Archivo mensual: octubre 2014

DIARIO DE ÚLTIMOS MESES- Cap. 3 – “Nació Podemos. Ocurrió el milagro. De cuatro necios a 1,2 millones”

(VIENE DE CAPÍTULO 2)
Y el 2014 llegó. Las mareas se fueron uniendo en las calles pero seguían diluyéndose en un océano que era inmenso. Las plataformas proliferaban desde todos los ámbitos sociales defendiendo la justicia social y contra las tropelías y los recortes de un Gobierno mentiroso y traidor (otro más de tantos) que rescataba con dinero de todos y todas a los bancos, mientras dejaba desamparadas a las familias que no podían llenar la nevera ni pagar sus hipotecas. Que se estaban comenzando suicidar tirándose por las ventanas acuciadas por las deudas. Consumidas. Desesperadas. (la semana próxima tenemos el

No fueron suicidios; fueron homicidios

fatídico aniversario de la vecina barakaldesa Amaia Egaña) Demencial. Sangrante. Pero ninguno de los movimientos tenía intenciones claras de querer ocupar esos espacios políticos, que la ‘casta’ había tomado como de su propiedad.

Y llegó Febrero. Y un tipo con coleta y habitual de las tertulias televisivas, y que bien pudo haber estado por Segovia aquella noche estival en la que se gestó la Revolución, lanzó un guante al viento. Si en una plataforma de internet se alcanzaban las 50.000 firmas de apoyo, un movimiento llamado PODEMOS se plantearía conformar colectivo para arrebatar la política de manos manchadas y de conceptos democráticos pervertidos. Y rebasó las cifras con contundencia. Mucha gente repartida por todo el Estado tenía ya muy claro que había que dar pasos al frente. Nuevos. Valientes. Recuperar lo que era nuestro por derecho. Y que estaba secuestrado: la democracia.

Olía bien. Pero había que ponerse en acción. Y a disposición de la causa. El sentimiento de que íbamos años tarde seguía muy presente en muchos de nosotros y nosotras. Y así nos enteramos, preguntando en colectivos de por aquí y por allá, de una primera reunión ciudadana en Barakaldo. 27 de Febrero de 2014. Da fe la fecha apuntada en mi libreta de aque día. Y por coincidencias del destino o por esas ‘fuerzas’ que existen pero que no se ven, aquel primer ‘Círculo’ (que es como se denominan las asambleas abiertas a las que puede acudir cualquiera) se desarrolló en un lugar llamado ‘LA ESPERANZA’. En mi barrio de toda la vida, junto al colegio público en el que todos mis amigos y servidor habíamos crecido. Buenas ‘vibras’ se dice en México. ‘Señales’ se dice por estos lares. Fuere como fuere algo que empieza en un lugar llamado así por fuerza mayor tenía que estar llamado a acabar bien. Solo que nadie en ese momento podíamos intuir lo que llegaría después.

Ese primer día asistimos ya un nutrido grupo de gente y mi sensación fue la de haber asistido a ‘otra cosa’. A algo que apostaba definitivamente por hacer

Eurodiputada Teresa Rodriguez en Barakaldo

política. En su tablero. En su fango. Para ponerlo boca abajo. Para cambiar las reglas del juego. Y ese primer día recuerdo que ya me llevé ‘deberes’ a casa. En mi libreta. Logísticos. Conseguir contactos de imprentas o de sillas, no recuerdo lo que fue exactamente…Pero si una Revolución ha de empezar de alguna manera, es currando. O no será revolución. Y así fue. Gente desconocida unida por la ilusión de saberse por fin trabajando de forma efectiva para cambiar las cosas. De ayudar a solucionar problemas. De pelear por la justicia social. De echar a los corruptos de sus cortijos.

 

Gente poniendo dinero de sus bolsillos para fotocopias, para pegatinas, para llamadas. Gente tirando de amigos para transportar sillas (gracias Emilio por tu camión de mudanzas y Fortu, Neli… Willy Toledo y Teresa Rodriguez os deben una) , o para conseguir plástico para hacer pancartas (gracias, Baku) , o para lograr megafonías (Unai y Joxean , grandes). Gente repartiendo folletos por las calles, gente poniendo pegatinas, gente pegando carteles, gente grabando las cuñas de radio, gente traduciendo al euskera los spots de tv que llegaban de Madrid , etc, etc, etc. Gente, gente y más gente. Trabajando. Sacrificándose. Por toda España. Ilusionados. Creyendo. Contagiando unos a otros este virus que se expandió por todos los rincones. En cada tertulia de bar, en cada casa a la hora de comer, en cada cafetería de universidad, en cada hogar del jubilado… Transformando su indignación poco a poco en cambio…Hasta lo que llegaría después…

(Sigue en CAPÍTULO 4)

“DIARIO DE MIS ÚLTIMOS MESES- El ahora o nunca” – Capítulo 2

CAPÍTULO 2 – “Romper con el opinódromo de las plazas. Del ‘Partido X’ al nacimiento de Podemos”

(Viene de capítulo 1…) Comienzo este capítulo recordándoles el final del que le antecedía: “política es el precio de las alubias, del pan, del zapato, de las medicinas” (Bertolt Brecht) Porque un servidor, habiendo asumido esta reflexión como propia incluso antes de haber leído al poeta alemán y habiendo rodeado ya el Congreso en varias ocasiones, participado ya de mareas de colores, de plazas, megáfonos y de otras muchas causas que el estómago le pidió reivindicar cuando estimó oportuno movido por unas migajas de sentido común y exigencia de justicia, tuvo claro desde el minuto siguiente a aquellos debates ‘quince emeros’ que con la indignación no bastaba. No era suficiente. Ya el mismísimo Sthépane Hessel (diplomático y escritor francés que participó en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos) había dado un paso más allá de su “¡Indignáos!” (Ed. Destino. Barcelona. 2011) marcándonos la senda: ¡Comprometéos! , nos instó después (reprochó , diría yo).

Y yo, que soy muy crédulo y muy iluso, creí en todo aquello que cantábamos. En ese mundo mejor. Y en que sí que habrá arena de playa bajo los adoquines, compañero Ismael Serrano. No sé durante cuánto tiempo. Ni si durará mucho. Pero la habrá. Protestar ya no bastaba. Había que vencer los complejos y los miedos y jugarles en un tablero ensuciado a posta para que nunca quisiéramos ni acercarnos a él. Y de esa forma tenernos donde querían. Donde siempre han querido. Lejos de donde hacemos daño. Lejos del activismo. Lejos del poder. Para poder hacer y deshacer tranquilos. Cheque en blanco contra nuestras libertades y nuestro futuro. La banca gana.

Nos costó. Pero hubo quien afortunadamente lideró esos primeros pasos desde lo social y las plataformas ciudadanas hacia lo político. El Partido X-Red Ciudadana fue esa primera luz que abrió camino. En Enero de 2013. Simona Levi y Sergio Crespo tirando del carro. Con valentía. Con convicción. Con un trabajo titánico para reinventarlo todo. Los conceptos pervertidos de tanto ‘malusarlos’, las dialécticas desgastadas y obsoletas. Desaprender para reiniciar el futuro. Porque “El futuro es ahora”. “Democracia y punto”. La declaración de intenciones estaba clara. Y llegó el primer programa de elaboración 100% abierta y colaborativa y un ideario que dejaba patente que llegaban otras formas de hacer. Nuevas. Participativas. Y otras exigencias. Consultas a la ciudadanía, presupuestos participativos, transparencia, poner nombres y apellidos a los culpables y sentar en el banquillo a los corruptos… Ideas del futuro para cambiar el presente. Lógica y sentido común frente a izquierdas y derechas. Muchos nos aferramos desde el minuto uno a aquella herramienta porque sabíamos y éramos conscientes de que jugábamos a contrarreloj y de que había que superar la fase debates sobre el sexo de los ángeles y el opinódromo asambleario. Ya íbamos tarde. Muy tarde. Jugábamos en los tiempos del “ahora o nunca”… Y seguimos jugando en ellos…

Y toda herramienta de ruptura junto a la que poder bregar y a la que poder aportar todos nuestros recursos era acogida como agua de Mayo. Había que quebrar de una vez por todas el statu quo bipartidista estatal (en Euskadi el casi ‘monopartidista’) y reiniciar la democracia. Sin dilación. Pero fueron más sus miedos y los nuestros que las ganas de tod@s. Y ninguno lo vimos claro. Los cómos. Los cuándos. Muchas dudas. Pocas certezas. Horizontes difusos. (y así , de hecho, debió de ser la percepción a nivel general porque desgraciadamente no tuvieron el apoyo que muchos les habríamos deseado para las europeas) Quizás porque aún necesitábamos desaprender muchas cosas para volver a aprenderlas. Solo agradecerles su primer paso porque estoy seguro de que algo tuvo que ver en que otros vencieran también sus ‘taras’ y dieran por fin pasos al frente. Uno de ellos se llamó Podemos.

Y dicen las malas lenguas que surgió de una noche de verano segoviana entre cervezas, conversaciones profundas, pensamiento crítico y una visión anti capital. El capital como causante de muchos de los males que nos asolan. Materias grises funcionando en una misma dirección. Todas muy capacitadas. Pero sobre todo, todas muy hartas e indignadas. … (SIGUE EN CAPÍTULO 3)

DIARIO DE MI VIVENCIA EN LA REVOLUCIÓN. Capítulo 1. “De aquel Londres del 11M al PODEMOS de hoy”

“En la máquina del tiempo. Del aeropuerto de Londres el 11M al Podemos en la boda del otro día”

Por eso comparto esta historia. Porque ya llevaba meses pensando que era muy importante que la opinión pública supiera de todo lo que está pasando en

Poder civil

las entrañas de la revolución más allá de lo que ven en sus televisores o leen en los titulares de los medios de masas. Y de por qué. Y lo hago ahora espoleado además por la crítica de cierta amiga de infancia que me abroncaba en una boda reciente: “Hablas hasta diferente desde que estás en todo esto”, me decía. Y una de dos: o no me escuchaba antes o no me escucha ahora. ¡Parece mentira que fuera en un mano a mano con ella cuando, un par de días después de los atentados del 11M del metro de Madrid en el 2004 y mientras esperábamos en un aeropuerto de Londres el avión para volver Bilbao, yo le jurara, indignado ante la maniobra bastarda de las mentiras del PP, que si los populares volvían a ganar las elecciones (se votaba ese mismo domingo), me metía donde fuera y como fuera en política! Por vergüenza ajena. Por asco. Por desesperación. Para echarlos a todos. A todos esos políticos rastreros que me daban vergüenza. En mayúsculas.
En aquel Marzo del año 2004 yo tenía 25 años. Y tenía esa grima hacia ‘lo político’ que impregnaba a toda mi generación. Pero así se lo espeté a mi

Indignarse ya no basta

amiga. Muy enfadado. Aun consciente del barro. Fruto de la indignación o de la debilidad mental por el agotamiento de un fin de semana de ‘londineo express’ en cuadrilla, vayan uds. a saber. Pero así se lo juré. Y me lo juré a mí mismo. Y así de aliviado respiré cuando la sociedad española, que tantas y tantas veces me había decepcionado, optó por el mal menor y no tuve que cumplir mi temeraria auto promesa. ¿Lo recuerdas, compañera? En aquella terminal. Tú y yo despiertos. El resto dormidos como podían en los asientos. No sé si era Stanstead o Heatrow. Qué más da…
Por eso me ha espoleado escucharla. Ahora. Diez años después de aquello. Porque mi amiga, a pesar de lo años, aún mantiene un discurso similar al de aquellos tiempos. A la era prehistórica. Pre crisis. Pre apertura masiva de ojos. Porque sigue espetando que “la política es una mierda” y que pasa de ella. (análisis demasiado simplista para los tiempos que corren y para una tía ya treintañera y con formación y experiencia como ella) Y casi llegó a decirme (o eso le creí entender) que yo por tanto me acabaría convirtiendo en poco más de lo mismo. ¡Y eso que menos mal que un servidor de político a la fecha, rien de rien! El menda solo echa un capote, como buenamente sabe y puede, en prensa y atención a medios de Podemos Bizkaia sin oficio ni beneficio y con más voluntarismo, convicción y buena fe que oficialidad. Porque cree que ha llegado el momento. Y porque ya vamos tarde. Muchos años tarde.
Pero uno no es de piedra. Y reflexiona sobre lo que escucha y le dicen. Sobre todo cuando hay afectos de por medio. Y lo que creo es que, con todos mis

Movilízate. ¡Sí, se puede!

respetos, sigue en un esquema mental gravemente erróneo. O que después de todo esto que ha pasado no ha entendido nada. No se ha pispado. O que no ha leído a Bertolt Brecht. Por ejemplo. O que sigue donde ELLOS quieren que siga. Lejos de poder participar del mundo en el que crecerán sus hijos cuando los tenga. Lejos del lugar donde poder plantarles cara. Me da igual la calle que la participación política. Ambas servirían. Pero ni una ni otra. Se vive más cómodo así. En la negación. En el escepticismo. Pero esa filosofía de vida solo es la de un gigante con pies de barro. Una falacia en la que, después de visto lo visto, ya no es aceptable ni comprensible navegar. No estoy de acuerdo, amiga. Es nuestro deber intentar romper el statu quo cuando el statu quo no beneficia al interés de la ciudadanía. De las personas. Lo fue cuando éramos más jóvenes y lo sigue siendo hoy. Acabar con lo hegemónico cuando atenta contra los intereses de la gente es un deber y una obligación moral de todo aquel que no quiera mirar hacia otro lado. Da igual Podemos, que Ganemos, que Irabaziz, que Mareas, que las plazas de los pueblos… Todo lo que sea población civil recuperando el espacio político para la gente luchando por la justicia social siempre será loable.
Bertolt Brecht: “política es el precio de las alubias, del pan, del zapato, de las medicinas” y por ende del precio de tu alquiler, del colegio de tus hijos, de la mendicidad en las calles, del paro, etc.  Pero quien no haya entendido eso es que simplemente quizás no entienda el mundo en el que vive. O lo que es peor. Quizás no quiera entenderlo. Y elija mirar, como en muchas otras ocasiones, hacia otro lado.
Porque un servidor, habiendo asumido esta reflexión como propia incluso antes de haber leído al poeta alemán y habiendo rodeado ya el Congreso varias veces y participado de mareas de colores, de plazas y de megáfonos tuvo claro, movido por el estómago que…   (SIGUE EN CAPÍTULO 2)

EL NUEVO STEPHEN KING VASCO: DEL ANDAMIO AL BEST SELLER

El autor vizcaíno Fran Santana, albañil en paro, se convierte con su primera novela Los niños que ya no sonríen en uno de los pelotazos editoriales del año sonando ya para posible película de Hollywood.

Nos citamos en un bar de Barakaldo. Fran está antes de la hora y cuando yo llego ya me espera tomando una caña en la barra. Se le ve algo nervioso. “Todo este éxito me ha pillado un poco por sorpresa”, confiesa.  En los primeros minutos de charla ya se percibe que el autor, de Bilbao y residente en Etxebarri, no es ningún divo de los que pululan por el espectro literario. “Soy un tipo normal; muy lector y muy inquieto pero solo un ‘currela’ que cierto día se encierra a escribir y a soñar. Estaba desesperado por no encontrar empleo debido a esta crisis y esto me sirvió para abstraerme un poco”.  Por eso tiene claro de dónde viene. Y no lo olvida. Fran empezó en el cuerpo a cuerpo con la gente. Con sus vecinos. Tirando de recursos propios y de coraje intentando vender sus libros en el barrio donde vive.

 

– ¿Cómo empieza toda esta locura? Hoy tienes editorial potente Ediciones B, del Grupo Zeta, muchas ventas, apoyo publicitario… Pero los comienzos fueron otros ¿no?
Aproveché mi tiempo obligado en acometer lo que siempre he querido hacer. Escribir. En un principio con la única pretensión de perderme en una ficción. Vivir alternativamente en otra realidad. Y una vez metido en faena y viendo que el trabajo no se correspondía a lo que necesitaba, las páginas fueron cada vez más y me dije que por qué no emprender una aventura. Había que reinventarse y yo lo hice, con riesgo por supuesto.
-Tu historia personal, Fran: vienes de una situación dura, del paro de larga duración y decides hacer una apuesta arriesgada con el

objetivo de poder convertir sueño en profesión y pagar hipoteca, facturas, es decir, hacer de esto una profesión digan de la cual vivir…
Veinte años trabajando en las obras y colgado en un andamio no fueron suficientes para que no me despidieran y me intercambiaran por mano de obra más barata. En la búsqueda de soluciones para traer el pan a casa fue surgiendo la idea de intentar conseguirlo mediante la escritura.

-Tu trayectoria anterior. ¿Habías escrito otras cosas antes? Porque una de las cosas que más llama la atención, sobre todo a otros escritores que saben de lo complejo y duro de escribir una buena novela, es lo bien que se va hilvanando la trama y como comentaba algún crítico ‘la ingeniería literaria’ que pones en práctica dentro de ella.

 

No. Nunca he escrito nada más que  poesía para captar la atención de las chicas ya que me costaba acercarme a ellas. Creo que la impronta de mi novela es la que te aporta ser un lector empedernido y en mi caso ha sido suficiente para escribir esta historia. No hay mejor aprendizaje que el que te da leer.

-El salto a Ediciones B y al proyecto de llevarla al cine ¿Cómo se da? ¿Ese punto de inflexión entre estar buscándote la vida y que llegue de repente esa llamada que empieza a hacer que esto se convertía en algo así como el ‘sueño americano’?

En mi caso nunca esperaba tal situación. De hecho me auto edité por que rechazaban leer el manuscrito las edit

Firmando ejemplares

oriales a las que se la remití. Decían que sus catálogos ya estaban ocupados. Después en cuanto vendí los auto editados el boca a boca animó a la editorial a dar el paso. Y de paso a unos guionistas catalanes a plantearse llevarlo al cine. Toda una sorpresa para un servidor en ambos casos y más sabiendo de las dificultades que hay hoy en día.

-Hablando ya de tu novela.  En tus propias palabras en algún medio de comunicación “comienza con un asesinato pero en su contenido subyace una historia intrigante sobre niños con un tenebroso pasado”. Cuéntanos un poco de qué va. Y si disfrazas mensajes ‘subliminales’ en ella, más allá del entretenimiento.

Tenía dos posibilidades. O intentar escribir una tradicional, de las sencillas y de las investigaciones de cajón, o experimentar y crear una historia que pudiera llamar la atención. Me puse en la piel de un lector y me dije que lo que quería leer era una narración que me ‘pegara’ a las páginas. Tramas que lleven trampas y giros difíciles de prever. Me fui al experimento y ahora sé que fue lo acertado. Ofrecer giros en la trama es algo que me agrada. Aunque tuviera que haber una historia dura sobre niños detrás de todo.

-Los escenarios: todos los emplazamientos elegidos son en entornos cercanos a Bilbao. ¿Por qué esa elección?

Siempre leo novelas negras, de misterio o terror que vienen de emplazamientos que no conozco y me seducía dar a conocer nuestra tierra y ¡por qué no! , crear una trama intensa aquí. Siendo de aquí además, todo lo que conoces te facilita las cosas. Bilbao y pueblos de alrededores merecían tener ese protagonismo.

– Respecto a tu estilo, ¿por qué elegiste para tu primera ‘criatura literaria’ este género que en el caso de “Los niños que ya no sonríen” hay quien pone a caballo entre novela negra, de terror e incluso ‘gore’?

He crecido leyendo a Stephen King, y a continuación leyendo género negro. Es más fácil dirigir tu narración a lo relacionado con tus gustos si te embarcas por primera vez en algo así.
– Ya se habla del Stieg Larsson o del Stephen King de Bizkaia. ¿Te sientes a gusto con esas comparaciones?
Siempre es un honor que te hagan comparaciones con autores tan reconocidos, aunque a veces no te agraden del todo ya que creo que cada uno tiene su estilo propio y que las comparaciones ayudan en su justa medida. Pueden beneficiar o pueden encasillar. Es cosa de la prensa. Pero si es bueno y suma, bienvenido sea.

-De la adaptación al cine, ¿cómo está el proyecto? ¿Vamos a poder ir a ver pronto en pantalla grande tu historia?
Ahora mismo unos guionistas catalanes han escrito una versión en inglés y están en tratos con productoras y distribuidoras de fuera. No sé más porque es mejor ir con cautela. Luego te llevas las decepciones y si tiene que llegar la buena nueva pues estupendo.

 

– El dinero. La pasta que gana alguien que logra lo que tú. Nunca se habla de estos temas pero ahora todo el mundo estará pensando que te has hecho de oro cuando hay un dato que es sorprendente y que al público ajeno a todas las tripas de la industria del libro le dejará de piedra: el autor es el que menos obtiene por su trabajo de toda la cadena. ¿Te dan para pagar facturas y mantener a la familia o ni eso?


Mucha gente me dice que debo estar forrándome pero es incierto ya que cuando publicas una novela cobras los ‘royalties’ a final de año y de una vez. Pueden darte un adelanto al firmar pero de una cantidad insuficiente.
– Desde fuera se idealiza mucho el trabajo de escritor cuando en realidad tiene esa parte menos idílica que supone el ponerse el buzo de trabajo y meter horas en soledad con el trasero pegado a la silla. ¿Cuántas horas dedicas a escribir al día? ¿O dejas que sea la inspiración y la motivación las que lleguen y te ‘empujen’?


En mi caso una vez que me puse en serio y que lo entendí como posibilidad real de subsistencia, en dos meses la escribí. Lo hice sin tiempo concreto. Doce horas, diez… Hasta que la mente me dijera basta.

 

-En cuanto a tus costumbres para ponerte a redactar. ¿Escribes por la mañana, por la noche…? ¿Tienes algún rincón especial de la casa o de tu ciudad donde escribes? ¿Sigues un método?

Cualquier hora es buena si estás concentrado y animado. Yo lo he escrito todo en el mismo escritorio.

 

-Te he buscado en redes sociales pero no he dado contigo. ¿Eres uno de los que se resisten a ser engullidos este fenómeno de masas o tienes planteado estar en contacto con los lectores también ahí?

En un principio no me interesaba mucho ya que solo quería seguir escribiendo, pero a medida que he ido conociendo este mundo y que gran parte del marketing debe ser auto gestionado,  las redes son imprescindibles y hoy estoy en ellas aunque no sepa casi ni manejarme.

-¿Nuevos proyectos? ¿Alguna idea para novelas venideras?

Estoy escribiendo una continuación independiente de mi primera novela y en Noviembre quiero sacarla a la luz.  Me falta decidir algunas cosas pero será un cuento de pura imaginación. No se puede parar una vez metido en ello.

 

Cuando damos por terminada la entrevista Fran Santana me estrecha con cariño y agradecimiento la mano para despedirse y me da una tarjeta de visita ’low cost’ que se acaba de hacer. “Para lo que necesites”. Y detecto que no me lo dice por cortesía. Me lo transmite esa actitud de humildad que ha mantenido durante toda la entrevista y con esa mirada franca. Un tipo sin muchas dobleces que solo aspira a poder mantener a su familia y a pagar facturas. Y que a pesar del éxito enorme de ventas que está logrando (quinta edición) y del futuro que le auguran los críticos, mantiene los pies en el suelo.  En las aceras. De donde viene. Y donde empezó.

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