Poesias

NUEVO POEMA: “PEONES NEGROS”

“PEONES NEGROS”
Por puro egoísmo.

Por puro egoísmo.Te diría que te pienso.

Te diría que te pienso.

Que extraño los paseos.
De quienes antes de ser otra cosa, fueron primero amigos.
Y que se perdieron…
Que recuerdo muchas veces los recuerdos.
Nunca renunciaré a lo que fuimos.
A la verdad que reside en los recovecos…
A todo lo que no cabe en estas letras.
Incluso a lo agrio de la prosa
cuando ya murieron los versos…
A saberme yo toda tú y tú todo yo…
Con las luces y lar persianas rotas de defectos.
Sería arrancarme páginas de la memoria.
De cuajo. Y del alma.
Dejar de respirar es estar muerto.

Por puro egoísmo pagaría yo el café con leche.
Y la conversación, con doble de azucar,
que queda pendiente…
Por puro egoísmo te diría, que quien un día fue todo
me niego a pensar que ahora sea nada, para siempre.
Que sí. Que quizás aun es hoy ‘antesdeayer’.
Soy consciente.
Por eso, no escribo estas letras.
Ni las pienso…
Ni las verbalizo más allá de este pupitre de biblioteca.
Ni siquiera existe.
Ni existirá nunca, este poema…

Por puro egoísmo sigo en este estado de paréntesis.
De quien espera, ávido, que todo amaine.
De quien anhela todos los días que solo lo bueno te rodee…
Por puro egoísmo permanezco
bajo estas virutas retorcidas de goma de borrar.
Como trazo mal hecho de lapicero…
Solo si blancas avanzan, pueden moverse los peones negros.

Por puro egoísmo digo más de lo que hago.
Y escribo menos de lo que pienso.
Por puro egoísmo espero.
No queriendo…
Porque el tiempo…Solo el tiempo…”

C.F.R

GANAS DE VOLVER A LA ARENA…A BATIRME EL COBRE.

Qué recuerdos…Hace ya 3 años…

¡¡Qué subidón exponerse al público y a los lectores de nuevo!!! Compartir y debatir con ellos…Desnudarse cueste lo que cueste ante ellos con sus miserias y sus alegrías…Con las penas, las soledades, los amores, la melancolía…Con el entusiasmo de saberse vivo…

Ahora vuelvo a tener mono…Ansiedad de la mala, por todo el material que tengo acumulado y escrito sin tiempo para mimarlo y tratarlo como merece para darle vida y liberarlo de su presidio en esta carpeta raída… Y que vuelva convertirse en eso tan maravilloso y valioso llamado papel…Llamado LIBRO… GANAS DE VOLVER A LA ARENA… La carrera y los idiomas me tienen amordazado.

Aún…Porque todo llegará…Hoy queda un día menos…Y hay muchas cosas que decir…Alto y claro. Vivimos tiempos históricos de dramas diarios en las calles…De derechos robados y de familias rotas; de conciudadanos que se están quitando la vida… Las personas y más aún los autores hemos de posicionarnos con contundencia y determinación… Como un deber… NI UN PASO ATRÁS!! También habrá espacio para el amor (cómo no!!) , para la pasión…Porque la vida es eso. Un vayven constante en una cuerda floja de complejos equilibrios…De luces y de sombras…De ángeles y demonios…En lucha constante…

 

Este es el audiovisual (muy básico en la forma pero muy contundente en el fondo…) con el que quise ROMPER con todos los prejuicios al respecto de la poesía y con el que acompañé las presentaciones de mi segundo libro “REQUIESCAT IN PACE-DESCANSE EN PAZ” (Ed. Gomylex.2009) . Aquel que paseó de mi mano por todo lugar en el que quisieron darnos cobijo: CASA LIBRO Paseo de Gracia (Barcelona) , Gran Vía (Madrid) y  Zaragoza;  en las FNAC de Donosti y Bilbao; en Librería Santos Ochoa de Logroño;  librería ELKAR de Vitoria ; Aytos de Gines (Sevilla) , Alcazar de San Juan (Ciudad Real) , Torrelavega (Cantabria) , Ayto Marina de Cudeyo, y por supuesto, mi casa: Barakaldo…

 

 

RELATO FINALISTA SOBRE LA TXAPELA – BILBAO

Tengo el gusto de compartir con Uds. un relato escrito recientemente para el “CONCURSO DE RELATOS CORTOS SOBRE LA TXAPELA  2012” organizado por la Asociación de Comerciantes del Casco Viejo Bilbaino y por la tienda Ametsarte de regalos y objetos de recuerdo de Euskadi.  Este relato fue elegido entre los 6 finalistas y dada la temática que aborda relacionada con el drama de los desahucios y no siendo por tanto propiamente dicha de una txapela al uso, la satisfacción fue doble.

 

“VIEJA Y RAÍDA…PERO DIGNA… TXAPELA”

 

– ¡Cuánta añoranza de otros tiempos! ¡Dónde quedaron aquellos años de bonanza y comodidades! Sin apenas preocupaciones… – pensaba para sí.

 

Corrían los años setenta. Principios de década. El señor se codeaba con la flor y nata de la sociedad bizkaina y solía acudir de cuando en cuando a la Sociedad Bilbaina a tomar un vermú. Escaleras de mármol y pasamanos de cobre; una lámpara inmensa de cristal de bohemia presidiendo el recibidor; mobiliario rococó del mejor cerezo; amplios salones donde se jugaban a las cartas o al billar; aquel piano de cola que acompañaba con su cálida banda sonora la lectura de la prensa del día…Vida social y opulencia a partes iguales. Y allá que me llevaba a mí. Incluso entonces. Entre las altas alcurnias.  Desafiando a las modas modernas venidas de Gran Bretaña. A los bombines y a los sombreros de copa. Nada que envidiarles. Tradición y gallardía frente a modas pasajeras.

 

Después llegaron los ochenta. A toda prisa; sin preguntar; con su velocidad y

Txapela

con todos sus cambios vertiginosos y apasionantes. Tiempos de ilusión y de esperanzas renovadas. Tiempos de libertades anheladas. Viví momentos inolvidables. El señor alternaba bastante por aquel entonces. Pasábamos las tardes escuchando poemas de Blas de Otero, Unamuno o Celaya y compartiendo tertulias, por fin sin censura, en el Café Boulevard; disfrutábamos de la Aste Nagusi y de la orquesta en el quiosco del Arenal sin restricción alguna; de rondas de txikitos, canciones y risas con la cuadrilla por Jardines, El Perro o Plaza Nueva; de tardes de alborozo y victorias épicas en La Catedral…Se respiraba vida por todas partes… ¡Eran tiempos felices!

 

Pero en esas, en una tarde gris de otoño bilbaíno como la de hoy, llegó uno de los momentos más duros desde que existo. La muerte, traicionera y siempre injusta ella, vino a buscar al señor y se nos lo llevó para siempre. Un infarto volviendo de hacer las compras en la Ribera le arrebató la vida sin avisar. Duro. Muy duro…Y allí estaba yo. Fiel como siempre. Pero sin poder echarle una mano siquiera. Sin poder devolverle el cariño y el trato recibidos. Sin poder despedirme…Horrelakoa da bizitza. Nos guste o no…

 

Apenas unos días después del sepelio y colgada yo (ya sin dueño a quien

De siempre…

servir) en la elegante percha de pie que el señor tenía en su habitación,  le debí de hacer gracia a una de sus nietas y me rescató de aquella casa enmudecida y herida de ausencia. Una herencia yo poco valiosa quizás, pero con muchas historias y muchos secretos que contarle; con muchos momentos vividos junto a su abuelo…

Durante aquellos años no salí apenas de casa y ocupé un lugar en una vitrina del mueble de su salón. Desangelada. Como un objeto decorativo más. Sufriendo por no poder prestar servicio a nadie de la casa. Un objeto inútil. Aburrida e inerte. Aquellos gorros de forro polar o de lana horteras y multicolores, fabricados en serie y “Made in China” por lo que pude una vez leer en una etiqueta, serían muy modernos y vistosos sí, pero no eran lo mismo. Calidad en Balmaseda. Calidad en la materia prima escogida con mimo y cariño. Calidad en las manos cariñosas del artesano; nunca en los brazos mecánicos de una máquina…

 

Por fortuna aquella etapa de largos años de sufrimiento llegó cierto día a su fin y la nieta del señor decidió un día que podía ser yo un buen regalo que hacerle a su padre, e hijo primogénito de aquel hombre entrañable que un día fuera mi primer dueño. Le pareció además buena idea engalanarme con un precioso bordado blanco con su nombre. Me llevó a la sombrerería de la calle Víctor a donde yo llegué cierto día procedente de la fábrica de la Encartada de Balmaseda y donde su difunto abuelo y yo comenzamos nuestra historia de amor. Y allí atendieron su petición.

IGNACIO. Con todas sus letras. Doloroso, sí. Pero un emotivo detalle que, a mi ya longeva edad, me daba un mejor aspecto y casi una segunda juventud. Una nueva vida…

 

Y así fue como redescubrí Bilbao. Un Bilbao totalmente cambiado y nuevo.

Azul Bilbao…

Museos de formas caprichosas e increíbles y modernos edificios acristalados donde otrora solo había grúas, astilleros y solares llenos de contenedores de carga amontonados y destartalados. Un enorme rascacielos de espejo y nuevos puentes uniendo ambas márgenes de la ría; amplios paseos con esculturas, bibliotecas; gente hablando idiomas desconocidos para mí que fotografiaban cada rincón de nuestro botxo con sus cámaras réflex. Todo alucinante para mí. Y sentí cierta nostalgia, la verdad. ¡Pero a la vez cierta excitación! Bilbao (o al menos una parte de él) había cambiado el óxido, la contaminación y ese gris de antaño, por piraguas de colores surcando la Ría, por jardines verdes y por luz. ¡Toneladas de luz! ¡Ver para creer!

 

Lamentablemente y al cabo de unos años Ignacio junior también falleció. Ley de vida. Es lo que tiene ser un objeto no caduco ni mortal. Tiene sus cosas buenas. Pero sus momentos duros y crueles. Y ves a mucha gente querida marcharse…

 

Y pasé de nuevo a manos de su nieta. Orgullosa por poder seguir perteneciendo a la familia. Tercera generación. Aunque ya nunca nada fue lo mismo. Ni para mí ni para ellos. Y todo lo que vino fue siempre peor. Observé, otra vez desde mi vitrina, todo lo que fue viniendo en estos años duros. Primero las huelgas y los recortes, luego los despidos en la fábrica y en la oficina, las cartas del banco acumuladas una sobre otra encima de la mesa reclamando los pagos de letras pendientes, las lágrimas de impotencia y desesperación…Años de angustia. Pidiendo clemencia sin éxito. Y el momento de tener que elegir entre llenar la nevera y pagar el colegio de Ane o de seguir pagando deudas…Duro. Muy duro. Y por fin el desahucio. La injusticia. La infamia. Una clase de muerte en vida.Y después la calle. Y la soledad infinita. La tristeza. El invierno. El frío…

 

Pero nunca dejé de estar a su lado. Ni en esos momentos. Ni mucho menos. Orgullosa y con la cabeza bien alta. A pesar de soportar la humedad y la gélida temperatura de los adoquines del suelo. Por las mañanas en el pórtico de la Catedral de Santiago o en la escalinata de la Basílica de Begoña, tras misa de doce; por las tardes en la Plaza Nueva o en la boca de metro de la Plaza Unamuno que había más paso de gente. Algunos días con mejor suerte que otros y con algún que otro euro demás que llevarse a la boca. Otros vacía y empapada…

 

Ya sin contemplarlo todo desde aquella posición privilegiada y glamurosa que daba cubrir la cabeza del señor en los salones de la Bilbaina o en el Boulevard. Porque una es igual y la misma en el cielo y en el infierno. Igualmente orgullosa y erguida. O más aún. La dignidad es algo que nadie puede arrebatarnos…Aunque quieran. Ni siquiera a una vieja y raída txapela…

 

 

CARTA DE AMOR: DESDE GAZA…

A veces…Cuando uno escribe en su soledad ( lo más duro de escribir para mí, es que es un acto total y necesariamente solitario…) uno sueña…Visualiza alguna cosa…La desea, la proyecta, la hace suya…E intenta aportar algo…Pretenciosamente sí (porque siempre pretendo algo con mis actos, o de lo contrario las letras y uno mismo serían seres vacíos y banales; seres de paso…) Yo escribí esta carta de amor en el 2010 soñando que quizás…Algún día…Historias como esta prevalecieran sobre el terror; sobre la infamia de la guerra…BASTA YA!!! ISRAEL NO PUEDE SEGUIR CON SU GENOCIDIO PALESTINO…LO QUE VIENE DETRÁS ESTÁ IGUAL DE MAL…PERO EN UNA GUERRA, TODO ESTÁ MAL…TODO…Y LA LEGÍTIMA DEFENSA AUNQUE INDESEABLE, ES UN DERECHO…POR SOBREVIVIR… Y esto es solo una carta de amor…Pretenciosa…Como su autor…

 

“CARTA DE AMOR DESDE GAZA…”

 

Hola mi amor, mi vida, mi paz entre tanta destrucción…

 

¿Qué tal estás, ángel mío?  Te escribo esta carta porque si esto continúa no creo que podamos vernos en un tiempo. O lo que es peor, ni siquiera sé si podremos volver a vernos algún día…Cada minuto que pasa y que me mantengo vivo es un milagro dadas las circunstancias.

Te escribo estas letras desde el aula donde duermo con mi familia, aquí en este

Bombas Gaza…

desangelado colegio de la ONU en el que nos hemos refugiado. Hace ya dos días que un proyectil destruyó por completo nuestra casa y los cascos azules nos trajeron aquí. Pero ni siquiera este lugar es seguro tal y como están las cosas, amor…Ayer atacaron un hospital justo aquí al lado…Los aviones no respetan nada…

Toda nuestra vida reducida a escombros, amor…

Ninguno hemos sufrido daños pero todo nuestro pasado, nuestros recuerdos, nuestra dignidad, estaban en ese hogar…Mi madre no ha dejado de llorar desde entonces. No se cuanto tiempo más durará todo esto. Ya llevamos dos semanas sufriendo los ataques indiscriminados y el cierre de las fronteras. El caos reina por todas partes…

 

Muchos de mis amigos han desaparecido. ¿Te acuerdas de Embarek? Hace tres días que su familia no sabe nada de él. Nos tememos lo peor.

No lo entiendo…No entiendo nada…

Solo veo muerte y sufrimiento a mi alrededor. Familias rotas, hogares destruidos, madres que buscan a sus hijos entre los escombros, hospitales desbordados…Locura y terror por todas partes mi amor. Me hacen tanta falta tus abrazos…Ahora más que nunca. Me haces falta tú…

No sabes cuánto te amo mi vida. Aunque vivas al otro lado. Aunque se empeñen en intentar convencerme de que eres mi enemiga. Para mí no eres diferente a nosotros. Tu piel se estremece como la mía cuando nos amamos, tu mirada es limpia y sencilla. Apenas nos separan unos kilómetros de tierra estéril por la que nuestros países se están matando. No entiendo nada…

 

 

violencia genera violencia

¿Recuerdas? Nos conocimos en la frontera. Cuando todo estaba más calmado. Cuando esa verja maldita que nos separa permanecía abierta y los militares no nos tenían enjaulados como animales. Yo volvía con mi hermano mayor de comprar medicamentos para la diabetes de mi padre. Tú y tus amigas pintabais tanques de tiza en el muro de una casa atacada por Hamás. Y ya desde aquel día comenzó nuestro amor. Cuando nuestras miradas se cruzaron por primera vez. Nunca olvidaré aquella sonrisa tuya cómplice e inocente…Era la primera vez que yo sentía aquel intenso pero placentero dolor en el pecho. Aquella sensación desconocida e incontrolable…Mi corazón nunca más volvió a latir a su ritmo de siempre desde aquel momento. Tú lo aceleraste para siempre…

Después aquellos años de incertidumbre y sufrimiento viéndonos a escondidas ¿te acuerdas, amor? Hasta que me concedieron la beca para estudiar en Libia. Y regresé pensando que ya no estarías…Que una preciosa enfermera israelí como tú se habría casado y formado una familia. Pero tú esperabas allí. En el mismo lugar donde nos conocimos…

Todos estos años hemos vivido furtivamente nuestro amor. En silencio. En clandestinidad. Como si estuviéramos cometiendo algún delito aberrante. Utilicé una y mil veces los túneles subterráneos excavados bajo la tierra para pasar a verte. Pero hoy ni siquiera eso es posible amor. Las excavadoras del ejército israelí los han dejado todos destruidos e inservibles desde hace ya unos días. No tenemos escapatoria posible. Somos ratas enjauladas. No entiendo nada mi vida… ¿Acaso existe algo más digno de ser proclamado a los cuatro vientos que el AMOR?,  ¿que nuestro amor?

 

Por eso hoy te escribo esta carta a pesar de que no sé si siquiera si algún día llegará a tus manos para que tú la leas…

Yo no sé a quién pertenece este pedazo de tierra que nos separa y por el que

Sinrazón.

nos estamos matando. Si esto es Palestina o es Israel. Pero, ¿sabes?,  ya no me importa en absoluto… Me da lo mismo si esta tierra es santa o no. Lo único que sé es que está empapada de sangre…Y que por ella tú y yo estamos separados…Y que si es construido sobre todo este horror y sobre todos estos muertos, no merecerá nunca la pena ningún estado. Ni para vosotros ni para nosotros. Pero me niego a rendirme mi vida. Nuestro amor ha de ser más fuerte que toda esta destrucción sinsentido, amor. Por eso mantengo la fe. La fe en que todo esto termine algún día… En que nos permitan vivir sin tener que escondernos, sin verjas ni controles policiales, sin túneles clandestinos… Y que podamos formar una familia y criar a nuestros hijos en un mundo mejor. En un mundo en paz… No entiendo nada…Qué absurdo es todo, amor…  Qué absurdo es todo…

 

Ahora he de despedirme. Los aviones vuelven…Escucho explosiones cerca…

Si esta carta llega a tus manos y yo ya no puedo estar para abrazarte, nunca me olvides mi vida… Ni siquiera la muerte podría acabar con este amor que siento…Ni siquiera la muerte…

 

Te quiere con toda su alma…Y para toda la eternidad… Insalah

 

Salem Hatri

 

LOS GRITO PORQUE HAY QUE GRITARLOS…

Septiembre 2012. Madrid.
Movilizaciones contra una democracia ficticia.


Yo nunca conocí a Neruda.

Pero marché junto al pueblo traicionado

por La Castellana hasta Colón,

junto a un niño vecino suyo

llamado Aquiles…

Y a quién él llamaba Hércules…

¡Qué jodido el gran Neruda!

¡Qué cabrón…!
………………………….
Yo nunca coexistí con Blas de Otero.
No tomé café con él,
ni en Bilbao ni en La Latina…
Pero llegamos a Sol con sus versos…
Una tarde.
De Galerna…
Y de vergüenza. Con mayúsculas.
VERGÜENZA…
Y empuñamos sus letras frente a los escudos…
“Hojas de Madrid con La Galerna”
Veníamos del norte; como el otoño.
Traíamos en las gargantas la primavera…

César Fdez Rollán

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