Archivo mensual: junio 2014

EN UNA GUERRA PIERDEN TODOS. PERDEMOS TODAS

Me preocupa. Y mucho. Nelson Mandela y Mahatma Gandhi, como muchas otras y otros, supieron y tuvieron la VIRTUD de mirar más allá de las siglas, colores de piel, religiones o etiquetas que dividían a las gentes de sus respectivas realidades. Supieron trascenderlas. Supieron mirar MÁS ALLÁ DE SU CONTEXTO HISTÓRICO concreto. Porque SUPIERON VER MÁS LEJOS.  Ambos pagaron altos precios por ello.

Me preocupa. Y mucho.  Por eso los saco a ambos a colación. Me preocupa  tanto que, de hecho, repetiré esto sistemáticamente y hasta la saciedad: NUNCA-NUNCA-NUNCA podremos CONSTRUIR un mundo-país-sociedad-comunidad SANA, ni ESTABLE, ni RESPETUOSA, si APARTAMOS aquello y a aquellos cuyo pensamiento NO nos gusta. No hablo solo en calidad de miembro activo de PODEMOS como soy en la actualidad, sino que hablo como algo ‘inetiquetable’, gracias a Dios: hablo como persona.

 

Una herencia que dejar a nuestras hijas e hijos

Además tengo la profunda convicción de que nosotras y nosotros, en este nuevo tiempo, con estas nuevas generaciones, desde

El futuro no es nuestro

PODEMOS o desde donde sea,  lo vamos a lograr. Porque tenemos INTELIGENCIA, SENTIDO COMÚN, CAPACIDAD, CONVICCIONES Y HUMANIDAD. Y aprendizaje. De las buenas y malas praxis del pasado. Gracias a las cuales se nos ha ido mostrando en qué dirección caminar.

Y sé también que, aunque nos lleve muchos años y trabajo, vamos a lograr generar un positivo y GRANDÍSIMO ejemplo para generaciones futuras que será difícil de destruir. Una semilla sólida para el medio largo plazo. Quizás nosotras y nosotros siquiera veamos sus frutos. Pero hemos de creer ciegamente en su esencia. Porque todo esto que construimos en el HOY, en el PRESENTE, será el FUTURO en el que vivan nuestros hijos e hijas. Y en el que vivan los suyos. (casi nada)

Ser del Barsa no implica ser AntiMadrid

Si a nivel general y sobre todo en este país llamado España, no entendemos que ser del BARSA no tiene que implicar ser ANTI MADRID ni viceversa, o que porque nos guste el color VERDE no tenemos que odiar el color NARANJA. O que defender lo NUESTRO no tiene por qué implicar el ATACAR por defecto lo de los demás. (porque la tolerancia cero sí que sería legítima y deseable contra todo aquello que viole las líneas rojas de los Derechos Humanos o de la legalidad vigente.)

Pero el FUTURO solo se puede construir entre DIFERENTES. Sin SECTARISMOS. Eso ya lo hicieron otros antaño en muchos momentos

Espectro político

de la historia y nos dejaron a las generaciones posteriores regueros de odio por todas partes. Herencias ENVENENADAS. En las guerras NUNCA gana nadie. Con armas o sin ellas. En la guerra del ODIO NUNCA gana nadie. Todos pierden. NUNCA podremos gobernar un país sin contar con 10 millones de personas votantes del PP con otros 8 del PSOE ni sin UPyD, ni sin IU, ni sin el vecino que nos cae regular…Ya me entendéis…No sin TODOS Y TODAS. Aunque NO compartamos sus postulados… Porque entonces no será país. Ni mundo. Ni acabaremos con el lastre de las dos Españas o de las tres o de las cuatro… LES NECESITAMOS.

Necesitamos a todos y todas. A todos los colores y pensamientos del abanico. LES NECESITAMOS. No hay que pensar en VENCERLES. Hay que pensar en CONVENCERLES. Y si no lo logramos, (porque no tienen por qué moverse de sus paradigmas) hay que trabajar en INTEGRARLES. En hacerles partícipes. En SUMAR todo lo que hagan bien. Sus buenas ideas. Las de cualquier PARTIDO o PERSONA. Porque las habrá. (esperemos y ojalá)

 

Mandela y Gandhi ya lo inventaron todo. O casi.

Supondrá esfuerzos…Supondrá vencer prejuicios. A muchos les sonará a utopía. Pero no lo es. Nada es nuevo bajo el sol. Todo ha

Nelson Mandela

ocurrido ya antes. Refresquemos memoria. La historia está ahí para darnos las MAYORES LECCIONES si sabemos tomar los ejemplos que otros y otras nos DEJARON. No lo digo yo…NELSON MANDELA pudo vengarse de quienes les mataron y humillaron en el apartheid y ¿en cambio? MADIBA llegó al poder y les tendió la mano. Incluso a sus asesinos y represores. Dándoles la mayor lección de humanidad de la HISTORIA. Y la mayor lección de VALORES. Y de perdón. Y de INTELIGENCIA.

No lo digo yo… MAHATMA GANDHI que venía de ser un abogado acomodado formado en Reino Unido (país colonizador-ocupador de su país), colgó la toga y volvió a la India a construir el futuro y la LIBERTAD. A construir un PAÍS en el que poder vivir en la discrepancia pero sin odios que lastraran la CONVIVENCIA. ¿Y sabéis cómo lo hizo? ( Di Ana , querida cousin, gracias por aquel viaje a La India y al museo de Delhique de nuevo dio un giro de tuerca a nuestra escala mental) LLEVANDO LA CONTRARIA INCLUSO A TODOS LOS DE

Mahatma Gandhi

SU PROPIA RELIGIÓN. E INTEGRANDO a todas las RELIGIONES musulmana-hindú-católica. Que se odiaban entre sí. A muerte. Que se aborrecían. Por todos los daños sufridos en cada comunidad. Que no supieron entenderse.

Nelson y Mahatma, como muchas otras y otros, SUPIERON MIRAR MÁS ALLÁS DE SIGLAS, O DE RELIGIONES, O DE ETIQUETAS que les dividían. Supieron mirar MÁS ALLÁ DE SU CONTEXTO HISTÓRICO concreto. SUPIERON VER MÁS LEJOS. Concentraron sus objetivos y energía en lo que les unía. Con DETERMINACIÓN Y FE. Contra todo pronóstico lógico en sus respectivos tiempos. Supieron ver al OTRO como lo que es. Más allá de siglas o militancias. Un ser humano. Con nombres y apellidos. Con felicidades y miserias. Con miedos y con dudas. Con una existencia con principio y con final.  Buscando lo mismo… Buscando lo mejor para su vida y la de los suyos (llamadme idealista pero me obstino en pensar que ese es el objetivo último de cada ser humano. Y en repetírmelo constantemene. Aunque la dirección y los métodos de unos y otros sean antagónicos. Hablo de la buena gente , claro. La maldad y la mala intención alevosa no juega en esta ecuación, por eso ni la menciono. Pero aún así creo que incluso esta proviene también del sectarismo-radicalidad. Avaricia y usuras patológicas aparte )

Conclusión deseable: un barrio mejor; un mundo mejor.

ES MUCHO MÁS LO QUE NOS UNE, QUE LO QUE NOS DIFERENCIA. Aun con las discrepancias… ELLOS Y ELLAS, MANDELAS,

Diversidad

GANDHIS, etc. SUPIERON HACER DE ESA MÁXIMA su filosofía de vida y la guía de todas sus acciones diarias y estratégicas. Y así lograron también, por defecto y de paso, hacer avanzar eso que denominamos la HISTORIA. En la buena dirección. Si nos olvidamos de referencias como esas y NO nos obsesionamos con tenerlas constantemene en mente y presentes, estaremos cometiendo errores que nos condenarán como seres humanos y como sociedad. Y estaremos traicionando las mayores y más simbólicas lecciones de la HISTORIA.

Sé que PODEMOS también es diferente en eso. Lo veo cada día. En cada reunión de cada círculo. En cada compañera y compañero. No aspiramos solo al PODER por el PODER. Aspiramos a generar nuevas conciencias colectivas. Nuevos contextos. Nuevos escenarios. Barrios mejores. Mundos mejores. Los de ese FUTURO MEJOR que soñamos. Los JUSTOS e IGUALITARIOS. Pormenorizando todos los SUFRIMIENTOS. Y ojalá que acabando con todos.

PODEMOS!!! AHAL DUGU!!!

 

 

 

CRÍTICA LITERARIA – Érase una vez…Un anarquista de Barakaldo condenado a garrote vil.

Pablo Martín Sánchez: El anarquista que se llamaba como yo, Ed. Acantilado, Barcelona,
2012, 614 páginas, 26 euros.
NARRATIVA.

Pablo Martín Sánchez, con el desparpajo propio de quien se estrena como novelista y con
la maestría y el mimo de quien, fruto de sus licenciaturas en Teoría de la Literatura y
Literatura comparada, conoce bien los entresijos y vericuetos del lenguaje y su sintaxis,
nos adentra en una historia que tiene mucho ‘punch’. Que engancha.
En parte por el curioso desencadenante que origina la escritura de la misma, que ha
servido para promocionar el libro y que ya se nos adelanta en el prólogo. El autor teclea
cierto día su nombre en Google y se da de bruces con otra persona con idéntico nombre y
apellidos y con una historia tan novelesca en sí misma que dio finalmente lugar a
precisamente, eso. Una novela. Una buena novela. Así que cuidado con buscarse en
Google. Uno nunca sabe cómo puede acabar la cosa.
De tal manera, con una mezcla de buen hacer como escritor y unos capítulos tejidos
entre sí con fino hilo de seda, consigue Pablo Martín envolvernos con sutileza en la trama.
Una historia que nace y evoluciona pegada como una lapa a los hechos históricos
acontecidos en la realidad pero diluyéndola por momentos en una ficción cosecha del
autor. Según palabras propias del autor: “todos los espacios en blanco que mi labor de
investigación y documentación sobre la vida del personaje no me permitieron completar,
los fui rellenando de imaginación”. Directo y al mentón. Sin adornarse demasiado ni caer
en excesos fáciles. Más de seiscientas páginas con un estilo fresco, ágil y una prosa
certera impropia a priori de quien se adentra en el terreno de las lides novelescas por
primera vez. Todo ello logrando no decaer en el ritmo ni en la intriga a pesar de la
extensión de la novela. Detalle importante para que uno no deje la lectura de la misma a
medio camino, como tantas veces ocurre (confiesen sin complejo de culpa y ahora que no
nos escucha nadie).
Así nos va introduciendo el autor en la vida de su homólogo el anarquista bizkaino, más
concretamente de Barakaldo, en un recorrido por la vida del personaje desde su infancia,
sus amores de adolescente y su estancia en Salamanca, pasando por su militancia
defendiendo los ideales anarcosindicalistas de los Bakunin y compañía hasta su exilio
francés y su captura final tras los enfrentamientos de Vera de Bidasoa.
De tal forma, juega Pablo Martín, a situarnos en dos tiempos narrativos paralelos. Por
una parte en un presente que se correspondería con los años de exilio en Francia como
trabajador de una imprenta del protagonista durante la dictadura de Primo de Rivera
(capítulos introducidos por números latinos) y por otra intercalando entre tales, otros con
pasajes de la vida pasada del activista barakaldés, (introducidos estos por números
romanos). Una especie de juego; de saltos espacio-temporales que contribuyen a
generar esa cadencia amena que caracteriza la novela. La España de Alfonso XIII, París,
San Juan de Luz, Bayona, Salamanca…Lugares en los que el protagonista, convive con
intelectuales contemporáneos de todo tipo a los que se hace referencia en la novela.
Blasco Ibañez, Ortega y Gasset, Pestaña, Miguel de Unamuno… Todos ellos críticos en
su momento con el régimen y condenados también como el anarquista bizkaino al exilio
de las ideas. Otro exilio más de la vergüenza de los que desgraciadamente tanto
sabemos en este país.
La culminación de la novela es fiel a la de la trayectoria vital real de nuestro personaje.
Con sus luces y sus sombras. O al menos fiel a la versión oficial. La que cuenta que tras
los sucesos de Bera de Bidasoa en los que junto con otros anarquistas cruzaron la
frontera en ese punto exacto de Navarra con idea de sumarse a un supuesto alzamiento
en contra de la dictadura en la que en teoría estaban también inmersos y secundándola
miembros del propio ejército español pero que finalmente nunca sucedió y que solo sirvió
para que tras un tiroteo en el que murieron varios guardias civiles, fueran apresados,
encarcelados y condenados a la pena capital.
Por lo que esta historia, como la película Titanic de James Cameron, solo tiene un
pequeño pero. Que ya nos sabemos el final. Que ya nos lo han contado la propia Historia
y el autor. Por poco que hayamos indagado sobre el personaje o simplemente al leernos
la sinopsis o el prólogo, ya conoceremos por anticipado que el protagonista de la trama
fue condenado junto con otros compañeros, tras un juicio sumarísimo, a morir mediante
garrote vil, un método al que no se hacen demasiadas referencias en el libro pero que les
recomiendo busquen para hacerse una composición de lugar de lo que era este país hace
tan solo cuatro telediarios.
Y hasta ahí todo correcto y pescado vendido. Matarile al anarquista y a otra cosa
mariposa. ¿O no? Porque (tendrán que leerlo y no seré yo quien se lo desvele) hay
múltiples teorías al respecto de cómo acabó nuestro barakaldés insurrecto. Todas
basadas en sesudos estudios y en contradicciones varias que aún a día de hoy se siguen
investigando. Caso no cerrado. ¿Qué pasó finalmente con Pablo Martín Sánchez?
Pasen y lean. La ópera prima de este prometedor autor de Réus, lo merece. Savia nueva
que dará que hablar. No es casualidad que en solo seis meses se esté imprimiendo ya la
cuarta edición.

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