de libertades anheladas. Viví momentos inolvidables. El señor alternaba bastante por aquel entonces. Pasábamos las tardes escuchando poemas de Blas de Otero, Unamuno o Celaya y compartiendo tertulias, por fin sin censura, en el Café Boulevard; disfrutábamos de la Aste Nagusi y de la orquesta en el quiosco del Arenal sin restricción alguna; de rondas de txikitos, canciones y risas con la cuadrilla por Jardines, El Perro o Plaza Nueva; de tardes de alborozo y victorias épicas en La Catedral…Se respiraba vida por todas partes… ¡Eran tiempos felices!

 

Pero en esas, en una tarde gris de otoño bilbaíno como la de hoy, llegó uno de los momentos más duros desde que existo. La muerte, traicionera y siempre injusta ella, vino a buscar al señor y se nos lo llevó para siempre. Un infarto volviendo de hacer las compras en la Ribera le arrebató la vida sin avisar. Duro. Muy duro…Y allí estaba yo. Fiel como siempre. Pero sin poder echarle una mano siquiera. Sin poder devolverle el cariño y el trato recibidos. Sin poder despedirme…Horrelakoa da bizitza. Nos guste o no…

 

Apenas unos días después del sepelio y colgada yo (ya sin dueño a quien

De siempre…

servir) en la elegante percha de pie que el señor tenía en su habitación,  le debí de hacer gracia a una de sus nietas y me rescató de aquella casa enmudecida y herida de ausencia. Una herencia yo poco valiosa quizás, pero con muchas historias y muchos secretos que contarle; con muchos momentos vividos junto a su abuelo…

Durante aquellos años no salí apenas de casa y ocupé un lugar en una vitrina del mueble de su salón. Desangelada. Como un objeto decorativo más. Sufriendo por no poder prestar servicio a nadie de la casa. Un objeto inútil. Aburrida e inerte. Aquellos gorros de forro polar o de lana horteras y multicolores, fabricados en serie y “Made in China” por lo que pude una vez leer en una etiqueta, serían muy modernos y vistosos sí, pero no eran lo mismo. Calidad en Balmaseda. Calidad en la materia prima escogida con mimo y cariño. Calidad en las manos cariñosas del artesano; nunca en los brazos mecánicos de una máquina…

 

Por fortuna aquella etapa de largos años de sufrimiento llegó cierto día a su fin y la nieta del señor decidió un día que podía ser yo un buen regalo que hacerle a su padre, e hijo primogénito de aquel hombre entrañable que un día fuera mi primer dueño. Le pareció además buena idea engalanarme con un precioso bordado blanco con su nombre. Me llevó a la sombrerería de la calle Víctor a donde yo llegué cierto día procedente de la fábrica de la Encartada de Balmaseda y donde su difunto abuelo y yo comenzamos nuestra historia de amor. Y allí atendieron su petición.

IGNACIO. Con todas sus letras. Doloroso, sí. Pero un emotivo detalle que, a mi ya longeva edad, me daba un mejor aspecto y casi una segunda juventud. Una nueva vida…

 

Y así fue como redescubrí Bilbao. Un Bilbao totalmente cambiado y nuevo.

Azul Bilbao…

Museos de formas caprichosas e increíbles y modernos edificios acristalados donde otrora solo había grúas, astilleros y solares llenos de contenedores de carga amontonados y destartalados. Un enorme rascacielos de espejo y nuevos puentes uniendo ambas márgenes de la ría; amplios paseos con esculturas, bibliotecas; gente hablando idiomas desconocidos para mí que fotografiaban cada rincón de nuestro botxo con sus cámaras réflex. Todo alucinante para mí. Y sentí cierta nostalgia, la verdad. ¡Pero a la vez cierta excitación! Bilbao (o al menos una parte de él) había cambiado el óxido, la contaminación y ese gris de antaño, por piraguas de colores surcando la Ría, por jardines verdes y por luz. ¡Toneladas de luz! ¡Ver para creer!

 

Lamentablemente y al cabo de unos años Ignacio junior también falleció. Ley de vida. Es lo que tiene ser un objeto no caduco ni mortal. Tiene sus cosas buenas. Pero sus momentos duros y crueles. Y ves a mucha gente querida marcharse…

 

Y pasé de nuevo a manos de su nieta. Orgullosa por poder seguir perteneciendo a la familia. Tercera generación. Aunque ya nunca nada fue lo mismo. Ni para mí ni para ellos. Y todo lo que vino fue siempre peor. Observé, otra vez desde mi vitrina, todo lo que fue viniendo en estos años duros. Primero las huelgas y los recortes, luego los despidos en la fábrica y en la oficina, las cartas del banco acumuladas una sobre otra encima de la mesa reclamando los pagos de letras pendientes, las lágrimas de impotencia y desesperación…Años de angustia. Pidiendo clemencia sin éxito. Y el momento de tener que elegir entre llenar la nevera y pagar el colegio de Ane o de seguir pagando deudas…Duro. Muy duro. Y por fin el desahucio. La injusticia. La infamia. Una clase de muerte en vida.Y después la calle. Y la soledad infinita. La tristeza. El invierno. El frío…

 

Pero nunca dejé de estar a su lado. Ni en esos momentos. Ni mucho menos. Orgullosa y con la cabeza bien alta. A pesar de soportar la humedad y la gélida temperatura de los adoquines del suelo. Por las mañanas en el pórtico de la Catedral de Santiago o en la escalinata de la Basílica de Begoña, tras misa de doce; por las tardes en la Plaza Nueva o en la boca de metro de la Plaza Unamuno que había más paso de gente. Algunos días con mejor suerte que otros y con algún que otro euro demás que llevarse a la boca. Otros vacía y empapada…

 

Ya sin contemplarlo todo desde aquella posición privilegiada y glamurosa que daba cubrir la cabeza del señor en los salones de la Bilbaina o en el Boulevard. Porque una es igual y la misma en el cielo y en el infierno. Igualmente orgullosa y erguida. O más aún. La dignidad es algo que nadie puede arrebatarnos…Aunque quieran. Ni siquiera a una vieja y raída txapela…

 

 

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